Los coordinadores
Relato de experiencias

Muchos de los chicos que participaron de las ediciones anteriores desarrollaron sus propios proyectos de voluntariado. Y otros continúan relacionados con la Escuela de Líderes por haberse transformado en coordinadores de los nuevos asistentes. “Llegué de casualidad en la primera edición, en 2017. Mi hermana me contó que había visto en el diario algo de una escuela de voluntarios y fuimos juntos. Ella no siguió, pero yo quedé absolutamente fascinado. Nunca había participado de ninguna actividad por el estilo, pero ahora lamento no haber conocido antes el voluntariado”, contó Alan Rosental, de 24 años. Y reflexionó: “Cuando me acerqué, empecé a oír historias fascinantes, súper impactantes. ¡Esa gente me parecían súper héroes! Pasado el primer momento, al ver la realidad cotidiana de esas historias, me gustaron más todavía”.

Cuando se le preguntó por qué cree interesante la experiencia de la escuela, se entusiasmó: “Porque conocés historias increíbles y súper diversas. Ahora, desde la coordinación, sigo con los oídos abiertos, aprendiendo todo el tiempo. ¡Armar y participar de proyectos para cambiar la sociedad es increíble!”.

Agustina tiene 19 años y está en el tercer año del Profesorado de Enseñanza Primaria. “Sí, suena raro, pero es que cumplo años en mayo, siempre fui la más chiquita en los grupos de estudio”, explicó, resignada ante la extrañeza. Ella se acercó a la Escuela de Líderes “cuando ya había empezado la primera, en 2017. Me enteré por una compañera de la facultad. Ya había hecho mucho trabajo solidario en la escuela, en el Santa Rosa”. Ahora es también orientadora, a los que define como “guías, no es una cuestión de jerarquía sino una facilitación del aprendizaje”.

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