EL ULTIMO PARTIDO DEL NEGRO PALMA

Todo tiene un final

Lealtad al ídolo; repudio a los directivos, por una política interna que relativizó la importancia de la entidad; e indiferencia a Russo, caracterizaron una tarde particular en el Gigante.

Por Gabriel Pennise

Ayer, el pueblo canalla vivió el último rato de Omar Palma en una cancha de fútbol. "Elegí irme, no me fueron", sentenció el Negro con lógicas muestras de una tarde llena de emoción. Los pocos hinchas que se dieron cita en el Gigante —8.000 personas—, sintieron el vacío del final cuando el chaqueño dejó el campo de juego apenas superada la primera media hora. Fue el momento saliente de la tarde, el único que motivó un aplauso sincero. "En un instante se me presentaron un montón de cosas que tienen que ver con mi vida, desde mi infancia en Campo Largo (Chaco) hasta que llegué a Centralito a los diez años". Claro que la euforia tuvo un límite, marcado por la realidad de Central. Insultos para la Comisión Directiva y una total indiferencia para con Miguel Russo, terminaron por opacar el adiós de Palma. Encima, Gimnasia de Jujuy vino a jugar en serio y ganó con absoluta justicia.

El partido fue una simple excusa. No cabe duda que los hinchas estuvieron impulsados por tres objetivos gestados desde las entrañas: lealtad al ídolo; repudio a los directivos, por una política interna que relativizó la importancia de la entidad; y mostrarle a Russo, con silencio, que en su paso por Central no dejó nada. En suma: Aplausos, silbidos, insultos y silencio, fue el cóctel de expresiones centralistas.

Chau al Negro. Llegó al estadio a las 13.20. Como él quería, lo hizo acompañado por su familia a quienes pasó a buscar en su auto particular. No estaba cómodo, se lo notaba nervioso ante cada saludo. "Uno piensa que éste día no llegará nunca, pero acá estamos. Tengo la tranquilidad de haber tomado la decisión. Nadie me impulsó, mientras sentí que podía rendir jugué. Que haya sido hasta los cuarenta años, fue una circunstancia no lo busqué. Me voy con la seguridad de no haber robado", casi un monólogo. Que repitió en la conferencia de prensa del final. Antes, su salida del fútbol, significó un final adelantado para el partido de las emociones. "La verdad es que no esperaba el saludo de los contrarios en pleno partido, fue algo muy lindo". Cuando tuvo un momento para repasar sus tiempos de triunfos en Central, dijo que "por como sufrimos el torneo, la Copa Conmebol fue el título que más disfruté. No teníamos el apoyo de los directivos, que ni siquiera querían jugarla. Perdimos cuatro a cero en Brasil y acá los pasamos por arriba cuando definimos por penales".

La culpa es de los directivos. Fue la opinión de la platea. Insultos para Víctor Vesco y su gente, repudio hacia Adolfo Boerio y los suyos. "No es digno escaparse para formar una lista opositora, porqué no se quedaron a tratar de imponer ideas", dijo un exaltado plateísta, intentando una defensa del escribano. En verdad, los directivos de Central con sus actitudes se asemejaron a viejas comadres disputando los chismes más fuertes del barrio. "Si él se va, yo también", fue la infantil expresión de la línea encabezada por Adolfo Boerio a la hora de abandonar el barco. Cuando quedarse en Central es enfrentar una tormenta con resultado peligroso, prefirieron escapar detrás de su líder.

Miguel Russo no dejó nada. El mensaje del silencio, así lo hizo saber. Un aplauso aislado, de algún hincha que compró el verso del trabajo. Un insulto, también aislado, de otro que pensó de Russo como el técnico que traicionó, con sus temores, la estirpe futbolera de Central. Buscando un punto favorable a la gestión del entrenador, se destaca el hecho de haber presionado a los directivos para vender únicamente si había buen dinero. Después, sus quejas por el plantel canalla minimizaron cualquier posibilidad de progreso.

El futuro. El martes, a las 19.30 en la sede, serán presentados Edgardo Bauza, Omar Palma y Angel Zof como las cabezas del próximo proyecto. ¿Proyecto? En la respuesta estará el acierto o el fracaso. ¿Habrá sido una elección pensada en apoyar a gente del club, o se tratará de un arrebato de momento, total la gente los bancará? Si la cosa fue pensada, necesita respaldo, apoyo y protección de parte de los directivos. En Bauza está recuperar la mística que caracterizó al Gigante como un campo indomable para las visitas. Palma, por su parte, indicó que "quiero que dentro de cinco años, cuando termine mi contrato, los resultados respondan a las expectativas de trabajo con que empezaré mi función". En la inmediatez está la Copa Conmebol, será desde el 15 de julio en el Gigante ante un rival chileno (sería Huachipato), una buena oportunidad para retomar el rumbo perdido.