Los americanos comienzan la retirada en Siria
Haciendo las valijas
El alto mando anunció que están retirando equipos, aunque no tropas. La noticia muestra que Trump doblegó la oposición de su propio gabinete y que las tropas podrían salir en breve.
Vehículos, radios y municiones ya empezaron a salir de Siria.Vehículos, radios y municiones ya empezaron a salir de Siria.Vehículos, radios y municiones ya empezaron a salir de Siria.Vehículos, radios y municiones ya empezaron a salir de Siria.Vehículos, radios y municiones ya empezaron a salir de Siria.
Vehículos, radios y municiones ya empezaron a salir de Siria. 

El comando de las fuerzas norteamericanas en Bagdad, Irak, comunicó ayer que comenzó el trabajo de retiro de las tropas a su mando en Siria, cumpliendo con el abrupto anuncio del presidente Donald Trump. El texto del comunicado es muy ambiguo, pero dos funcionarios del Departamento de Defensa en Washington le confirmaron al diario The New York Times que se está empezando a retirar el equipo de los militares en Siria. Las dos mil tropas presentes en el noreste sirio y en el valle medio del Eufrates se van a retirar, confirmaron los funcionarios, en un plazo de cuatro a seis meses. Pero ya están haciendo las valijas.

El pequeño contingente de militares norteamericanos está formado por efectivos del ejército y el cuerpo de marines. Su tarea consiste en asistir a combatientes locales en la lucha contra el Estado Islámico en la zonas donde los islamistas todavía mantienen dominio territorial. Estas tropas raramente intervienen directamente en combate porque su tarea consiste en coordinar esfuerzos entre grupos locales, ordenar bombardeos aéreos y proveer inteligencia sobre las posiciones islámicas.

El anuncio de ayer, ambiguo como fue, indica que el presidente Trump forzó la mano de sus asesores. El domingo pasado, el asesor en asuntos de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, había dicho que la retirada era en realidad condicional y que dependiendo de las condiciones en el terreno se podía demorar por meses o años. Trump había anunciado una retirada en el plazo perentorio de treinta días, ya que “hemos ganado”. Al contrario que en otras ocasiones, el presidente no se dejó demorar o distraer por sus asesores especializados. 

De hecho, el anuncio de Trump hizo que renunciara su ministro de Defensa, Jim Mattis, y que se jubilara antes de tiempo y con una dura carta de protesta el embajador Brett McGurk, desde hace años el enviado especial ante la coalición de aliados que lucha contra el Estado Islámico. El asesor Bolton, un conocido halcón en temas de Medio Oriente, estuvo en línea con su presidente al explicar que ya que los islamistas estaban efectivamente controlados o derrotados, el objetivo cambiaba al de contener a Irán en la región. Pero el funcionario no pudo explicar en qué ayudaba la retirada de Siria en ese objetivo, ni pudo ocultar su desacuerdo con la decisión presidencial.

Estas contradicciones fueron remarcadas por Rusia, que a través de la vocera de la Cancillería explicó sus dudas. Maria Zakharova dijo ayer que el Kremlin duda de que Estados Unidos quiera realmente retirarse de Siria, donde operan aviones y tropas rusas en apoyo del gobierno, ya que “no hay ninguna estrategia clara”.

Entre los aliados de Estados Unidos en la región la alarma fue todavía mayor cuando se conoció el anuncio de Trump. La pequeña misión norteamericana no sólo provee apoyo e inteligencia a la alianza de grupos principalmente kurdos que combaten a los islamistas, sino que impide que el gobierno sirio y la aviación rusa los ataque. La misma presencia de efectivos de EE.UU. implica que un bombardeo pueda tener consecuencias mucho mayores que el combate a los extremistas. Por algo una de las primeras consecuencias del anuncio de Trump fue el insólito pedido de algunos grupos kurdos a su histórico enemigo turco, de que los protejan de ataques del gobierno sirio.

Otra consecuencia del retiro inmediato de los americanos bien puede ser un simple vacío de poder. Los kurdos de la alianza controlan casi la cuarta parte del territorio sirio y proveen alguna medida de gobierno y servicios a gran cantidad de personas. La alianza se mantiene unida en parte por presión de Estados Unidos, con lo que una retirada mal planeada políticamente puede disparar otro conflicto dentro de una guerra que ya cumplió siete años.

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