Comienza el primero de los torneos M15 en Pinamar
Bases sólidas en el tenis argentino
Se pone en marcha hoy el proyecto de Juan Riquelme, quien organizará 21 certámenes equivalentes a los antiguos Futures para ayudar a su hijo Agustín, un tenista que dejó de ser junior esta temporada y ahora encara la inserción al profesionalismo.
Las canchas del Tennis Ranch Pinamar, donde arrancará hoy el primero de los 21 torneos M15.Las canchas del Tennis Ranch Pinamar, donde arrancará hoy el primero de los 21 torneos M15.Las canchas del Tennis Ranch Pinamar, donde arrancará hoy el primero de los 21 torneos M15.Las canchas del Tennis Ranch Pinamar, donde arrancará hoy el primero de los 21 torneos M15.Las canchas del Tennis Ranch Pinamar, donde arrancará hoy el primero de los 21 torneos M15.
Las canchas del Tennis Ranch Pinamar, donde arrancará hoy el primero de los 21 torneos M15. 

Tuvo el privilegio de entrenarse toda la semana del ATP de Buenos Aires con Marco Cecchinato. De igual a igual, incluso peloteó con el italiano en la previa de la final en la que el 18° del mundo derrotaría a Diego Schwartzman en el BALTC. Se llama Agustín Riquelme, es categoría 2000 y ya dejó atrás su última temporada como jugador junior.

Su padre Juan, preocupado por su inserción al profesionalismo, diseñó un plan que promete revolucionar las bases del tenis argentino: será uno de los organizadores de los 21 torneos M15 del nuevo World Tennis Tour que se desarrollarán a lo largo de los próximos ocho meses, en siete módulos de tres cada uno. Equivalentes a los antiguos Futures –hubo 9 el año pasado en la Argentina– todos se jugarán en el Tennis Ranch Pinamar y el primero, que arrancará hoy, tiene como favoritos a Camilo Carabelli, Juan Ignacio Galarza, Manuel Peña López, Hernán Casanova, Tomás Lipovsek Puches, Gonzalo Villanueva, Tomás Etcheverry y Francisco Cerúndolo.

Estos certámenes pertenecen al renovado circuito de la Federación Internacional y tendrán cuadro de 32 jugadores. El esquema también incorpora las denominadas pre-qualys, eventos privados ajenos a ITF que se realizan la semana previa de cada torneo, otorgan lugares para las clasificaciones –la primera se desarrolla esta semana– y son abiertos para quienes quieran jugar por un costo que incluye la inscripción y el alojamiento en el complejo.

“Esto nace por y para Agustín”, le contó Juan a Líbero, sin tapujos ni intención de esquivar el verdadero motor del proyecto. Entrenado por Mariano Monachesi y Mariano Hood –ex subcapitán campeón de Copa Davis–, su hijo ahora tiene los cimientos para competir en su país, al igual que tantos otros jugadores argentinos.

–¿Cómo tomó Agustín todo esto?

–Cuando le conté la idea me dijo que estaba loco. Lo hice para que tuviera competencia, obviamente. Me preocupaba su desarrollo profesional. Ahora tiene las condiciones para competir, tiene todos los torneos para poder destacarse y proyectar su carrera. Después habrá que ver cómo aprovecha estas herramientas, pero el marco lo tiene.

–¿Cómo fue la experiencia de entrenarse con Cecchinato en el Argentina Open?

–La posibilidad que tuvo fue muy buena. Le sirvió para su maduración y para darse cuenta que tiene las cualidades que necesita para cumplir su sueño, que es ser un tenista destacado. Fue magnífico entrenarse todos los días en la cancha central con un top 20. Eso no pasa todos los días. Además pudo trabajar con Machi González, con Horacio Zeballos, con Leo Mayer; también hizo una entrada en calor con Fede Delbonis. Todo eso le suma para ver cómo se mueven los profesionales en ese nivel. Es un aprendizaje.

–¿Qué vínculo tuviste con la AAT desde que dijiste que harías 21 torneos?

–Hoy trabajamos en conjunto y nos sentimos apoyados. Al principio no era nuestra sensación. La gente de la Asociación también tenía que resolver muchos problemas y, en esa tarea de ocuparse de lo urgente, les parecimos unos delirantes con una idea delirante. A medida que pasó el tiempo se dieron cuenta de que éramos una realidad. Nos pidieron las fechas, porque la AAT es responsable de solicitarlas ante la ITF, y después de eso preferimos enfocarnos en lo positivo. Hoy tenemos una excelente predisposición por parte de ellos.

–¿Hay previsibilidad en un proyecto que se extiende de marzo a diciembre?

–Buscamos copiar un concepto exitoso en el mundo: hotelería más tenis. Esto ocurre en Antalya, Turquía; también en Hammamet, Túnez; después apareció en Cancún, que tomó cosas de nuestro plan. Uno con la hotelería puede generar las pre-qualys para financiar parte de los torneos. Sabemos que es complicado pagar 400 dólares por semana, pero comparados con otros países nosotros ponemos en juego mayor cantidad de wild cards y tenemos menor costo de alojamiento. Ese aporte por suerte genera previsibilidad.

–¿Te considerás un delirante por esto?

–No sé cómo definirme. Me gusta soñar, tener proyectos para adelante. Y quizá uno cuando tiene hijos involucrados le pone más garra todavía. No sé bien qué soy, en todo caso seré un loco lindo.

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