Elin Sundin, feminista que impulsó la nueva ley
“Esperamos una mirada diferente”

Elin Sundin es la presidenta de Fatta, una de las organizaciones suecas que funcionó como motor de la ley que entró en vigor el 1 de julio. Si bien todavía no hubo juicios bajo esta normativa, aquí analiza las expectativas de cómo podría ser la puesta en práctica. “Todo el mundo está expectante de cómo interpretarán la nueva ley los jueces, abogados y fiscales, y también los policías, que son los primeros que toman los testimonios”, asegura.

–¿Cómo se va a probar que hubo consentimiento explícito por parte de la víctima?

–Las pruebas van a seguir siendo las mismas. Y en la mayoría de los casos, como en este tipo de delitos es muy difícil conseguir pruebas y testigos, va a ser la palabra de uno contra la palabra de otro. Lo que esperamos es que haya una mirada diferente por parte de la Justicia, que a su vez contribuya a cambiar las masculinidades. Por tradición, hoy se espera que un varón tome la iniciativa, pero no está presente la idea de que también es tarea del varón interpretar las señales que hay del otro lado, comunicarse con el otro. Se va escuchar con otros oídos los testimonios de la víctima y el agresor. 

–¿Qué quiere decir eso?

–Antes de esta ley había que poder demostrar la presencia de violencia, amenazas o un estado especialmente vulnerable de la víctima. Ahora sabemos que siete de cada diez víctimas de violación entran en frozen fright. Es decir, que el cuerpo se paraliza. Antes para el Sistema Criminal Sueco se entendía que tenía que haber habido resistencia. Pero a veces es imposible decir “no” en una situación donde hay dependencia, subordinación o miedo. Una persona que queda en un estado pasivo obviamente no quiere nada.

–En un diario argentino se dijo sobre este tema que se estaba pensando en diseñar una aplicación para dejar asentado el consentimiento previo. 

–Hay una empresa acá que habla de esa aplicación. Es ridículo. La ley no habla de ningún tipo de contrato previo, ni de que una persona va a ser culpable por el sólo hecho de ser acusada. ¿Cómo se haría un contrato? ¿Voy a tener que estar haciendo clic cada vez que mi pareja sexual quiera tocar una parte de mi cuerpo? ¿Voy a llamar a Siri (el asistente virtual de Apple) cada cinco minutos para decir: acepto que me toque la pierna? Partimos de la idea de que debe haber consentimiento explícito, pero no en un sentido literal. Quienes hacen ese tipo de críticas evidentemente no toman en serio el asunto. Cuando haya una denuncia, se investigará pero con otra mirada: considerando que la mayoría de las violaciones son dentro de una pareja, o en un bar, o con una persona que tiene confianza con la víctima. 

–¿Qué sucede si hay una denuncia falsa?

–Cuando se les pregunta a los hombres si alguna vez han tenido sexo no consensuado, la respuesta mayoritaria es no. Pero la mayoría de las mujeres responden al revés. Será como hasta ahora: la víctima irá a hacer la denuncia a la policía y contará que no hubo consentimiento. Y a él se le harán preguntas orientadas a descifrar si hubo o no negligencia. Van a preguntar cosas como: ¿Intentaste interpretar las señales de la otra persona? ¿Cuáles eran?

–¿Qué quiere decir esta nueva figura de negligencia?

–En la ley anterior solamente se consideraba el dolo, es decir, la intención de cometer un acto ilegal. Hoy él (porque la mayoría de las veces es un “él”) tendrá que demostrar, ya sea con su testimonio, que tomó consideración de los deseos de la otra persona. Se han agregado dos nuevos delitos: violación negligente y agresión sexual negligente con una sentencia hasta cuatro años. La negligencia se centra en el hecho de que aunque no haya habido intención de abusar, la otra persona no participó voluntariamente.

–Y si el acusado es inocente, ¿cómo va a hacer para demostrarlo?

–Igual que antes. Insisto: en muchos de los casos es testimonio versus testimonio. Pero, además de las pericias psicológicas, los fiscales se entrenarán para preguntar de otra manera, sin tantas presunciones patriarcales. Todavía no vimos ningún juicio con esta nueva legislación. Pero será interesante que los hombres (independientemente de los juicios) empiecen a preguntarse qué significa el consentimiento. Un ejemplo: el dato de que después de la violación la víctima continúe en diálogo con el agresor se interpretaba como prueba a favor del agresor. Ahora sabemos que si el que abusó de vos es tu pareja, un amigo o un conocido, es muy posible que sigas en contacto con él.

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