Rubén Goldín adelanta su disco Girasoles esta noche en Complejo Atlas
Canciones que son pedazos de alma
El músico rosarino ofrecerá un recorrido por su repertorio, tendrá invitados especiales, y presentará su nueva producción, amparado en el espíritu de Van Gogh, una foto de sus padres y música folklórica, con temas propios y algunos clásicos.
Goldín le propuso al productor un disco de folklore y le llevó dos años elegir el repertorio.Goldín le propuso al productor un disco de folklore y le llevó dos años elegir el repertorio.Goldín le propuso al productor un disco de folklore y le llevó dos años elegir el repertorio.Goldín le propuso al productor un disco de folklore y le llevó dos años elegir el repertorio.Goldín le propuso al productor un disco de folklore y le llevó dos años elegir el repertorio.
Goldín le propuso al productor un disco de folklore y le llevó dos años elegir el repertorio. 

La canción que abre el diálogo es Girasoles, título también del disco más reciente de Rubén Goldín. “No hay alimento en estos días negros de pan y café. Hermano no tengo nada que te pueda devolver, sólo pedazos de mi alma, que no puedo sostener”, canta la letra, amparada en el cuadro y cartas de Van Gogh. “La última frase la saqué de sus cartas, cuando le cuenta a Theo que no sabe cómo devolverle la guita que se había gastado en comprar tela y pintura. Me mató, eso me hizo arrancar la canción”, le dice el músico a Rosario/12.

Girasoles todavía no tiene formato físico, pero puede escucharse en Spotify. Es un disco bellísimo. Uno de sus productores, Andrés Mayo, lo ha situado “en la línea estética del Fina Estampa de Caetano Veloso”, donde Goldín “recorre el folklore latinoamericano con mucha elegancia”. Parte del disco será introducido esta noche, a las 21, en el recital que Rubén Goldín dará en Centro Cultural Atlas (Mitre 645).

-- Es un disco de música folklórica, pero la referencia a Van Gogh es la que permite unidad.

-- En “Las cosas que uno quiere”, esa vieja zamba que había grabado Baglietto –que Girasoles incluye-, había una parte que yo le saqué, que decía “horno de ladrillos, girasol y zamba, y una trigueña que le quita el sueño”. Se trataba de una foto de mi papá y mi mamá, frente a un horno de ladrillos en Montes de Oca, donde nació mi vieja. Es una foto muy romántica, y la trigueña es mi mamá. La frase que al final no usé terminó por dar nombre al disco. Lo consulté con el productor y le pareció divina la palabra, por cómo es la flor, redonda y tan linda y tan gráfica, algo que a los diseñadores también les encantó.

-- Vuelvo sobre Van Gogh, a quien en el arte le iba la vida. Evidentemente, te toca en una fibra sensible.

-- Como dice la letra de “(Sueño de) Valeriana”, ‘no voy a morir’, o sea, todos vamos a morir pero yo no. Esa canción arrancaba diciendo ‘No voy a parar, no voy a perder el tiempo’, pero le cambié el ‘parar’ por ‘morir’. No voy a bajar los brazos, menos en este tiempo, en donde el país está hecho mierda, y ya sabemos por qué. Así como dice “Valeriana”, ‘cerrar la puerta no es ninguna solución’, hay que salir y decir lo que a uno le pasa, lo que uno quiere, con el dolor y la tristeza que hay. La música, el teatro, el arte, nos ayudan un poco a pasar este tremendo mal trago.

-- ¿Qué te aportó de distintivo Girasoles?

-- Apareció Willy Suchar, director del sello Kamikaze de Paraguay, y me dijo ‘quiero producir un disco para vos’. Le propuse un disco de folklore, y la búsqueda del material del repertorio nos llevó dos años. Yo podría haber grabado otras canciones mías pero la verdad que quería grabar “La tempranera”, “Vidala para mi sombra”, “Bajo el sauce solo”, “Alma guaraní”, a la que tenía en la cabeza desde hace muchos años. Yo le decía ‘quiero grabar un tema de Violeta Parra’, él me decía ‘mirá éste de Zitarrosa, éste de Cartola’, que resultó ser “As rosas nao falam”, que grabé en portugués y en español; también se sumó el tema de Víctor Heredia, “Deja un poco de luz al partir”. Aparecieron los invitados, Jorge Cumbo, Franco Luciani, pero no tuvimos apuro ni compañía discográfica con un deadline. Grabó Ernesto Hermoza, el guitarrista de Susana Baca, en “Qué te puedo decir”, que es de Javier Lazo. A “La tempranera” la arregló Iván Tarabelli y le pedí que la pensara como “Insensatez” de Jobim. Él agarró un pattern de batería del Chango Farías Gómez. Eso se lo pasamos al baterista de Brasil que grabó conmigo. Ellos (los músicos brasileros) pueden tocar cualquier música, se pusieron a tocar folklore argentino y les apasiona. ¡Estas vueltas que tiene la música! El aporte de distintas cabezas, ése es el tema. Y la suma de muchos corazones. Nos pasaron cosas como grabar de referencia, desde el control, donde está la consola, cantando para que los músicos nos siguieran. Y quedó esa primera toma, sin corregir. Esas locuritas tenemos también ahí.

Mientras Girasoles espera su edición física, prevista para este año, la presentación de esta noche incluirá varias de sus canciones “y de mis otros discos, junto a tres temas inéditos míos, que nunca canté. Habrá una parte folklórica concreta con Martín Neri, el guitarrista del Dúo Salteño en los últimos años. También va a estar Sandra Corizzo, en el piano estará Rodrigo Zacarías, y Fabián Gallardo, con quien vamos a hacer “Viejo mundo”, él me dijo “yo te hago de Fito” (risas). Estarán los clásicos míos, algún tema de Charly, de Los Abuelos de la Nada, de Fandermole, algo de Brasil”. El itinerario inmediato de Goldín, incluye visitas a “Chile en agosto, después Uruguay, cerca de octubre, y Costa Rica en verano, donde me han dicho que se escucha mi música, yo no lo puedo creer”.