El arte conceptual de Melrose Place

Durante varias –demasiadas– temporadas, el programa de tevé Melrose Place pobló los 90 con intrincadas tramas amorosas, venganzas inverosímiles, ralladuras de bocho, alcoholismo, ceguera, y, por qué no, algún que otro escamado crimen. Fue una olla a presión que ofició entonces de popular culebrón, sin sospechar sus millones de espectadores que se habían convertido en conejillos de Indias: sucede que, 20 años atrás, el artista Mel Chin se contactó con Deborah Siegel, encargada de escenografía de la serie, y le propuso mandar en forma gratuita piezas creadas para el show, con mensajes codificados sobre tópicos candentes (derechos reproductivos, política exterior, políticas sexuales, etcétera). Propuesta que Siegel aceptó de intrigada gana, iniciándose una colaboración de la que ni siquiera el productor Aaron Spelling tenía la más mínima idea.
“Así comenzó el sueño del artista conceptual, una intervención en el centro de la cultura de masas norteamericana. A fines de 1995, Chin y un grupo de 100 artistas desconocidos, bautizados como Gala Committee, empezaron un experimento que duró dos años, ubicando objetos de propia autoría en las escenas de la tira”, anota el New York Times. Las piezas, hechas a medida: el colectivo, después de todo, recibía los guiones previamente, lo que les permitía crear –por caso- sábanas con estampados de profilácticos desenrollados para una escena donde un personaje se enrollaba con una señorita, pasando furtivo mensaje sobre el sexo seguro. O bien, cuando Alison queda preñada, pergeñar la manta bordada que la abrazará: decorada con símbolos químicos que representan la RU-486; léase, la píldora del día después.
Apenas algunos de los cientos de objetos que actualmente se presentan en la muestra Total Proof, en los estudios Red Bull, de Nueva York, que recupera el curioso experimento que en los 90, en forma subrepticia, llevó por nombre The Art is in The Place. Aunque, como advierte el medio previamente citado, no es la primera vez que esta exposición se exhibe… “El público de Melrose Place vio una primera versión en abril de 1997, en un episodio que sucedía en una muestra real del Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, Uncommon Sense, que incluía las piezas creadas para las grabaciones”. En efecto, en la mentada fecha, el MOCA –que estaba al tanto del loco proyecto– incluyó varias obras del colectivo Gala hechas para el programa; y permitió filmar allí un capítulo, que salió antes de la inauguración. Loco ida y vuelta, sin duda. 

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