Entre Ríos prohibió quemar pastizales hasta marzo
Un verano sin humo a la vista

La Secretaría de Ambiente de Entre Ríos prohibió la quema de pastizales en todo el territorio provincial desde este domingo y hasta el 28 de febrero de 2019 debido a las "altas temperaturas que se registran en esta época del año".

Martín Barbieri, secretario de Ambiente entrerriano, firmó la resolución Nº 441 por la cual se "prohíbe realizar quemas teniendo en cuenta el comienzo de la etapa más seca y cálida del año y el elevado índice de peligrosidad de ocurrencia de incendios". En este sentido, el funcionario explicó que durante diciembre, enero y febrero se registra "la etapa más seca y cálida del año y un elevado índice de peligrosidad de ocurrencia de incendios".

La resolución también incluyó la firma de la subsecretaria de Ambiente de Entre Ríos, Belén Estéves, y deja sin efecto "todas las autorizaciones otorgadas en virtud de lo establecido en la ley provincial 9.868 de Manejo del Fuego y el decreto reglamentario 3.186".

En caso de que los productores isleños incurran en el incumplimiento de esta nueva normativa, el infractor deberá presentar "su defensa por escrito en los siguientes diez días hábiles", y en caso de nuevo incumplimiento podrá ser "reprimido con prisión de tres a diez años si hubo daños de bienes", según se informó desde esa cartera entrerriana. El incumplimiento de la resolución podrá ser pasible de las sanciones correspondientes, de acuerdo al Artículo 19º, del Decreto Reglamentario Nº 3.186, y cuyo poder de policía radica, precisamente en la Secretaría de Ambiente de la provincia vecina.

La medida favorece a los rosarinos que sufren las consecuencias de la quema de pastizales en la islas del otro lado del río Paraná. La práctica es habitual en campos y en Rosario a menudo se sufren las consecuencias de las quemas que proliferan en los campos del delta, a manos de productores ganaderos que incendian esas llanuras y bajos con el propósito de renovar la vegetación para alimento de su hacienda. Esa práctica genera humo, olor a quemado y a veces hasta cenizas que llegan a través del río y afectan el aire en la ciudad.

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