Tras la victoria en las elecciones generales de España
El PSOE baraja la idea de gobernar en solitario
Un objetivo que presupone conseguir socios para investir a Sánchez como presidente, pero que no asegura una mayoría parlamentaria para legislar de forma estable.
Pedro Sánchez junto a referentes socialistas, entre ellos Carmen Calvo (última der.).Pedro Sánchez junto a referentes socialistas, entre ellos Carmen Calvo (última der.).Pedro Sánchez junto a referentes socialistas, entre ellos Carmen Calvo (última der.).Pedro Sánchez junto a referentes socialistas, entre ellos Carmen Calvo (última der.).Pedro Sánchez junto a referentes socialistas, entre ellos Carmen Calvo (última der.).
Pedro Sánchez junto a referentes socialistas, entre ellos Carmen Calvo (última der.). 

PáginaI12 en España

Desde Madrid

El día después de los comicios empieza a revelar lentamente cómo será el próximo gobierno de España. La nota más destacada la dio la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, en una entrevista a la principal emisora de radio del país. Dijo que intentarían gobernar en solitario, con el respaldo de los 123 escaños que sumaron este domingo. Un objetivo que presupone conseguir aliados para investir a Pedro Sánchez como presidente, pero que no asegura una mayoría parlamentaria para legislar de forma estable.

“Vamos a hacer lo que hemos hecho”, dijo Calvo cuando le preguntaron si buscaría un pacto de investidura o formaría una coalición, en referencia a los diez meses de Gobierno en los que el socialismo alcanzó acuerdos parlamentarios con Unidas Podemos (UP) y, en determinados casos, con fuerzas nacionalistas, pero no cedió cargos ministeriales a otros partidos políticos. 

Más adelante instó a entrar en una nueva era política en la que se imponga el diálogo entre las diversas fuerzas, y destacó que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) había logrado ubicarse en el centro del escenario político “derribando a la derecha”, y no “cediéndole el espacio de la izquierda” a UP. Más adelante, cuando valoró la propuesta de Pablo Iglesias para formar una coalición de gobierno, Calvo reconoció el aporte progresista que realizaban los morados pero insistió en que “cuentan con un respaldo más que suficiente para ser el timón” del Estado.

En el seno de UP, no se realizaron nuevas declaraciones sobre posibles pactos, ni tampoco se esperaban. Iglesias ya había dicho en la noche del domingo que estaba dispuesto a buscar un acuerdo de coalición con el PSOE, pero que era tiempo de discreción y trabajo. Por el lado de Ciudadanos, también se ratificaron las declaraciones de Albert Rivera al valorar los resultados electorales. “Cs no puede pactar con quien pacta con (Quim) Torra, HE Bildu y (Carles) Puigdemont. Todos sabían que nuestros votos eran para sacar a Sánchez de la Moncloa”, afirmó Inés Arrimadas, una de las alfiles del presidente de Cs. Más conciliador, el secretario general del partido, José Manuel Villegas, afirmó que serían una oposición responsable y crítica pero con posibilidades de diálogo. Una postura que, si bien no sugiere la posibilidad de una coalición de gobierno, abre las puertas a concretar pactos sobre determinadas leyes. 

Las declaraciones y los silencios permiten ir delineando el futuro gobierno, aunque el PSOE y el resto de las fuerzas política coinciden en que no harán movimientos de calado hasta que no se produzcan las elecciones autonómicas españolas y del Parlamento europeo el próximo 26 de mayo. Mientras tanto, los sectores económicos y los medios de comunicación más poderosos intentarán condicionar y dirigir las posibilidades de que se forme un gobierno, con especial predilección por un pacto entre el PSOE y Cs.

“Que el PSOE gobierne en solitario le deja las manos libres para trabajar distintos asuntos con diversas fuerzas. En cuestiones sociales, de vivienda, puede pactar con Unidas Podemos, mientras que en cuestiones como Cataluña, en las que no está de acuerdo con Unidas Podemos, con Ciudadanos”, explica Miguel Mora, analista político y director de Contexto.

El conflicto catalán, precisamente, es y ha sido una de las principales interferencias entre el PSOE y Unidas Podemos. Cuando Iglesias valoró los resultados el domingo por la noche, afirmó que “quien no entienda que España es plurinacional, solo hay que ver los resultados en Cataluña y el País Vasco” para entenderlo. Se refería a la participación masiva en dos de las regiones autonómicas más poderosas de la nación, y donde las fuerzas soberanistas obtuvieron 26 escaños en la Cámara Baja, una cifra nada despreciable entre los 350 escaños que conforman el Congreso de los diputados. 

La interferencia radica en el concepto de plurinacionalidad, y en las perspectivas que ese abordaje abre para resolver las iniciativas soberanistas en Cataluña, o de mayor autonomía en otras comunidades como el País Vasco. Aunque el propio Sánchez reconoció un par de años atrás esa fórmula para describir la diversidad de pueblos que habitan el país, la agudización del conflicto territorial en Cataluña, y el nacionalismo radical que adoptaron las fuerzas de la derecha, hicieron que la olvidara. 

Para Mora, la cuestión de Cataluña es, sin dudas, uno de los máximos desacuerdos entre el PSOE y UP, sin embargo, apunta que una de las razones del PSOE para gobernar en solitario es que así “no sufriría las presiones de las elites económicas que en España lo que más temen es el ingreso de Unidas Podemos en el gobierno”. En efecto, Mora señala que el PSOE podría pactar con ellos leyes sociales avanzadas sin necesidad de incluir a sus miembros en el Consejo de Ministro, y así evitar que llevaran impreso el sello de UP.

Esta clase de pactos no ha sido rechazada abiertamente por la formación de Pablo Iglesias. El secretario de organización del partido, Pablo Echenique, manifestó a    PáginaI12 recientemente que más importante que los cargos era poder acordar programas de gobierno. Si así fuera, Iglesias debería resignar la idea de formar un ejecutivo de coalición, tal como afirmó el domingo por la noche al describir los objetivos de su fuerza con los 42 escaños conseguidos. En ese caso, Mora afirma que el PSOE podría reconocer la voluntad de UP cediéndole la presidencia del Congreso, que es el tercer cargo institucional en importancia en el país, o cargos técnicos dentro de las carteras de vivienda y feminismo. En principio, un reconocimiento agridulce, sobre todo cuando llega desde un oficialismo que manifestó abiertamente sus intenciones de disputarle el electorado de izquierda.  

En cualquier caso, la gran incógnita es si ese tipo de dinámica que implica un gobierno en solitario pactando a izquierda y a derecha según cada ley y cada problemática, será sostenible en el tiempo, y será legitimada por fuerzas tan enfrentadas como Cs y UP. Para Mora, lo más probable es que no logre sostenerse. “Llegará un momento en que defraudará a unos u a otros, o a todos juntos a la vez”, afirma.

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