La escisión del yo en el proceso defensivo
Angustia por un cuento del tío

"Era un autómata", "Hacía lo que me decía", "Estaba muerto", "Estaba inconsciente", todas expresiones para describir el estado en que se encontró un sujeto haciendo lo que otro le solicitaba, contra sí mismo. Es decir, entregarle un dinero importante a alguien que se lo solicitaba por el portero eléctrico, con un argumento cualquiera, propio de los "del cuento del tío".

Cuando se da cuenta de lo que hizo, horas después, ante una llamada telefónica de la persona supuestamente beneficiada (en realidad perjudicada) con su accionar, irrumpe una angustia, que no era tanto por la consciencia sobrevenida o por la inconsciencia padecida sino por cómo iba a reponer el dinero que había entregado que no era suyo. Es decir, en cierto modo, seguía en estado de inconsciencia de lo que había hecho. No alcanzó para "despertarlo".

Cuando llega a mi consulta por ese motivo, lo llaman por teléfono y dice que "ya estaba solucionado", la plata la reponían sus hijos. Es decir, la angustia fue conjurada y él sigue durmiendo el sueño de los perjudicados. Esa angustia apareció tan sólo en el momento que toma consciencia que entregó un dinero, que no era suyo, sino de la persona que era la dueña y que por beneficiarla la había perjudicado. Esta persona es la que le da asilo en su casa, de manera que la pérdida podía ser aún mayor. Pero ya puede quedarse tranquilo, el asunto está solucionado.

Sigue en estado de 'autómata'. Esto es lo que Freud llamó al final de su vida "La escisión del yo en el proceso defensivo".

*Coordinación Página de Psicología Rosario12. [email protected]

 

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