Los haberes subieron 35,9 por ciento el último año, pero la canasta trepó 69,9
La jubilación pierde por goleada con los precios
El haber mínimo llegó este mes a 10.410 pesos contra 7660 pesos de un año atrás. La canasta básica para los jubilados aumentó mucho más, al pasar de 5256 a 8932 pesos.
La jubilación mínima equivale a 278 dólares, lo que representa menos de 10 dólares por día.La jubilación mínima equivale a 278 dólares, lo que representa menos de 10 dólares por día.La jubilación mínima equivale a 278 dólares, lo que representa menos de 10 dólares por día.La jubilación mínima equivale a 278 dólares, lo que representa menos de 10 dólares por día.La jubilación mínima equivale a 278 dólares, lo que representa menos de 10 dólares por día.
La jubilación mínima equivale a 278 dólares, lo que representa menos de 10 dólares por día. 
Imagen: Bernardino Avila

La canasta de consumo mínima para los jubilados subió en el último año el doble de lo que creció en ese período el haber inicial. Con el aumento que se viene aplicando a lo largo de este mes, la jubilación mínima se ubica en 10.410 pesos, lo cual implica un incremento del 35,9 por ciento en relación a los 7660 pesos de un año atrás. Según un relevamiento de la Universidad de Avellaneda (Undav), la canasta más modesta de consumo para un jubilado –que no incluye el pago del alquiler de la vivienda– subió de 5256 a 8932 pesos en el último año, un 69,9 por ciento. Los tarifazos de los servicios públicos, aumentos de alimentos y medicamentos, junto al cambio en la ley de movilidad previsional que achicó la recomposición de las jubilaciones y al recorte en los servicios que presta el PAMI explican el fuerte deterioro socio-económico en el segmento de los adultos mayores.

“Por sus condiciones etarias y características sociales y culturales, los adultos mayores consumen determinados bienes y servicios cuyos precios vienen incrementándose más que el promedio general de la economía. Tal es el caso de los medicamentos, cuyo abastecimiento está muy ligado a factores externos, ya sea porque se importan como bien final o porque su componente activo (la droga madre) también es extranjero o porque los laboratorios que los fabrican son de capitales externos, muy sensibles al precio del dólar. Otros componentes importantes de la canasta básica que consumen los jubilados son los alimentos y bebidas, cuya suba de precios se ha acelerado en el último año también por el efecto de la traslación del salto del tipo de cambio. El aumento de los servicios públicos regulados también impacta en este sector, más allá de la posibilidad de obtener una tarifa social”, detalla el informe de la Undav.

Para analizar de manera más precisa el impacto inflacionario sobre jubilados, la Undav confeccionó tres canastas de consumo específicas de adultos mayores. La canasta “básica” cuesta 8932 pesos, con una suba interanual del 69,9 por ciento; la canasta “media” está en 11.753 pesos, con un incremento del 61 por ciento en doce meses, mientras que la canasta “completa” cotiza 13.986 pesos, 58,3 más el año pasado. Desde 2016, la canasta media acumula un incremento del 180 por ciento, muy por encima de la suba del 110 por ciento en el haber mínimo, del 106 por ciento en el haber promedio y del 112,6 por ciento en la pensión promedio. El resultado de esa brecha es un incremento de la pobreza en ese segmento etario. En ningún caso las canastas de consumo incluyen el alquiler de la vivienda.

“La jubilación mínima asciende a 10.400 pesos, que al tipo de cambio actual son unos 278 dólares. Esto implica que el jubilado tiene que vivir con menos de 10 dólares por día. Si se considera el costo de algunos medicamentos básicos relacionados con la hipertensión, la diabetes u algún tipo de insuficiencia respiratoria, renal o cardíaca se comprende la gravedad de la situación. En ese marco, el PAMI ha dispuesto una serie de ajustes que restringen el acceso a los medicamentos, recortando coberturas del 100 por ciento, aplicando menores prestaciones a aquellas personas que tuvieran ciertos niveles patrimoniales, sumado al cierre de delegaciones y menores servicios sociales y de salud. La situación se agrava en los casos en que los jubilados no cuentan con vivienda propia, porque los alquileres han acompañado o incluso superado a la inflación”, indica la Undav.

En cuanto a la canasta media para los jubilados, la evolución desde 2016 muestra aumentos siderales en renglones sensibles: los gastos de vivienda, mayormente compuestos por los tarifazos de los servicios públicos, treparon 356 por ciento, en tanto que los alimentos se encarecieron 202 por ciento y los gastos en medicamentos y salud lo hicieron en 175 por ciento.

“La última reforma jubilatoria significó que las jubilaciones crecieron a un ritmo menor que la inflación, dejando a los jubilados ya en una clara situación de retroceso”, explica la Undav. “Pero como la canasta de consumo de los adultos mayores aumentó más que la inflación, este sector social se ha visto notoriamente perjudicado por la política económica” de Cambiemos, concluye el informe.

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