La recuperación financiera local está atada al humor del mercado internacional
Con viento de cola
El Banco Central se atribuye el éxito del mejor clima para los negocios financieros. Sin embargo, el aspecto determinante son los flujos de capitales internacionales que, en este momento, favorecen a los países emergentes.
Fondos de inversión de Wall Street debaten sobre la sostenibilidad del veranito emergente.Fondos de inversión de Wall Street debaten sobre la sostenibilidad del veranito emergente.Fondos de inversión de Wall Street debaten sobre la sostenibilidad del veranito emergente.Fondos de inversión de Wall Street debaten sobre la sostenibilidad del veranito emergente.Fondos de inversión de Wall Street debaten sobre la sostenibilidad del veranito emergente.
Fondos de inversión de Wall Street debaten sobre la sostenibilidad del veranito emergente. 
Imagen: EFE

El Banco Central cree que tiene un plan monetario y financiero para administrar sin sobresaltos la macroeconomía de los próximos 50 años. Las bandas cambiarias permiten evitar la apreciación desmedida del tipo de cambio y le ponen un techo psicológico a las devaluaciones abruptas. En la zona de no intervención la competitividad cambiaria se mantiene en un nivel que no provoca un déficit comercial desmedido ni incentiva en forma insostenible la pérdida de divisas por turismo y atesoramiento. Estas cuentas externas más ordenadas son la clave para sostener la estabilidad cambiaria y ofrecen margen para ir bajando la inflación y las tasas de interés en forma gradual.

La autoridad monetaria no desaprovecha las oportunidades para mostrar que su hipótesis se está cumpliendo. El último informe monetario del organismo es un manifiesto de auto celebración. Se destacó que en enero (y por cuarto mes consecutivo) se cumplió la meta de base monetaria, al tiempo que se festejó que se compraron 500 millones de dólares para sumar a las reservas, el tipo de cambio no mostró volatilidad, la demanda de dinero estuvo sólida con fuerte aumento de los depósitos a plazo fijo y la tasa de interés de las Leliq continuó en retroceso sin afectar las expectativas de devaluación.

La interpretación optimista que hace el Central sobre el resultado de la política monetaria y cambiaria es poco realista. La tranquilidad de enero no fue ni cerca una consecuencia del éxito de la gestión sino de un clima financiero internacional que sonrió para los países emergentes. El Instituto Internacional de Finanzas (IIF) es una de las instituciones más respetadas a nivel mundial para el estudio de los flujos financieros globales. Su último informe lleva el siguiente título: “La Fed reinicia el ciclo de ingreso de capitales a los países emergentes” (“The Fed Restarts the Wall of Money to EM”). La entidad aseguró que en enero la entrada de divisas a los emergentes fue la más elevada en 12 meses.

El precio de los activos de países no desarrollados deja clara esta tendencia. El índice que sigue las acciones de economías emergentes marcó una suba de 9 por ciento en enero. El índice MSCI Argentina, que mide la performance de las acciones locales, registró un retorno del 19 por ciento el mes pasado, cuando en 2018 había caído 50 por ciento. Argentina fue el que más subió de la región pero el resto de los países no se quedó atrás. El índice para Colombia avanzó un 18 por ciento, mientras que Brasil subió 17 por ciento, Chile 14 y México 10. Incluso Turquía, una de las economías afectadas el año pasado por el freno de capitales al mundo emergente, rebotó un 16 por ciento.

La dependencia de la estabilidad financiera en la Argentina respecto de lo que ocurre en el mundo es tan pronunciada que la semana pasada, cuando se registró una toma de ganancia para los activos de los países emergentes, el dólar volvió a subir, el riesgo país se acercó a los 700 puntos y la bolsa porteña registró pérdidas del 3 por ciento en moneda dura en un solo día. Las políticas del Central tienen poco y nada para hacer si el clima financiero internacional vuelve a ser pesimista para los países no desarrollados. La suerte de la economía para este año está atada a las decisiones de los fondos de inversión.

Los reportes de los grandes inversores muestran apuestas para todas las direcciones. En los últimos días el Bank of America Merrill Lynch aseguró que el rally emergente de enero se terminará pronto y aconsejo a los clientes cubrirse ante un escenario parecido al de 2018 en los próximos meses. En contraste, el mega fondo de gestión Pimco, uno de los grandes acreedores de la Argentina, aseguró que este año los activos emergentes tienen mucho potencial para ganar y destacó las acciones argentinas y brasileñas. Las políticas del Central no son garantes de la tranquilidad financiera. El correr de los meses dirá si se mantiene o no la estabilidad macro y dependerá de las decisiones que tomen los fondos de gestión de los capital globales.

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