Un claro efecto del debate sobre la legalización del aborto
La irrupción del voto joven
Las adolescentes y las jóvenes protagonizaron la marea verde, y todo indica que el tema va a estar al tope de las agendas partidarias en 2019. La promesa de un castigo a los que votaron no, la exigencia de las juventudes partidarias.
Imagen: Leandro Teysseire

Los intensos meses de debate sobre el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)  pusieron el tema en la agenda política y social. El protagonismo de las adolescentes y jóvenes feministas que abrazaron masivamente este proyecto lleva a preguntarse si estamos ante un nuevo actor político. Incluso las juventudes partidarias exigieron a sus dirigentes que apoyaran el proyecto de IVE y,ante el resultado adverso, dijeron que quienes votaron contra el aborto libre se van a ganar la hostilidad del voto joven. ¿El aborto será en 2019 tema obligado de campaña de los partidos y candidatos/as que quieran ganarse esos votos sub 25? ¿Hay autonomía u homogeneidad etaria del voto? ¿La juventud podría definir una elección? Especialistas analizan el fenómeno.

Fue evidente para quien quisiera verlo. Las calles, las escuelas, las plazas se llenaron en los últimos meses de chicas recién llegadas al feminismo que abrazaron la causa del aborto legal como propia. La media sanción que el proyecto obtuvo en la Cámara de Diputados alimentó esta energía militante, despertó conciencias y sumó feligresas. Esa efervescencia atravesó también las juventudes políticas partidarias, que desarrollaron diversas estrategias de articulación –algo poco común– para exigir el apoyo al proyecto de IVE, como por ejemplo, la organización de un encuentro en el que se firmó un petitorio conjunto de un amplio espectro político-ideológico: Libres del Sur, Franja Morada, Juventud Radical, la UES, La Cámpora, la Juventud del PRO, la Juventud Socialista y el Movimiento Nacional Reformista (MNR). La Juventud Radical luego vaticinó un castigo del voto joven a estos dirigentes que terminaron votando en contra del proyecto en el Senado.

La irrupción de esta agenda es muy reciente también al interior de los partidos. En una encuesta del Grupo de Estudios de Políticas y Juventudes (Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA) que se aplicó entre los años 2013 y 2015 con militantes juveniles territoriales, partidarios y estudiantiles, se preguntó qué tipo de cuestiones se movilizaban en el escenario público y los reclamos asociados con temáticas relativas a géneros, derechos sexuales y (no)reproductivos ocupaban el 8,3 por ciento. Son temas que “no aparecían con la contundencia que parecen haber cobrado en los últimos días”, apunta  Melina Vázquez, coordinadora el Grupo. (ver aparte).

Eduardo Chávez Molina, investigador del Instituto Gino Germani resalta la capacidad de movilización y de interpelación de este tema con las chicas y vislumbra un nuevo actor: “Se incorporó un nuevo actor en términos generacionales, una nueva actriz, que son las más jóvenes, las adolescentes, que habían estado presentes pero ahora su presencia fue masiva. Es la nueva actriz del movimiento feminista de Argentina”. Gerardo Adrogué, Sociólogo de la UBA que trabajó los últimos 30 años en temas de opinión pública y hoy dirige la consultora Knack, considera que las chicas “se han hecho presente, han incidido en el primer momento de debate colectivo que se dio en torno de la despenalización y tuvieron un rol significativo. Hoy constituyen un colectivo visible pero para ser un actor social y político todavía falta un camino amplio que recorrer. ¿Qué es lo que le falta? Persistencia en el tiempo y orientación definida. Es difícil decir que esas chicas son un nuevo actor social y político. Es todavía una expresión de deseo”. Para él, parte del desafío de la democracia “es constituir a las mujeres jóvenes verdaderamente en un actor con presencia en la vida política argentina. Sería un signo saludable”.

Hacia el mes de mayo, la postura a favor de la legalización del aborto contaba con una ventaja de alrededor de ocho puntos, según una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), realizada entre 1185 casos. Ante la pregunta “Si se realizara una consulta popular sobre la legalización del aborto, ¿usted votaría a favor o en contra?”, el 48,8 estuvo a favor contra el 39, 4 en contra. Desglosando por edades se observaba que el más alto porcentaje a favor estuvo entre las personas de entre 16 y 34 años, con un 53, 7 por ciento y también quienes residen en el AMBA con un 69,1 por ciento.

Roberto Bacman,director del Ceop, explica los dos fenómenos: “El primero es la edad. Es gente joven, más mujeres que hombres, es lógico. Pero también es un fenómeno demográfico, es mucho más fuerte en las grandes ciudades que en el interior del país”, dice. Desde el punto de vista etario, los jóvenes”siempre fueron los segmentos más refractarios hacia el voto a la derecha, no solo por el aborto. Han sido los que han constituido segmentos más fuertes en la última etapa del kirchnerismo cuando se votó a Cristina en 2017 e incluso a Scioli en 2015”.

Entonces, las juventudes tienen en general posturas más progresistas que las adultas. Pero ¿existe un voto joven? El voto generacional –los jóvenes votan por un lado y los adultos por otro– es un comportamiento nuevo en Argentina, explica Sánchez Molina. “Es un país donde hay mayor proporción de votantes de más 50 años y son los que más votan. Los jóvenes, depende de la elección, van a votar masivamente o se retraen. Hay casi el cuádruple de no voto de jóvenes en relación a adultos”, dice. En Gran Bretaña, explica, se lo llama el gobierno de los grises: “Los grupos de mayores imponen presidentes e imponen sus políticas porque son mayoría. Desde evitar el derecho a la IVE hasta someter a los jóvenes con prácticas laborales nefastas”. Cualquier parecido con el Senado argentino no es casualidad.

Al observar a los grupos de jóvenes, Sánchez Molina destaca que  “la posición favorable al IVE es en dos grupos específicos de mujeres con mucha fuerza. Un grupo con mayor posición favorable es el de mujeres en edad fértil, si hay un grupo que pone el cuerpo es éste y principalmente en los grandes aglomerados. Y el grupo de mujeres menores de 19, es el segundo más favorable al IVE”. ¿Es posible capitalizar esto en términos electorales? “Si uno pudiera pensar que puede haber incidencia en el comportamiento electoral, puede ser en estos grupos específicos. Puede ser que genere modificaciones sobre todo en CABA y Córdoba. Pero los comportamientos electorales son tan disímiles por grupo social, por las características de los candidatos, por la proyección de futuro, por la situación familiar...”, apunta Sánchez Molina, con sus reparos ya que en términos numéricos no es mucha la población joven y también hay que tener en cuenta que el voto entre los 16 y 18 años es voluntario. 

En definitiva, los especialistas dan por tierra con la imagen de que el voto joven define elecciones. “Solo con los jóvenes no se gana una elección pero son importantes. Especialmente cuando se presentan estas situaciones que tienen que ver con el cambio”, dice Bacman. “Puede ser que empiecen a aparecer nuevas tendencias en la sociedad. En la búsqueda de nuevos candidatos puede influir. Se está hablando de que pueda aparecer un partido político que vaya a representar a este movimiento y eso es lo que está cambiando. Pero es un proceso. Hasta ahora el voto joven no ha definido una elección. Cristina con todo el apoyo del voto joven no pudo ganar en la provincia de Buenos Aires”, agrega.

Para Adrogué tampoco el voto joven formado en torno al tema del aborto moverá el amperímetro electoral. “El IVE es un tema que no necesariamente recorre el mismo clivaje que hoy existe en la sociedad Argentina respecto de la política, que hoy está cruzada por clivaje macrismo/antimacrismo. En algún sentido es una grieta verdadera y que articula un montón de temas: las distintas posiciones que la gente va tomando sobre el Estado, la meritocracia, la ampliación de derechos. La IVE no, porque es medio transversal. Por lo tanto las consecuencias políticas hoy son imprevisibles”, analiza.

Aunque es incierto el impacto del tema del aborto al interior de las estructuras políticas partidarias, el año próximo no podrá quedar fuera de la agenda de campaña, coinciden los expertos.“En las sociedades modernas hay pocos actores verdaderamente transformadores de lo real. El movimiento feminista es uno de los movimientos, en ese sentido, más revolucionario, desde el punto de vista de cuestionar lo establecido, de decir ‘el poder no se distribuye así’. No creo que vaya a desaparecer ni ésta cuestión ni otra. Lo razonable y lo esperable es que se fortalezca. El movimiento feminista transforma lo real más allá de la cuestión del aborto, hay otros temas y sería deseable que la política los tome porque en general se trata de ampliación de derechos, de protección de los desprotegidos”, dice Adrogué.

Según Vázquez, “para muchas/os candidatos será un tema de referencia obligada… muy posiblemente esto se vuelva a tramitar generacionalmente y encontremos candidatos y candidatas jóvenes que recuperen –sino el derecho al aborto legal, seguro y gratuito– una plataforma vinculada más claramente con derechos sexuales y (no) reproductivos”.

Así las cosas, pareciera que la única certeza es que con la agenda del aborto instalada y las juventudes feministas fortalecidas y movilizadas, lo que suceda políticamente de acá en más tendrá un piso alto desde el cual partir en términos de debate de género y derechos.

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