VISTO Y LEIDO | Entrar en calor, salir del hogar, habitar el mundo: el camino de Reif en su segundo y premiado libro de poemas, Un hogar fuera de mí.
Poesía caleidoscopio

De las gratificaciones que la publicación de Un hogar fuera de mí (Visor, 2018) trajo para Luciana Reif, quizás una de las mayores haya sido el tuit de un tal Vidal - Quadras, funcionario español que después de haberla leído se preguntaba por qué a esta joven le habían otorgado el Premio Loewe. Es que la poesía de Reif, socióloga feminista y activista sudaca nacida en 1990, puede ser muy molesta para el machirulismo romántico. En este, su segundo libro después de Entrada en calor (El ojo del mármol, 2016), el yo poético de Luciana se anima a construir realidades reprobables como esta: identificado con una mujer superada por las circunstancias, puede imaginarla sin condena, desentendiéndose de las obligaciones de la maternidad (“Ahora vuelve a casa en colectivo/ piensa en la cena y se abstrae/ tal vez sin querer se olvide/ un hijo en el asiento”). Podríamos decir que Un hogar... funciona como una especie de caleidoscopio donde, con cada poema, una figura antipatriarcal se va armando sin rodeos discursivos, sin metáforas distractivas, sin recursos tranquilizadores. Es una poética que localiza muy bien los tabúes y los estereotipos y de forma explícita busca oponérseles, cuando, por ejemplo, se niega a ser “la otra del éxito” (“estoy cansada de esos hombres/ quiero brillar/ no ser la luna que resplandece/ con luz ajena”), cuando fantasea a su propia madre teniendo sexo (un punto apretadísimo en el pullover holgado del patriarcado que le valió la interpretación de haber escrito versos incestuosos), y cuando, además de hablar de surcos que se marcan entre los pechos de una mujer que se agacha y de traer al terreno del lirismo el tópico del pene erecto, este yo se muestra a sí mismo deseando más de un chongo a la vez (“Así me gustaría tenerlos en mi cama/ mis muslos abriéndose como ellos abren el agua/ agarrando con sus manos un puñado de gotas/ que en seguida se disuelven, para impulsarse”). Ladraron Sancha, en el país de la Mancha, ante Luciana que a sus 28 años escribió un libro enteramente feminista, de una gran belleza formal, que pasa a formar parte de una colección importantísima de habla hispana integrada por contadxs poetas argentinxs (entre ellxs Diana Bellessi con Variaciones de la luz y Claudia Masin con La vista). Un hogar fuera de mí, título nada ingenuo que expulsa al yo del ámbito doméstico para invitarlo a hacer su casa en el mundo, arranca con un epígrafe de Adrianne Rich, autora de Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana, que dice: “El instante en que un sentimiento/ penetra en el cuerpo es político”.  La poesía de Reif, como continuidad de su cuerpo, fue inoculada por un sentimiento de vulnerabilidad, erotismo e inadecuación a los estándares del amor romántico. Fíjense este maravilloso poema, que coloca en el centro de la cuestión, la falla: “Si quisieras tocar el núcleo del amor, / si dejaras caer todo el peso de tu espalda / sobre él/ o, mejor dicho, si pusieras tus manos / en ese fuego, estoy segura / te quemarías. / (…) El amor es como la verdad, esquivo a su centro / No se puede mirar directo la luz del sol / o dejar la cabeza mucho tiempo bajo el agua. / Quedate ahí, mirá de lejos, rodeá su centro / como si bailaras, no somos científicos / buscando verdades microscópicas. / Dejá que el amor falle, que refulja / en lo que tiene de inexacto”.  El privilegio heterosexual que Rich desandó en aquel cuaderno fundamental antes mencionado, es desguazado en estos poemas de Reif al situar el amor en el lugar “equivocado” y evidenciar el peligro que viene de la mano de las supuestas seguridades afectivas. El goce ametrallado por la conciencia de lo que rodea al yo (como aparece en el poema con el que cierra el libro, donde el recuerdo de lxs niñxs muertxs por una explosión nuclear, impide la plenitud del disfrute sexual), es otro de los puntos de este libro: hay más allá de una existencia individual, y no es un yo biográfico el que escribe –no podría haberlo desde el momento en que la poesía intermedia entre la tinta y la propia historia–, sino un yo que resuena, vibrante, con el imaginario colectivo. Un hogar fuera de todxs, parecen decir, liberadores, estos poemas que buscan abrir las puertas del perímetro discursivo de la opresión.       

Un hogar fuera de mí

Luciana Reif

Visor

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