Las Sombras presenta Crudo, su nuevo disco
“Somos medio paisanos salvajes”
En otra evidencia de la impronta federalista del rock independiente de estos tiempos, el grupo pudo abrirse paso y hacerse conocer desde La Pampa. Hoy en el Xirgu Espacio UNTREF mostrarán su curiosa mezcla de psicodelia, hard rock, blues y pop.

Tras consagrarse como uno de los artistas revelación de la actual escena independiente argentina, Las Sombras presenta hoy a las 21 hs, en el Xirgu Espacio UNTREF (Chacabuco 875), su nuevo álbum Crudo. A contramano de la literalidad que se desprende del título, la secuela del grupo pampeano, cuya impronta sonora atraviesa con visceralidad la psicodelia, el hard rock y el blues, evidencia su vena más pop. “Aunque el primer disco fue muy explosivo, fue otro el momento”, reconoce Nicolás Lippoli, cantante y guitarrista del cuarteto. “Ahora la cuestión de que suene más pop, más arreglado o más producido, es una búsqueda de uno de hacer cosas distintas”. A lo que Manuel Fernández, también violero y cantante de la banda, agrega: “Crudo hace alusión a la manera de pensar este trabajo. En algún punto teníamos la duda de si lo mejor era hacerlo juntos o por separado, y finalmente terminamos de grabar todo en vivo”. El baterista, Mauro López, remata: “Sólo hubo posproducción en las voces. Se nota además la madurez compositiva, pero eso no le saca la crudeza”.

A pesar del impacto que generó su primer álbum, publicado en 2016 y titulado igual que el grupo, Crudo, que tuvo en calidad de ingeniero de grabación y mezcla al histórico Mario Breuer, superó las expectativas. Al punto de que rankea entre los mejores discos nacionales de este año. Sin embargo, Las Sombras se lo toma con calma. “No sé si es mejor, es un pariente del primero”, explica Fernández. “Aunque la respuesta de la gente es fantástica, especialmente en la gira nacional que estamos haciendo, aún nos encontramos en el proceso de entenderlo”. López enfatiza: “Está todo lo otro que vos quieras, pero lo bueno de sacar un disco es que venimos tocando y podemos concretar”. Como si se tratara de una constante de 2018, el segundo trabajo de la agrupación es de apenas siete temas. “A mí, en lo personal, me gustan los discos cortos”, apunta Lipolli. “Eran los temas más pulidos, los que veníamos ensayando y salían bien. Debido a que teníamos que grabar en vivo, para eso tenés que tocar de una manera más prolija”.

Más allá de esa reinvención sobre la base de la esencia de la banda, el repertorio de Crudo invoca, desde una perspectiva contemporánea, al swing, el boogie y a ese rock canchero de manufactura argentina. “Lo de cancherear está bueno porque te sentís tan parte de una canción que pueda contagiar algo en el vivo, que es nuestro fuerte”, explica Lippoli. “Nos gusta provocar con la música, no que vean a solo un chabón tocando y respetando una tradición”. Lo que se la deja picando a Fernández para clavarla al ángulo: “Ahí es donde se ve lo pampeano en nuestra propuesta: somos medio paisanos salvajes. Antes no buscábamos nada, lo vomitábamos. Ahora queremos ser prolijos. Creo que ése fue el concepto número uno en nuestro ser musical”. Así, lo nuevo de Las Sombras comienza a tomar distancia de su pasado inmediato. “A nosotros nos etiquetaron de bluseros, y tenemos pocos temas así”, describe Fernández. Y Lipolli confirma: “Salimos de eso”. Sin embargo, López retoma: “Las canciones de este disco, al menos en su estructura, son más pop”.

Si bien el sonido de Las Sombras pareciera beber del legado de los pioneros del rock argentino, el juego vocal (con tres cantantes al frente que se reparten los roles de forma simultánea o alternando) es lo que establece las constantes analogías con Manal y La Pesada del Rock and Roll. “Calculo que tiene que ver con el hecho de la canción. Nosotros somos una banda que canta”, reflexiona Fernández, quien al igual que el resto de sus compañeros es originario de Santa Rosa, aunque está residenciado en Buenos Aires. “Además, somos tradicionales con las letras”. No obstante, Lippoli esclarece: “No tratamos de imitar un sonido. Si no seríamos una banda tributo a Manal. Hay mucho refrito dando vueltas”. De ser un artista exótico, a causa de su origen, el cuarteto pasó a convertirse en referente del auge federal que experimenta la cultura rock en la Argentina en esta década. “Me enorgullece ser de La Pampa”, expedita Lippoli. “Es cierto que en Buenos Aires pasa de todo, pero que se empiece a escuchar bandas de otras provincias, le abre la cabeza a la gente que está acostumbrada a escuchar todo de acá y La Plata”.

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ