Humanidad Cero

Hace ya muchos años, el genocida Antonio Bussi, gobernador de Tucumán, “exportó” pobres en camiones y aviones Hércules de la Fuerza Aérea a Catamarca y otras provincias. Es sabido que la Villa 15, en la CABA, recibe el nombre de “Ciudad Oculta” y también es recordada la viñeta del diálogo de Mafalda con Susanita: “me parte el alma ver gente pobre / habría que hacer algo / ¿para qué? basta con esconderlos”. El Gobierno que prometió “Pobreza Cero” ha dejado, una vez más, claro y patente qué entiende por eso: ¡correrlos! Lo que no se ve, no existe, afirman con lógica (y cinismo) duranbarbiana. Además, si los pobres no están acá, las encuestas dirán que estamos mejor, vamos por el buen camino, Christine dixit.

No basta ya con la represión a manteros (para peor, muchos de ellos son “negros africanos”, ¡qué horror!, ¿desde cuándo negros en nuestro país tan europeo?) y cuidacoches, con enrejar plazas y parques, tampoco le basta al alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, con poner “hermosos” bancos antipobres en las nuevas plazas de la ciudad. Ahora inauguraron en la “hermosa” y remodelada avenida Corrientes “contenedores antipobres”. Sólo pueden abrirse con tarjetas electrónicas que tendrán los vecinos; los pobres, que buscan comida; esa misma que para la prensa hegemónica era una pasión argentina y lo titulaba: “La decencia de los que buscan entre la basura”, tendrán que cambiar de pasión o buscar desplegarla en el Conurbano. Al fin y al cabo, el gran intendente histórico de Buenos Aires, para el PRO había sido Osvaldo Cacciatore, uno que cazaba pobres, o erradicaba villas, y los tiraba en el Conurbano (en la zona sur, preferentemente) para que los turistas que gozaban del Mundial 78 gozaran de las bellezas de la Ciudad; al fin y al cabo, ¿qué turista va a ir a Bernal Oeste, Solano o Florencio Varela, por ejemplo?

El lema de los escuadrones de la muerte, alentados por Elliott Abrams, en El Salvador, y su aplicación por el batallón Atlacatl era “secar de agua a los peces”, eso justificaba masacres como la del Mozote; algo semejante hicieron los paramilitares en Chiapas, en masacres como en Acteal. De eso, de masacres se trata, aunque en este caso sean “por goteo”, parafraseando a Eugenio Zaffaroni: sacar el cartón a los cartoneros, camas en los asientos públicos, comida en los contenedores... solo que, con cara de belleza y modernidad, y publicidad, ¡mucha publicidad! Cerrar escuelas nocturnas, prohibir –en la práctica– que los pobres circulen por el centro para que los turistas que vengan, ahora con “la revolución de los aviones” (¿la de Avianca?), vean lo europeos y limpitos que somos; y podamos mandar a sus países de vuelta a todos los feos sudamericanos que vienen a robar o usar nuestros hospitales y universidades públicas. El gobierno del puro márquetin y que hace todo de utilería ha decidido –sigue decidido– barrer bajo la alfombra. Hace muchos años, uno tenido por “poeta del Tango”, dijo: “si no fuera por Buenos Aires, Argentina sería Latinoamérica”, y don Horacio sigue sus huellas, con pauta adecuada y mucha marquesina: Va a estar linda, Buenos Aires. 

* Miembro del Grupo de Curas en Opción por los Pobres.

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