Bordes, una colección literaria latinoamericana
Libros que buscan borrar fronteras
La iniciativa del grupo Planeta se propone reunir lo mejor de la narrativa contemporánea del continente, a través de ediciones de bolsillo.
Betina González participará de la colección a través de El amor es una catástrofe natural.Betina González participará de la colección a través de El amor es una catástrofe natural.Betina González participará de la colección a través de El amor es una catástrofe natural.Betina González participará de la colección a través de El amor es una catástrofe natural.Betina González participará de la colección a través de El amor es una catástrofe natural.
Betina González participará de la colección a través de El amor es una catástrofe natural. 
Imagen: Bernardino Avila

El escuadrón de autores literarios –los argentinos Juan José Becerra y Betina González; los colombianos Tomás González y Andrea Mejía, y los mexicanos Antonio Ortuño y Liliana Blum, entre otros– invade las librerías de América Latina. Bordes, la colección literaria del grupo editorial Planeta que se propone reunir lo mejor de la narrativa contemporánea del continente, vuelve a poner en circulación a narradores que han publicado en los sellos literarios de mayor tradición del grupo: Seix Barral, Tusquets, Destino, Emecé y Espasa. Los libros saldrán en formato de bolsillo a precios accesibles y con una edición de estética vintage. “Una de las cuestiones que pensamos al momento de crear esta colección fue que lo que más limitaba el ingreso del talento literario en nuestro catálogo era justamente los límites que muchas veces solemos poner. Lo que más nos importaba era que esos bordes, esos límites tangibles e intangibles, desaparezcan. Esto es literatura sin bordes, literatura que trasciende las fronteras de nuestro propio continente porque se trata de una colección que abarcará Latinoamérica como una sola región, porque entre los latinoamericanos tenemos muchos más puntos en común que los que podemos tener entre España y Latinoamérica”, cuenta Gabriel Sandoval, el editor peruano que vive en México hace 13 años, responsable de Bordes.

La colección despliega una primera avanzada de doce novelas que ofrecen una geografía literaria de América Latina: La naturaleza seguía propagándose en la oscuridad de Andrea Mejía (Colombia); El amor es una catástrofe natural de Betina González (Argentina); 38 estrellas de Josefina Licitra (Argentina); El espectáculo del tiempo de Juan José Becerra (Argentina); Descubrí que estaba muerto de Juan Pablo Cuenca (Brasil); La luz difícil de Tomás González (Colombia); El monstruo pentápodo de Liliana Blum (México); El mitómano de Adolfo Macías Huerta (Ecuador); El cerebro de mi hermano de Rafael Pérez Gay (México); El buscador de cabezas de Antonio Ortuño (México); No somos cazafantasmas de Juan Manuel Robles (Perú) y Lluvia de Karina Pacheco (Perú). Para octubre Bordes alcanzará unos 21 títulos publicados, con la incorporación de autores como los chilenos Pedro Lemebel (1952-2015) y Simón Soto, la colombiana Melba Escobar, el nicaragüense José Adiak Montoya y el costarricense Luis Cháves, entre otros. “También tendremos a Juan José Saer, a Osvaldo Soriano, a Jorge Ibargüengoitia… Me gustaría tener a Juan Villoro; todo esto lo vamos a ir trabajando. Lo que va a primar es la narrativa, tanto de ficción como de no ficción, y es probable que en el futuro podamos ingresar algo de poesía o de otros géneros”, dice Sandoval a PáginaI12. 

El responsable de Bordes subraya que el propósito de la colección es ofrecer “un destilado de lo mejor de nuestro catálogo literario”. “Nosotros veíamos que cuando un autor literario llegaba de su país de origen a otro, por ejemplo de México a Argentina, hacía un par de días de prensa, pero se tenía que defender solo en desigualdad de condiciones con los autores locales. El librero argentino tenía un autor mexicano que al ser poco conocido lo terminaba sacando. ¿Cuál es la solución a este problema? Entrar en colección, que ya no sea un solo autor enfrentándose a las reglas del mercado, sino que sea un escuadrón de autores literarios que entran como colección al punto de venta”, explica el responsable de Bordes y plantea que los títulos de esta colección literaria están destinados a un lector muy informado, con un gusto específico en la literatura, pero que quizá tiene una capacidad económica limitada. “Esta colección sale en un formato de bolsillo Premium, a un precio bastante asequible –agrega Sandoval–. Son libros que están muy bien hechos; buscamos una estética bastante vintage, trabajamos con la estética de la publicación original del libro y de ahí hacemos ese juego visual que incluye la Polaroid, un juego con lo ochentero”.

Dafne Gentinetta
De Juan José Becerra se publicará El espectáculo del tiempo.

La tirada promedio de cada título será una decisión de cada cabecera de región. “Cada cabecera de región, en este caso México, Colombia y Argentina, hará una producción local de cada uno de estos libros, que en algunos casos se distribuiría localmente y en otros se exportarían a su centro de influencia, es decir Argentina imprimiría para Chile y Uruguay; México para Centroamérica y Estados Unidos; Colombia para Perú y Ecuador –precisa Sandoval–. Lo interesante es que estos libros van a estar desde una librería en Los Ángeles hasta una librería en La Patagonia. Este escuadrón literario tendrá un marco de influencia regional. Creemos que va a ser más sencillo también para el librero asumir Bordes como una colección distinta, una colección que además es del sello Planeta y que alberga lo mejor de la producción literaria de cinco sellos donde tenemos nuestra literatura de nicho”.

Sandoval aclara que no es una colección de autores jóvenes. “Bordes es una muestra heterogénea y amplia de los autores latinoamericanos. Son autores más cercanos a un nicho selecto de lectores, que hace que las oportunidades comerciales que tengan sean menores que las que puede tener un autor mucho más masivo. Lo que une es la calidad y la potencia de la prosa, una literatura que busca resolver problemas muy profundos, ¿no?, que finalmente nos interpela sobre las grandes preguntas de la vida. La literatura como un ejercicio epifánico es lo que une a estos autores como Tomás González, a quien admiro muchísimo, que puede estar en la mesa de novedades junto con Jorge Ibargüengoitia. Los dos están unidos por la calidad de su prosa, no necesariamente por los temas porque son muy diferentes -compara el responsable de la colección-. Lo que buscamos es heterogeneidad, calidad literaria y un sentimiento abarcador de la literatura de la región”.

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