PRESOS ESCAPARON DE LA SECCIONAL 1ª CAVANDO UN AGUJERO
El escape de la seccional ubicada en J.M. de Rosas 1350 puso otra vez en evidencia la gran cantidad de reclusos que están hacinados en comisarías de Rosario. Mejoras en el largo plazo.
Ocho presos se fugaron en la madrugada de ayer de la comisaría 1ª de Rosario —ubicada en Juan Manuel de Rosas 1350 y en cuyos altos tiene su residencia local el jefe de policía de la provincia—, donde permanecían alojados junto a otros 29 reclusos, cuando la capacidad del penal no da para más de 20 personas en condiciones aceptables. El escape se produjo a través de un boquete practicado al borde de una medianera en el patio de las celdas, que da a una vivienda vecina. La policía logró recapturar a dos presos, uno en la terminal de ómnibus de la ciudad de Córdoba y otro en la autopista Rosario—Buenos Aires, cerca del peaje de General Lagos, hasta donde había llegado a bordo de un remise. Del total de 1238 reclusos bajo jurisdicción policial, alrededor de 780 continúan alojados en seccionales de la ciudad, sin que se prevean decisiones a corto plazo para revertir la situación.
Poco después de las 0.30 de la madrugada, el efectivo que se encontraba custodiando el penal (cabo de cuarta, en la jerga policial) notó un movimiento extraño en las celdas: los presos cubrían la reja de entrada con una sábana con el objetivo de cubrir el escape de los 16 alojados en el sector N§ 1. Cuando llegaron los refuerzos policiales y abrieron la puerta, constataron que ocho ya habían logrado fugarse por el boquete abierto en el piso. Para ello, habían utilizado cucharas y pedazos de palos de escoba —elementos que se les permite utilizar en su encierro— con que cavaron un boquete en el patio, luego de levantar las baldosas del piso. La mitad de los alojados que logró adelantarse, se escabulló a un jardín lindero, desde donde ganaron la calle a través de los techos. Se trataba de Jorge González (28 años), Pablo Giménez (18), Sergio Segundo (29), Luis Cabrera (19), Héctor Rivero (20), Francisco Campodónico (32), Sebastián Tallarico (28) y Marcos Zárate (20). Tallarico fue recapturado horas después en la autopista Rosario—Buenos Aires a bordo de un remise, a punto de sobrepasar el puesto de peaje de General Lagos. Zárate cayó otra vez en manos de la policía en la terminal de ómnibus de Córdoba, a bordo de un coche de línea proveniente de Rosario. Al cierre de esta edición, todavía no había podido localizarse a los otros seis fugados.
El jefe de la seccional 1ª, comisario Daniel Cáceres, no aportó mayores datos respecto a cómo pudieron trabajar los presos para hacer el boquete sin que las requisas en las celdas permitieran detectar movimientos sospechosos, y tampoco adónde fue a parar la tierra que sacaron. El uniformado, de todos modos se hizo cargo de la parte que le cabe como responsable del hecho. "Mi función es custodiar a los presos y si ocurrió esto, es porque fallé", dijo a Rosario/12, anticipándose a un probable relevo de su cargo por parte de la jefatura de la Unidad Regional II.
Más allá de las responsabilidades que le caben al titular de la seccional 1ª, las comisarías de Rosario siguen siendo el principal centro de alojamiento de presos de la ciudad, aunque no están convenientemente preparadas para cumplir esa función. El subsecretario de Seguridad Pública provincial, José Bernhardt, reveló ayer en declaraciones a LT 8 que del total de 1238 reclusos bajo custodia policial, 780 están albergados en seccionales. En el caso de la comisaría 1ª, hasta la fuga de ayer había 29, cuando su capacidad no supera las 20 plazas. Incluso la vecina por cuyo jardín se produjo la fuga dijo que "se escapan porque no pueden permanecer hacinados como están".
Bernhardt argumentó que "a partir de la emergencia carcelaria que decretó este gobierno, pudimos hacer que tres comisarías de Rosario estén sin detenidos, y la intención es dejarlas a todas sin ese tipo de tareas para que la policía puede dedicarse a su función específica de preservar la seguridad pública". Sin embargo, el funcionario provincial no anunció medidas en el corto plazo para revertir la situación. "Se está por abrir la licitación para levantar un pabellón más en la cárcel de Coronda —indicó— y esto va a aliviar mucho la situación, lo mismo la construcción de la cárcel federal en el sur, y otra anunciada para la ciudad de Rosario. Además el Servicio Penitenciario absorbió casi 400 reclusos que estaban en manos de la policía". Justamente hoy el gobernador Jorge Obeid encabezará el acto de licitación para ampliar, refuncionalizar y refaccionar la Unidad Penitenciaria N§ 1 de Coronda, con una inversión prevista asciende a cerca de 13 millones de dólares. La cárcel de Coronda fue construida en la década del `30 bajo los criterios y condiciones socioculturales de la época, albergando en la actualidad a 750 internos. Ediliciamente se encuentra al borde del colapso y además existe una insuficiente y deteriorada infraestructura física de seguridad, como sistemas de comunicaciones, alarmas, servicio cotraincendios y antimotines y sistema de operación de cierre de rejas.