Binner reconoció que es posible que se pueda llegar a la marca histórica de 6,27 metros del 92. Aseguró que la ciudad "está preparada ante una posible emergencia". Además del Mangrullo, las otras zonas preocupantes son Olivé y Olavarría y Felipe Moré al 2.800.
"A los 6,03 metros, procederemos a la evacuación de la zona" del Mangrullo, dijo ayer el intendente Hermes Binner, después informar en la sede de Defensa Civil que la última medición de ayer de la cota del Paraná marcó 5,58 metros. Binner reconoció que los pronósticos no son alentadores y que es posible que se pueda llegar a la marca histórica de 6,27 metros del año 1992, pero aseguró que la ciudad "está preparada como nunca ante una posible emergencia". Además del Mangrullo, las otras zonas preocupantes de la ciudad —aunque estas dos por lluvias—, son Olivé y Olavarría y Felipe Moré al 2.800. Hay 122 autoevacuados en la zona de islas que está atendiendo Prefectura Naval Argentina, y tres lugares "perfectamente equipados para recibir gente: la Sociedad Rural, y los clubes Reflejos y Tiro Federal", informó el encargado de Defensa Civil de la Municipalidad, el vicecomodoro (RE) Francisco Menzi. El intendente agradeció "la inmensa solidaridad de los rosarinos que acudieron a nuestros centros para donar elementos para los damnificados por las inundaciones en el norte provincial". Ocho camiones completos salieron desde Rosario hacia esas zonas afectadas.
La zona más preocupante de la ciudad por la crecida del río Paraná, sigue siendo la del asentamiento de El Mangrullo donde ya están operando desde hace dos días dos bombas extractoras que trabajan las 24 horas. A pesar de estos esfuerzos hay casas que superaron los 20 centímetros de agua en su interior, pero los vecinos se acomodan en otras viviendas cercanas y se niegan por el momento a dejar sus pertenencias.
Con todo, el estado sanitario es bueno y la situación de las familias y chicos "está perfectamente controlada con la ayuda que se envía permanentemente a ese barrio", dijo la secretaria de Promoción Social Elida Racino.
Binner describió tres zonas preocupantes en la ciudad, donde aún subsisten posibilidades de inconvenientes por inundaciones, aunque por distintos motivos: la situación más comprometida es la del Mangrullo, donde las casas están muy cerca del bajo Saladillo y donde la crecida del Paraná influye directamente. Las otras dos zonas tienen que ver directamente con las marcas pluviométricas y son Olivé y Olavarría, y Felipe Moré al 2.800. En el caso del Mangrullo, el intendente aseguró que "por el momento la situación está controlada, pero los vecinos nos dicen que es posible que el terraplén no soporte mucho más. Así que nos mantenemos alertas y procederemos a la evacuación del barrio si el río llega a los 6,03 metros", y agregó que los pronósticos no eran muy optimistas y que "se teme que el Paraná pueda llegar a los 6,27 metros que su marca histórica".
El intendente destacó que "afortunadamente la ciudad está preparada como nunca para cualquier contingencia. Los años y años de inundaciones nos han servido, después de mucho sufrimiento, para aprender mucho de la inundación y es por eso que hoy tenemos una Junta de Defensa Civil que trabaja todo el año en este tipo de cuestiones".
El jefe comunal señaló también que "hemos progresado mucho en infraestructura. Hoy tenemos la presa del Ludueña que impide que se inunde una gran zona de la ciudad, se hizo la canalización del Saladillo, pero aún faltan obras". Y enumeró las que están diseñadas para Villa Banana donde está prevista una inversión de 2,7 millones de pesos, la continuación de las obras de desagües que financia la municipalidad en todos los barrios (con excepción de la zona céntrica que atiende Aguas Provinciales) y la canalización de los arroyos Ludueña e Ibarlucea que demandará unos 2,5 millones de pesos, de los cuales se consiguieron ya 500 mil pesos.