Informe y fotos: Sebastián Freire

Mi primer tatuaje fue, como toda mi generación, en la Galería Bond Street. Una golondrina en el omoplato derecho. Las golondrinas tienen muchos significados. Uno de los significados que yo rescaté fue el de la fidelidad a la pareja, al le compañere que une tenga. Y supuestamente se tatúan de a dos. Pero yo me tatué una sola, la fidelidad al amor propio. La primera vez que me tatué fue con un varón hetero cis que tenía una mano enorme y me tatuó en 10 minutos. Y me preguntó: “¿no te vas a tatuar la otra? Se tatúan de a dos”. Pero yo no soy lo normal, como dice Susy Shock “que otro sea lo normal”. 

El segundo fue una compra compulsiva. Yo paraba mucho en esa Galería. Me acuerdo que tenía 200 pesos y eso era lo que salía un tatuaje chiquito y también lo que salía un vestido. Pasé por donde me había tatuado la golondrina, entré y le dije “dame 200 pesos de tatuaje” y me hizo el leopardo que tengo en la muñeca derecha. Me lo hizo a mano alzada, cero transfer. En la Bond Street hay muy buenos tatuadores, pero también hay mucho del efecto fast food del tatuaje. Lo entiendo porque tienen mucho laburo. El leopardo fue el último tatuaje que me hice ahí.

En esa época mi amigo Satrán, que es un ilustrador muy zarpado del punk grunge noventero, estaba empezando a tatuar y yo me quería hacer una frase y entonces él me tatuó: “Ama tu ritmo”. No me acuerdo por qué me la tatué. Hay un poema de un chongo que dice “Ama tu ritmo, ama tus canciones.” Es un embole ese poema. Me gustaba mezclar la frase con mi yo bailarina (soy bailarina clásica y contemporánea, de la Escuela Nacional). En definitiva me quedó como otro tatuaje recordatorio de “querete a vos porque si no, estamos en el horno”.

En la espalda tengo una calavera hecha en varias sesiones. Está copiada de una imagen de 1730, una de las primeras ilustraciones de calacas. En la primera sesión yo había fumado y tomado cerveza, fue una sesión muy larga y me desmayé (o me dormí profundamente). No siento el dolor del tatuaje, pero de repente me bajó la presión. Hay que cuidar mucho el cuerpo y no hay que hacer giladas antes de tatuarse porque el cuerpo va a recibir mucho estímulo y se va a estresar. Si vos dormiste mal o si te escabiaste o consumiste cosas, durante el tatuaje te pueden pasar estas cosas. Necesito un día antes hacer terapia corporal: baño de inmersión, comer bien, dormir bien. En la segunda sesión de la calavera apliqué este método y me fue muy bien.

Hay algunos que tienen mucho significado. Por ejemplo las herraduras que tengo tatuadas en las piernas. En el 2016 tuve un problema de salud muy fuerte, por una cuestión emocional nerviosa. Perdí la motricidad del cuerpo. Estuve internada 15 días, en silla de ruedas. Había salido de una relación muy larga de convivencia de mucha violencia: física, emocional y psicológica. Las herraduras son los primeros tatuajes que me hice cuando recuperé la motricidad: representan la fortaleza. Una herradura está feliz y la otra está llorando. Los buenos y los malos tiempos. Las herraduras también representan a mi papá que es pura fortaleza. Frase de autoayuda: de todo uno se puede recuperar. 

Otro tatuaje que tiene mucho significado es que dice “Girl Power”, que tengo en el brazo derecho. Al tiempo de haber tenido esa situación de perdida de motricidad, tuve un brote psicótico, un intento de suicidio y me internaron. Y este de “Girl Power” fue el primer tatuaje después de estar en un mambo oscurísimo de sanarme y encontrarme conmigo misma. Es una época de la vida en la que también me reencontré con el feminismo. Así que mi cuerpo es como un libro de autoayuda. Está marcado por situaciones muy fuertes. 

Frida Kahlo me lo tatué cuando la relación con esta persona se había vuelto demasiado tóxica. Fue antes de separarme y de tener el problema de motricidad. Con esa persona yo vivía una relación bastante a lo Kahlo/Rivera. Frida Kahlo fue mi inspiradora para abortar a mi Diego Rivera. 

Hay una serie de tatuajes que tengo en el cuerpo que son de cuando yo coordinaba un ciclo que era un micrófono abierto de experimentación escénica. Mi amigo Satrán (el de la calavera) tatuaba en vivo y la gente exponía. Como show de cierre yo me tatuaba en vivo. Yo le pagaba la birra a Satrán y él me hacía un flash. Un flash es un tatuaje chiquitito que podés hacer en vivo en lugares que no son tu estudio. Así que tengo los 4 tatuajes del flash, que son: la pirámide masónica vomitiva, los dos cuchillos que tengo en las costillas que son los cuchillos de aprendiz de cocinero (porque en una época quise estudiar cocina), y el rayito que tengo en la mano que lo amo con todo mi ser. Al rayito me lo tuve que retocar una de mis tatuadoras de cabecera que es Sabrina Amante. Me lo hizo con hand poked, una técnica que es solo con la aguja y la tinta y vas clavando puntito por puntito, como técnica carcelaria. El rayito fue el tatuaje que más me dolió, y me dolió las dos veces. 

Después tengo a Isis, la diosa de la fertilidad, en las costillas. Todo el mundo me dijo que en las costillas me iba a doler mucho pero yo me dormí una siesta bárbara.

El gatito negro que tengo en la mano, es un gatito negro con 2 pares de ojos. Nosotres con un grupo de amiguis parábamos en una casa de artistas que estaba en Villa Crespo, el Centro Cultural Pachamama. En marzo nos sacaron las llaves (11 años duró la casa) y ahora lo van a demoler. Yo iba siempre, era mi segunda casa, en una época cociné en esa casa. Ahí había un gatito negro, yo le decía Señor Argañaraz o Severino Di Giovanni, la pauta del gato era que no tenía nombre entonces cada une le decía como quería. Yo a todos los gatos negros les digo Severino de Giovani que es mi anarquista favorito. El tatuaje tiene 4 ojos, porque representa al Señor Argañaras y a mi gata negra Doña Titina. 

La chica que se está masturbando me lo hice en Chile. El año pasado me rayé, me cansé de Buenos Aires, agarré mi máquina de tatuar y todas mis cosas y me fui a Chile. Y me encontré en una casa muy anarca. Y las dos personas con las que compartía habitación eran tatuadores, así que ahí aprendí un montón y uno de ellos me tatuó a esta chica. En el antebrazo me tatué unas rosas, por mi progenitora. Me lo tatué para recordar los vínculos tóxicos. 

Tengo covers, que son los tatuajes que te haces encima de otros. La calavera que me había hecho mi amigui con el tiempo se empezó a parecer más a una calabaza que a una calavera. Entonces Sabrina Amante me hizo un arreglo floral arriba de la calavera.

Sebastián Freire