Macron invitó a los franceses a una consulta
Arranca el gran debate

El presidente Emmanuel Macron (foto) urgió a todos los franceses a participar en un gran debate nacional con el que espera zanjar la crisis de los “chalecos amarillos”, la más grave desde que llegó al poder. 

“Tengo la intención de transformar la ira en soluciones”, escribió el mandatario centrista en una carta abierta a los franceses divulgada el domingo por la noche en la que invita a toda la ciudadanía a participar en esta gran consulta nacional inédita que se abrirá hoy y durará dos meses. 

El ejecutivo espera con este gran debate nacional salir de la crisis de los “chalecos amarillos”, un colectivo de franceses de clases populares y medias, hastiadas por los impuestos y una política social que consideran injusta, que protestan en todo el país desde mediados de noviembre.

En su larga misiva el presidente planteó cuatro grandes temas que articularán las discusiones: presión fiscal, organización del Estado, transición ecológica y la democracia, que según estima responden a las “principales inquietudes que han surgido en las últimas semanas”. “Sé que algunos de ustedes se sienten insatisfechos o enfadados. Porque los impuestos son demasiado altos, los servicios públicos demasiado lejanos, los salarios demasiado bajos para que algunos puedan vivir dignamente de su trabajo”, detalló Macron. “Comparto su impaciencia”, afirmó. 

No obstante, este ex banquero de negocios fijó una serie de “líneas rojas” sobre las que no piensa ceder, como la supresión del impuesto sobre la fortuna, una decisión que tomó tras llegar al poder en 2017 y que se ha convertido en una de las reformas más impopulares de su presidencia.

Este debate “no es ni una elección ni un referéndum”, advirtió Macron, quien puso también como condición al diálogo el cese de toda forma de violencia, tras varias jornadas de manifestaciones que se han visto empañadas por choques entre la policía y manifestantes, así como agresiones contra periodistas. Este debate nacional es el segundo intento del presidente de 41 años de apagar las protestas de los “chalecos amarillos”, un movimiento que comenzó contra el alza de un impuesto sobre los carburantes, pero que luego se convirtió en una revuelta popular más amplia por la pérdida de poder adquisitivo y los recortes en los servicios públicos. 

Audiovisual
Audiovisual
Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ