Pocas fueron las personas que no se sorprendieron cuando, durante los primeros días de 2018, la periodista Luciana Peker --especialista en Género y Sexualidad, redactora del suplemento Las 12 de este diario, y militante activa del movimiento “Ni una Menos”-- fue presentada como invitada especial en el programa “Intrusos en el espectáculo”, el tradicional “programa de chimentos” que conduce Jorge Ríal y que lleva ya casi 18 años transmitiéndose de forma ininterrumpida en la pantalla de América TV. Si a dicha invitación se suman las apariciones de otras reconocidas personalidades y militantes del movimiento feminista como Ingrid Beck, Florencia Freijo, Malena Pichot o Virginia “Señorita Bimbo” Godoy, comienza a hacerse evidente un fenómeno: el feminismo encontró su oportunidad de visibilización mediática en uno de los lugares menos pensados: el periodismo de espectáculos de la televisión argentina.

Frente a esta situación, un grupo de investigadoras de la Universidad Nacional de Rosario se propuso estudiar el rol que juega el periodismo de espectáculos en el proceso de mediatización de lo político en la Argentina contemporánea.

 

La investigación

El estudio, denominado “La politización del espectáculo: producción, textos y recepción de los programas de espectáculos televisivos” forma parte de los estudios realizados por el Centro de Investigaciones en Mediatizaciones de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales(UNR) y es llevado a cabo por un amplio equipo que cuenta con la dirección de la Investigadora del Conicet y Doctora en Periodismo y Ciencias de la Comunicación Florencia Rovetto, quien explicó: “El proyecto es en el contexto de la apertura de convocatorias que hace CONICET con la Defensoría del Público con el objetivo de financiar proyectos de investigación orientados. Nosotras somos convocadas a partir de una iniciativa de las compañeras del Área de Género y Sexualidad de la Universidad Nacional de Buenos Aires con el fin de trabajar en una línea de investigación compleja y multidimensional que tiene que ver con mirar programas de espectáculos desde el punto de vista de los contenidos, de las audiencias y de las rutinas de producción pero haciendo especial énfasis en analizar las cuestiones de género y sexualidad, algo que nosotras venimos investigando desde hace ya mucho tiempo”.

Otra de las investigadoras que forma parte del proyecto es la licenciada en Comunicación Social Mariángeles Camusso, quien aclaró que la primera inquietud llegó al advertir que había “cuestiones interesantes” en espacios televisivos históricamente banalizados y muy poco tenidos en cuenta por los estudios academicistas tradicionales: “Notamos que algunos de los temas directamente ligados a la agenda del feminismo estaban teniendo mucho tratamiento en programas de espectáculos o chimentos”. Para ejemplificar, las investigadoras mencionaron la cuestión de la violencia de género y el tratamiento mediático que tradicionalmente recibió tanto en programas de índole informativo como en productos de ficción: “Estos programas suelen abordar la cuestión mirando a la mujer como víctima, sin capacidad de agencia ni posibilidades de revertir la situación en la que está. Paradójicamente, programas históricamente banalizados por los estudios culturales y de comunicación como los denominados ‘programas de chimentos’ son los que han trabajado este tipo de temas desde una mirada o perspectiva mucho más amplia y cercana a lo que realmente plantea la agenda del feminismo”.

 

Espectáculo y política

Para el equipo de investigación, sería imposible abordar este fenómeno sin tener en cuenta la relación que han mantenido la política y el espectáculo a lo largo de estos últimos años: “En la televisión de los años 90 se asistió a un proceso de ‘espectacularización de la política’, viendo como ésta trató de acoplarse a las estéticas y narrativas televisivas propias de la época, situación que estaba de manifiesto en figuras del ámbito político que iban a programas como “A la cama con Moria” o a participar en los sketchs de Susana Giménez. Lo que decimos ahora es que los espectáculos también se politizaron. Podemos hablar de un proceso que es como la contracara del otro, una nueva cara de esa vinculación entre la esfera política y la esfera de los medios”, explicó Camusso.

En la actualidad, este proceso se hace cada vez más evidente. Para la licenciada en Comunicación Social Lucía Figueroa, “las modalidades de la discusión política permean los programas televisivos y hace que se empiecen a discutir cuestiones de contenido políticos en programas como los de chimentos o de espectáculos”. Sobre esta cuestión Rovetto opina: “Ahora estamos viendo que en estos programas la dimensión política de las subjetividades aparece politizada. Lo privado no es tan privado sino que forma parte de una matriz politizable: que Florencia de la V haga pública y política su identidad de género y su deseo de ser madre tiene que ver con esta cuestión”.

Como la investigación aún se encuentra en desarrollo, todavía no se puede avanzar en apreciaciones acerca del rol que juega el proceso de producción en el fenómeno. Sin embargo, al ser consultada por esta cuestión, Rovetto adelantó: “En futuras entrevistas vamos a preguntar cómo se manejan las producciones con la audiencia. Por acercamientos previos y en base a lo investigado por compañeras de otras Universidades sabemos que no siempre hay un criterio establecido y que muchas veces se manejan con un criterio que está ligado directamente a la cuestión de rating. Sin embargo, esto último debe ser leído con cierto sesgo: nos consta que la productora de Intrusos –que es mujer y está vinculada con la cuestión de género- fue quien aconsejó al conductor que siga con estos temas”.

 

Transversal

Si hay algo que tiene de particular la Teoría de Género es que se ha posicionado como una cuestión transversal a los diferentes intereses económicos y a los lineamientos ideológicos históricos de muchos medios de comunicación. Sin embargo, la cuestión no escapa a la situación económica que vive el país: “El trabajo está cada vez más precarizado en todos los medios, inclusive en los medios del Estado y si el trabajo está cada vez más precarizado, las intenciones de los y las periodistas que quieran hacer o abordar estos temas desde el punto de vista de género se ven opacadas por el peligro de quedarse sin trabajo y es así como se pierde la posibilidad de visibilizar cuestiones de desigualdad de género que, inclusive, surgen al interior de cada medio. Si vos tenés tu trabajo pendiendo de un hilo y además querés cuestionar la división sexual del trabajo que se produce al interior de las redacciones o producciones televisivas, es complicado. La precarización afecta más a las mujeres que a los varones, pero hacer ver todo esto en un contexto de tanto ajuste y tanta restricciones de derechos en los medios de comunicación donde las patronales y el Estado como patrón tienen tanta libertad de hacer lo que quieran, es muy complicado”, opinó Rovetto.

 

La televisión

Para las investigadoras, que el fenómeno haya llegado a los medios no quiere decir que la televisión permanezca exenta de sus propios intereses: “Es un espacio que tenemos que aprovechar y capitalizar pero con el cual no nos tenemos que fanatizar: no hay que pensar que es un actor que juega para el feminismo de forma homogénea”, explica Camusso.

 

El equipo

El equipo de investigación de la UNR está conformado por la doctora Florencia Rovetto (directora general de la Investigación), Mariángeles Camusso, Cristina Alberdi, María Laura Schaufler, Vanina Lanati, Lucía Figeroa y Ana Clara Borsani.