–¿Viste el sábado el partido de Argentina?

–No, para nada, no me quiero amargar. Si quiero cagarme la tarde veo un discurso de Macri o mi recibo de sueldo. Esas dos cosas me hacen llorar de igual manera que un partido del equipo de Scaloni. Digo yo, qué espera el DT para rodear mejor a Messi: es desproporcional que haya una sola pulga para tantos perros.

–No está más Scaloni.

–¿Lo echaron? Genial. ¡Por fin una buena, Chiqui! Ese equipo estaba más perdido que Chilavert en la Semana de la Dulzura. ¿Contra quién fue el partido amistoso esta vez? Contra Haití y contra Irak ya jugamos. ¿Contra quién nos quedaba jugar para no perder por goleada? ¿Contra Islas Caimán? Porque fue un partido amistoso preparatorio para la Copa América, ¿no?

–Nada que ver. Yo te hablo de la Selección de Batista.

–Pará, no me digas que el ‘Checho’ volvió a dirigir la Selección? ¿Otra vez con eso de darle una chance a los campeones del ‘86?

–No es ese Batista. Es el ‘Bocha’.

–¿Menotti nombró a Bochini al mando del juvenil? De culpa nomás, por no haberlo llevado a la Selección en el 78. Todo bien Bochini, pero de DT tiene la misma experiencia que yo de arzobispo.

–El ‘Bocha’ Batista. Es el hermano del ‘Checho’. Está en la Sub 20 junto a Solari.

–Pará, ¿qué me perdí? ¿Nombraron al ‘Indiecito’ al frente de la Selección Juvenil? Me parece bien, después de haber dirigido al Real Madrid, no puede decirse que no tiene experiencia, no?

–No es Santiago Solari, sino Hernán, su hermano.

–¿Me estás cargando? ¿Esta es la Selección de los familiares? Dirige el hermano de Batista con el hermano de Solari ¿Quién es el arquero, el nieto de Fillol?

–No, Roffo.

–Tampoco empecés a insultar.

–Roffo es un arquero de las inferiores de Boca.

–Ni idea ¿Y cuántos goles se comió en este partido? ¿Tres? ¿Cuatro?

–No, dos. Jugamos contra Sudáfrica.

–Bueno, dos no es mucho tampoco. Al menos no nos bailaron los grones.

–No perdimos. Y jugamos bien.

–Yo no festejo empates.

–El partido terminó 5-2.

–No me digas que ganamos 5-2.

–Sí, claro.

–Te dije que no me lo dijeras. No puedo creer que me perdí los goles de Almendra. ¿Cuántos metió la gran esperanza del fútbol argentino?

–Almendra apenas jugó unos minutos. Esta vez Almendra mutó a otra banda de Spinetta: fue Invisible. Los goles fueron de Adolfo Gaich, Fausto Vera, Julián Alvarez, y dos de Ezequiel Barco.

–No conozco a ninguno, pero no importa.

–Bueno, entonces ya sabés, si ganamos mañana, vamos juntos al Obelisco a festejar.

–¿Adónde? ¿Al Obelisco?

–Sí.

–No sé, dejámelo pensar, si no llego, empiecen a festejar por mí.

–Cómo cuesta contagiar el espíritu mundialista en la Sub 20.