Mauricio Macri lo conoció cuando ganó la presidencia de Boca y comenzó su carrera hacia la Casa Rosada. Fue Macri quien lo llevó a la política, y entonces Carlos “El Colorado” Mac Allister fue primero diputado nacional, después secretario de Deportes y gran candidato gran a gobernador de La Pampa. Hasta ayer, cuando la UCR le quitó el sueño de disputarle al peronismo una provincia que domina desde 1983.

El fracaso del PRO en La Pampa se llama M&M, o por Mauricio Macri o por Macri y Mac Allister. Desde la mano dura hasta los globos, en su caso rojos en vez de amarillos, la campaña de Mac Allister repitió todos los tics del Presidente y de su equipo de confianza.

Aunque es temprano para decirlo de modo tajante, porque nadie tiene comprado el futuro, ni siquiera el peronismo pampeano, quizás dos de esos tics liquidaron al antiguo marcador de punta. Uno fue la insistencia en el antiperonismo, eje del macrismo cuando sostiene que la historia del país se resume en 70 años de decadencia, como si el justicialismo hubiera gobernado 70 años, versus tres años de virtud, los suyos. El otro tic fue la soberbia. Tal vez olvidó que la rebeldía pampeana tiene bajo perfil pero cada tanto se expresa fuerte. Cuatro veces gobernador de La Pampa, Rubén Marín no siguió la fiebre privatista de Carlos Saúl Menem. Y más acá, en 2018, fueron los diputados pampeanos los que dieron vuelta los números y permitieron la media sanción del aborto libre.