COSAS VEREDES
Profundo rojo carmesí
La directora, guionista y productora feminista de films XXX Erika Lust acaba de lanzar una peli de casi 9 minutos donde un vampiro irrumpe la calma de una damisela menstruante, y el resto, como suele decirse, es historia… hot con mucho, mucho sexo oral.

“Los vampiros siempre han sido una fantasía popular. Hay algo tan sexy acerca de Brad Pitt en Entrevista con el vampiro, Spike y Ángel en Buffy la cazavampiros, incluso el ‘centelleante’ Edward Cullen (de la saga Crepúspulo)… ¿Será la animalidad primitiva que evidencian al querer mordernos? ¿Será la naturaleza fálica de los colmillos y el succionar hemoglobínico? ¿O será la emoción que trae el peligro, la brutalidad sexual, la línea que separa la excitación del miedo?”, se interroga la multipremiada Erika Lust (Estocolmo, 1977), prolífica creadora de cine adulto independiente –como gusta llamar a sus piezas–, donde la mujer está en el centro de la acción, las historias son contadas desde su perspectiva, y el cuidado de la estética se vincula más al cine erótico o indie que al propio de la pornografía. Características que vuelven a corroborarse en su más reciente producción, donde la subversiva criatura de la noche, máximum símbolo de seducción y erotismo, es coprotagonista de un cortometraje ciertamente ocurrente. 
Sucede que, como parte de su exitoso proyecto colectivo XConfessions (donde suscriptores/espectadores dejan confesiones anónimas en la web de Lust, y cada mes ella escoge una o varias, amén de convertirlas en cortometrajes), Erika recibió cierto mensaje que atrapó su atención. En él, una lujuriosa damisela, declarada fan de los colmillos, se preguntaba: “Si los vampiros existen, ¿pueden olfatear la sangre menstrual? De ser así, ¿el aroma les genera hambre… o calentura?”. “Cuando leí estas líneas, lancé tremenda carcajada porque, tiempo atrás, ¡tuve la misma duda viendo un capítulo de True Blood!”, comparte la guionista, productora y directora, que decidió contestar el interrogante con una cinta triple equis a medida. Donde conforme su sello de pornógrafa feminista, comprometida con crear una variante ética y superadora del formato extendido (sexista, clasista, racista, homofóbico, transfóbico), la artista decidió abordar de lleno el tabú de la menstruación. Y hacerlo añicos, claramente. 
Así, en Can Vampires Smell my Period, la flamante corto aquí referido, la actriz XXX polaca Misha Cross mira anhelante por su ventana una noche, y ve pasar una sombra. “Algo o alguien la excita, ¿qué o quién será?”, anota la sinopsis, describiendo cómo la sensación la arroja a la cama, donde comienza a masturbarse con “sangre de su ciclo visible en los dedos, en las sábanas” (visual que, a decir de la realizadora, debería ser motivo de erotismo, no repulsa). Tras alcanzar el clímax, yace la exultante muchacha en merecido descanso, hasta que es despertada por la presencia de un pálido y hambriento Parker Marx, que interpreta al vamp en cuestión, más interesado en beber del elixir que brota entre las piernas de la joven que en morder el  despojado cuellito. En resumen: una oda al sexo oral en tiempos de sangrado.  
“Disfruté mucho de combinar un género plagado de complejidades alrededor de violencia, muerte, sangre, con las experiencias naturales de una mujer. Porque, en caso que no lo sepan, muchas mujeres están súper calientes durante esos días del mes”, esgrime Lust (que, dato adicional, es también escritora, y tiene en su haber títulos como Porno para mujeres, de 2009; La Biblia erótica de Europa, de 2010, Cómo rodar porno, de 2014, entre otros). Sin dejar de resaltar que “la menstruación no solo es natural, también es sexy”. “En cierto momento de la historia, comenzó a percibirse como algo desagradable, y empezaron demenciales mitos vinculados a ella. Pero no siempre fue así: en culturas antiquísimas y matrilineales, la regla era una marca de honor y poder, el tiempo en que las mujeres revivían sus cuerpos. Que sangrasen era considerado un evento cósmico”, atina –con pertinentes argumentos– la convencida dama.   
Convencida además de que, aun cuando la menstruación se trata de un tópico social, político y de salud que afecta a millones, es obviado alrededor del globo (dentro y fuera de la industria porno). “Hasta que no logremos que las políticas públicas se actualicen y se quite el estigma que rodea a la regla, jamás lograremos la igualdad de género”, se enfervoriza. Y explica cómo, a sabiendas de que el mito vampírico “con su sexualidad subyacente, su cualidad irresistible, su belleza perenne, sus lazos intrínsecos al erotismo” son generalmente un hit asegurado, no había mejor modo para desarmar el tabú del sexo oral en damas sangrantes que invitar al ser nocturno a dar mejor uso a su sed por ADN.  
“Mi trabajo es tomar el control de nuestros cuerpos, representar la sexualidad femenina y romper tabúes. El cine adulto alternativo trata de ofrecer diversidad y visibilizar a todas las partes de la sociedad. La mitad de la población del mundo menstrúa, así que ¡supérenlo!”, lanza Erika, a la par que asegura que Can Vampires Smell my Period es también un homenaje “a las bestias eróticas del zeitgeist del siglo 21”, a quienes invita a darse una panzada de hemoglobina entre 5 y 7 días cada mes. Recomendando a la audiencia, por otra parte, especímenes más vestidos que el suyo, aunque igualmente memorables, como los que aparecen en films como Near Dark, de Kathryn Bigelow, o Only Lovers Left Alive, de Jim Jarmusch.,

Para ver el minifilm de casi 9 minutos, ingresar a xconfessions.com 

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