Una resolución cantada
Bruglia y Llorens confirmaron el procesamiento de Gils Carbó
Gils Carbó fue procuradora desde 2012 hasta 2017.Gils Carbó fue procuradora desde 2012 hasta 2017.Gils Carbó fue procuradora desde 2012 hasta 2017.Gils Carbó fue procuradora desde 2012 hasta 2017.Gils Carbó fue procuradora desde 2012 hasta 2017.
Gils Carbó fue procuradora desde 2012 hasta 2017. 
Imagen: EFE

La Cámara Federal porteña confirmó hoy el procesamiento de la ex procuradora Alejandra Gils Carbó en la causa por presuntas irregularidades en la compra de un edificio para la Procuración. De esta manera queda firme lo decidido en primera instancia por el juez federal Julián Ercolini.

Gils Carbó había sido procesada por el delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública. Sin embargo, la Sala I de la Cámara cambió la carátula por la de negociaciones incompatibles con la función pública, que establece penas de uno a seis años e inhabilitación perpetua. Además, los jueces  Leopoldo Bruglia y Mariano Llorens modificaron el embargo de 7 millones de pesos impuesto por Ercolini y lo fijaron en 1,2 millones de pesos. Al hacerlo, consideraron que no hubo perjuicio contra el Estado, dado que el edificio ubicado en la calle Perón 667 se pagó a valores lógicos y se descartaron irregularidades en la comisión pagada por la empresa que vendió el inmueble. Aunque sí consideró que hubo direccionamiento de la licitación y manejo de información privilegiada al momento de concretarse la compra.

El edificio en cuestión es la sede actual de la Procuración. En la compra intervino la inmobiliaria Jaureguiberry y Asociados, con Juan Carlos Thill como intermediario. A este se le habría pagado una comisión de 3 millones de pesos, en una operación por la cual la Procuración pagó 8 millones de pesos a la inmobiliaria. Thill es hermano del ex número dos del área de contrataciones de la Procuración General de la Nación, Guillermo Bellingi.

La Cámara confirmó los procesamientos de Thill, Bellingi, Jaureguiberry y Adrián González Fischer, cabeza de Arfinsa, la firma que vendió el edificio.

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