Forever, con Fred Armisen y Maya Rudolph, estreno de Amazon Prime Video
Idas y vueltas de una pareja
Comedia de reenamoramiento con varios matices incluidos. Una pareja de los suburbios tiene que lidiar con la rutina de su matrimonio y se enfrenta a un cambio inminente. La plataforma apuesta por una serie que fuerza los modos y formas del género.
Forever, ocho episodios de media hora dentro de la plataforma on demand.Forever, ocho episodios de media hora dentro de la plataforma on demand.Forever, ocho episodios de media hora dentro de la plataforma on demand.Forever, ocho episodios de media hora dentro de la plataforma on demand.Forever, ocho episodios de media hora dentro de la plataforma on demand.
Forever, ocho episodios de media hora dentro de la plataforma on demand. 

El loop irremediable del matrimonio. Eso que sucede poco después del “sí, quiero” y bastante antes de que se cumpla la promesa dicha en el altar sobre la parca haciendo lo suyo. Forever, reciente estreno de Amazon Prime Video, vuelve tomar a una pareja hastiada por la rutina como centro de operaciones de lo que se denomina “comedia de reenamoramiento”. Maya Rudolph y Fred Armisen interpretan a June y Oscar, unos Peggy y Al Bundy (o Moni y Pepe Argento) casados pero sin hijos que transitan su monogamia como un pasmoso capricho. Son solo ocho episodios de media hora dentro de la plataforma on demand que acaba de recibir un tremendo espaldarazo con otra comedia singular como The Marvelous Mrs. Maisel en la última entrega de los Emmy. 

Tras catorce años juntos (aunque ni ellos recuerdan si ese es el número exacto) entre los dos manda el desgaste. No es que se detesten, maltraten e incluso puede que se sigan amando. Todo esto se cuenta en los primeros minutos de Forever con una apertura que evoca el comienzo de Up pero sin la ternura y el candor de la factoría Pixar. Con música de Miles Davis, un movimiento de cámara coreográfico y un montaje tan simple como delicioso se muestran los picos, derrapes y la actual meseta de su relación. La suya es una existencia amable, vacua y exasperante. Oscar es un dentista autómata, ama los crucigramas, pescar y no hacerse preguntas existenciales. June es una vendedora de bienes raíces que está en sus “cuarenta y mucho” y ya no sabe qué cara poner cuando su esposo le prepara el mismo pescado para su cena romántica. Viven en Riverside, un lugar de California “poblado de centros comerciales y laboratorios de metanfetamina”, desgrana la mujer. Para salir del estancamiento, ella propone ir de vacaciones a un centro invernal, habrá una discusión, un paseo en esquí, un gancho como cierre en el piloto y de allí en más el programa alterará su propia lógica.       

Vale decir que esta comedia fuerza al máximo los límites y modos del género y formato, una bienvenida herramienta, como se viene testeando en programas como Atlanta, la negrísima Barry, The Good Place y Santa Clarita Diet. Como si la existencia de los protagonistas fuera invitada a subirse a una montaña rusa ridícula, que se frena a cada rato, y luego retoma su marcha por rieles distintos. “Es un poco difícil hablar de la serie pero podemos decir que es sobre estar con otra persona por siempre, en el verdadero significado de estar juntos por siempre, ¿será bueno, aburrido, genial?”, planteó el actor.  

Además de los diálogos pulidos, esta creación de Alan Yang y Matt Hubbard (Master of None, Parks & Recreations) se sostiene por la química entre Rudolph y Armisen, quienes también son productores ejecutivos. Ambos fueron parte de la troupe de Saturday Night Live y tras su partida del programa de sketches se granjearon un lugar dentro de la Nueva Comedia Americana. Uno gracias al tono absurdo, algo hipster y popero de Portlandia (que aquí transmitió I.Sat), la otra se catapultó por su papel en Damas en Guerra (Paul Feig; 2011). “¿Te acordás la vez que estuvimos acá y vimos un montón de mariposas volando?”, dice él en una escena de Forever y ella responde con un suspiro con veneno y cariño. Los roles de cada uno están más que claros. Él es un eterno optimista y podría seguir así sin problemas. Ella, sin embargo, necesita explorar, saber “cuál es el sentido de todo esto” y mover el tablero de su relación.  

Y si usted ya está conforme con lo que ha leído, más vale que se detenga ahora porque (¡atención!) viene el gran spoiler. Para el tercer episodio Oscar y June estarán muertos (víctimas de accidentes ridículos, vale decir) y condenados a vivir juntos en el más allá. Habitan en un terreno a investigar, no saben si hay Dios pero al menos en su barrio hay una plaza con tejo. Su cielo, infierno o purgatorio los encuentra en un suburbio con casas en venta. Lo mejor de estos episodios, sin embargo, pasa por las situaciones cotidianas más que por las de ultratumba. En la terminología propuesta por la serie ellos son “extintos” y pueden codearse con los “vigentes”. Harán amigos y enemistades como con Kase (interpretado por Catherine Keener). También aprenderán algunos trucos de fantasmas aunque no tanto como para espantar, ya que a los de esa comunidad no les gusta que los estereotipen. Un planteo sugerente de la serie es que los muertos vuelven a sucumbir a los ritos que tenían del otro lado del túnel. Él no tiene problemas con eso y a ella el fastidio la sofoca ¿Entonces lo que les queda para la vida eterna es la monotonía o una vez muertos van a tener la chance de vivir? La respuesta está en el fin de los días. 

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