El gobernador Jor Obeid confirmó el adelanto de Rosario/12 respecto a la suspensión de las obras para los accesos viales a Rosario y prometió defenderlas ante el ministro de Economía.
Por Pablo Feldman
En su edición de ayer Rosario/12 reveló detalles del recorte de obras públicas impulsadas por el Ministerio de Economía con el objeto de atemperar los efectos de la crisis asiática. Entre las obras que "van al freezer" —esa fue la figura utilizada por un diputado del oficialismo— están los accesos viales a Rosario. Enterado de esto, el Gobernador Jorge Obeid dijo estar "muy preocupado" y se comprometió a "plantear duramente el reclamo al ministro de Economía" cuando éste llegue mañana a Santa Fe
para participar del acto de traspaso del Banco de Santa Fe a sus nuevos dueños. "Que la presión de la Coca Cola importe más que los gobernadores de provincia, es para preocuparse" dijo Obeid al cuestionar la política del ministro de Hacienda de recortar las obras públicas en lugar de gravar a grupos económicos. Aquí la charla con este diario.
—En el Ministerio de Economía de la nación dicen que "lo que no está licitado va al freezer", si eso es así los accesos viales a Rosario no se harían, ¿usted estaba al tanto o lo sorprende esta situación?
—Hace diez días, cuando se hizo el anuncio por parte del Ministerio de Economía del recorte de obras, yo manifesté publicamente mi oposición a que cualquier tipo de ajuste que se hiciera en el presupuesto nacional no respetara lo finado por el presupuesto 1998 que ya es ley porque fue aprobado por el Congreso. Esto incluye un número de obras para Santa Fe, y tienen dos componentes para su financiamiento: las rentas generales y el producto de los aportes del fondo fiduciario. La información que nos llegó en aquel momento fue que los aportes por la venta de Banco Hipotecario no se iban a hacer efectivos para evitar el recalentamiento de la economía. Yo le plantee al Presidente mi preocupación cuando vino para los festejos del Día de la Bandera y el me dijo que "las obras que están licitadas o en ejecución no se suspenden".
—¿De que obras le habló el 20 de junio?
—Mi preocupación en ese momento era que ocurría con dos obras fundamentales como son los Bajos Submeridionales —que por estar ya licitada se hace igual— y la otra la autopista Rosario—Córdoba, porque si bien es una obra comenzada es lo que corre por cuenta del concesionario de la ruta 9. Faltan licitar dos tramos de la autopista pero por ser una obra comenzada el Presidente me dio la garantía que se va a realizar, y eso lo ratificó luego en el acto por el puente Rosario—Victoria.
—¿Pero los accesos viales a Rosario no están ni siquiera licitados?
—Lamentablemente, pese a mi insistencia en que no se suspendan las obras entre las que están los acceso a Rosario, los arreglos del Monumento, y los acueductos, el Presidente en ese acto público dijo que "los Bajos Submeridionales y la autopista se hacían y que el resto se diferían". Pero ratificó que las obras no se comenzaban tal cual estaba estipulado en presupuesto, entre esas obras están los accesos a Rosario, lo cual a mi me preocupa porque, a tenor de las palabras del Presidente, esas obras estarían suspendidas en el tiempo.
—Es evidente que no se conoce lo que significa la obra, tanto que alguna vez desde la intendencia se intentó mejorar los accesos y eso generó un conflicto con Vialidad Nacional y no se hizo nada.
—Yo tuve el mismo problema cuando decidimos construir los cuatro puentes que se están haciendo ahora y no le llevamos el apunte a Vialidad.
—¿Puede ser entonces que la provincia se disponga a hacer igualmente los accesos a Rosario si desde la nación no se aportan los fondos?
—Lo que ocurre es que el monto es muy grande. En el caso del Monumento a la Bandera la provincia se comprometió a que las obras no se detengan y las vamos a financiar. Pero los accesos a Rosario son obras de una inversión mucho más grande que con el presupuesto de la provincia no la podemos asumir. Pero si lo pudiéramos asumir, caeríamos una vez más en el contrasentido de que la provincia termina financiando obras que tiene que hacer la Nación. A mi hay algunos temas que me tienen mal, por ejemplo haber leído en el diario en estos días que por ejemplo por presión de las empresas de gaseosas no aumentan los impuestos. Entonces, si las presiones de la Coca Cola pueden más que los gobernadores de provincias es para preocuparse. Por eso quiero ver como sigue todo esto.
—¿Tiene pensado volver a convocar a los diputados y senadores por Santa Fe?
—Hace un mes y medio nos reunimos y fue para ver que hacíamos frente a la noticia del recorte por el tema del Fondo Fiduciario y eso remontó el tema de la autopista Rosario—Córdoba...
—Pero esto es nuevo.
—Este ajuste que se hace por la caída de los mercados asiáticos, para evitar que se recaliente la economía, supone el no uso del dinero del Fondo Fiduciario, lo cual significa que no habrá partidas para una serie de obras entre las que están los dos acueductos, que a mi me preocupa mucho porque incide en la salud de un millón de santafesinos y las obras de accesos a Rosario. Tal cual están las cosas en este momento esta ocurriendo lo que temíamos que ocurriera cuando convocamos a aquella reunión con los legisladores nacionales, pero el miércoles cuando venga Roque Fernández a Santa Fe por la transferencia del Banco de Santa Fe, voy a hablar con él y voy a hacer fuertemente el reclamo. Yo tengo dos compromisos del ministro Roque Fernández cuando estuvo acá hace 20 días: el primero era que la modificación de las leyes tributarias no perjudicarían a Santa Fe, y el otro era que la nación estudiaría las posibilidad de hacerse cargo de refinanciar una parte de la deuda previsional. El se comprometió a darnos una respuesta, porque nosotros estamos ayudando a sostener el déficit de las cajas que fueron transferidas a la nación. Y ahora le vamos a decir que en beneficio de grandes bodegas o de empresas embotelladoras o tabacaleras a las que no gravan con impuestos, no se pueden recortar obras públicas.
TRANSFERENCIA DEL BANCO (SUBTITULO)
—El ministro Roque Fernández viene al traspaso del Banco de Santa Fe a sus nuevos dueños, ¿está todo en orden?
—Sí.
—¿Se va a transferir sin inconvenientes?
—Sí, absolutamente. Lo único que hay es esa suerte de chantaje de ese grupo de abogados que saben que estamos a un par de días de la transferencia y se quieren llevar varios millones de dólares que son de todos los santafesinos. Es gente que tiene treinta años de práctica de litigar contra el estado...
—¿Con el personal no habrá problemas?
—No creo, además hubo muchos traspasos, cada traspaso es un expediente y yo debo haber firmado cerca de 1500 de empleados que pasan a la provincia, hay 300 o algo más que han pedido el retiro voluntario. Además la ley establece que si el Banco echa alguien durante los próximos años los tiene que tomar la provincia. Desde el punto de vista laboral esta ha sido una privatización a la sueca, se han protegido al máximo los derechos de los trabajadores.
—¿Está satisfecho con el proceso de privatización?
—Sí, estoy satisfecho, porque a partir de ahora vamos a poder dedicar todo el esfuerzo que le dedicamos al tema de la transferencia a otros temas, entre ellos a la transformación del Banco Santafesino de Inversión y Desarrollo, que pretendemos que sea un banco del Gobierno de la Provincia, capitalizado desde la provincia, transformado en una banca que pueda tomar créditos internacionales y volcarlos a las pequeñas y medianas empresas.