ENCUESTAS Y CANDIDATOS SIN SORPRESA

Por Pablo Feldman

La encuesta que publica hoy Rosario/12 fue encargada por Carlos Reutemann a la consultora de Néstor Murillas. El senador nacional siempre ha confiado a esa empresa los sondeos de opinión a partir de los cuales suele tomar decisiones. El antecedente más reciente fue la elección de diputados nacionales en 1997, cuando Murilla pronosticó que el PJ perdería un diputado y que las bancas se repartirían 5 para la Alianza, 3 para el justicialismo, y 1 para el PDP. El escrutinio definitivo le dio la razón y el resto de las empresas que midieron intención de voto en la provincia se habían equivocado. Los números de Rosario, no fueron los más precisos, en la ciudad más importante de la provincia las cifras proyectadas por Castellani—Farbman fueron —como siempre— de una notable precisión. Por esa razón, y aún cuando no son públicas las encuestas que la dupla de estadísticas hacen periódicamente, es que la medición de Murillas merece ser tenida en cuenta. A grandes rasgos, y sobre todo en lo referente a Rosario, existen coincidencias al reconocer en Hermes Binner al político de mejor imagen. En Santa Fe, y con mayor claridad, se recorta la figura de Carlos Reutemann, que queda hecho "sandwich" con el voto ampliamente favorable a los candidatos de la Alianza para Presidente, en donde De la Rúa, aparece mejor perfilado que Fernández Meijide.

Si Murilla le hubiera hecho a Reutemann la pregunta que suelen hacer los contadores a la hora de la declaración jurada "¿cuánto quiere que le dé?" seguramente la respuesta hubiera sido la encuesta. La "generosidad" de Murilla con su cliente no es de ahora, pero en ningún caso se lo puede acusar de yerros garrafales al estilo de Javier Otaegui —para citar al más conocido—. Hecha esta aclaración, hay que admitir que en la capital provincial hay que toparse con un militante político de la oposición para escuchar una descalificación del ex piloto de Fórmula Uno. "A Reutemann lo votan radicales, demócratas, independientes, y también peronistas" dijo a Rosario/12 un analista de encuestas. Y no sólo parece cierto sino que el repaso de la intención de voto en Rosario —plaza hostil para el Lole— marcan claramente un voto para Presidente de la Alianza (mayoritario para De la Rúa) y también para intendente (con comodidad para Binner).

Fuera de Rosario, donde Binner sería el más votado para lo que se presente —superando a Usandizaga a gobernador y doblándolo para intendente—, Reutemann obtiene ventajas indescontables. Porcentajes más, o menos, la tendencia que revela la encuesta de Murillas es aceptada como válida en la intimidad por la mayoría de los dirigentes de los principales partidos políticos. A partir de esta situación, cada uno de ellos imagina distintos escenarios, no todos posibles.

CADA UNO EN SU LUGAR (SUBITULO)

Nunca el peronismo perdió la gobernación de Santa Fe. Ni cuando el fenómeno alfonsinista en 1983, ni cuando José María Vernet —primero— y Víctor Reviglio —después— hicieron méritos para que ello ocurriera.

Tampoco fue la de Jorge Obeid la victoria más ajustada (Vernet le ganó a Aníbal Reinaldo por un punto en el '83), ni la de Reutemann la más inesperada. Es probable que todo esto desaliente a los hombres de la Alianza Santafesina a pelear por la gobernación.

Horacio Usandizaga —que ya perdió dos veces— dijo que "voy a ser candidato a intendente en el '99", Hermes Binner está muy cómodo con su gestión y ni siquiera lo entusiasma la idea de ser candidato a Vicepresidente de la Nación y Alberto Natale, que también intentó más de una vez llegar a la Casa Gris ya avisó en su partido que "en el '99 no voy a ser candidato a nada". Con los modelos retirados de vidriera, lo que va a aparecer ahora en la Alianza es la "mesa de saldos". Sin que esto sea peyorativo —no será la primera vez que la más linda de la fiesta use un vestido de saldo— las candidaturas que aparecerán para competir contra Reutemann obedecerán a disputas internas o posicionamientos estratégicos más que a la expectativa plena de ganar la provincia.

"Ya era difícil antes, ahora con el Lole enfrente es casi imposible", sentencia un viejo militante del PDP que dijo tener "en el lomo más de 30 elecciones". Su certeza va más allá al pronosticar que "el triunfo de la Alianza en Rosario va a ser tan claro como el del PJ en la provincia", y aunque suene contradictorio, no sería nada nuevo. La intención de voto de los candidatos de la Alianza en Rosario es irreversible para el peronismo. Binner encabeza las preferencias, casi a 10 puntos lo sigue Usandizaga y la suma de todos los justicialistas está 20 puntos atrás de la alianza.

Esa es la razón por la que Usandizaga se apuró a "lanzar" su candidatura a intendente. Pero tanto él como sus correligionarios y socios de la alianza saben que todavía va a corre mucha agua bajo el puente. "Horacio va a esperar hasta último momento", dice un viejo conocido del Vasco, que cree que "no está dicha la última palabra en cuanto a su candidatura a gobernador". Lo mismo podría decirse del PDP, donde Natale "se bajó" antes de que lo subieran a la candidatura. En el Frepaso —que en Santa Fe es el PSP— nunca se pensó en la gobernación, Binner en Rosario y la imposibilidad de reemplazarlo como candidato, limitan la estrategia socialista a retener la intendencia. Por lo tanto, y si no pasa nada fuera de lo común, se anotarán en la carrera Alberto Beccani, tal vez Angel D'Ambrosio, y una fórmula del PDP y del Frepaso para cumplir con la formalidad, y pelear los diputados provinciales y algún senador departamental.

LO MISMO PERO AL REVES (SUBTITULO)

En el peronismo se hacen cuentas, pero a la inversa. Perder Rosario y ganar la provincia. El "as de espadas" que sin dudas representa Reutemann podría potenciarse con la reforma del reglamento del "truco" que sería la modificación de la Ley de Lemas que limite las alianzas. Es probable que esto avance, aunque desde la oposición se estudian variantes como la constitución de una confederación de partidos, con la que se sortearía el escollo de la ley. Por esa razón, alrededor del gobernador Obeid están evaluando si vale la pena exponerse a la crítica que seguramente se levantará, para obtener un resultado tan magro.

En cualquier caso, el peronismo no tiene para la elección de Rosario ni la más mínima expectativa. La idea de desdoblar la elección provincial —además de la nacional que debe ser así por los plazos constitucionales— suena descabellada, solo a un kamikase se le puede ocurrir que puede haber tres comicios en un año en Santa Fe. Razonablemente se puede esperar que Obeid expulse de su despacho al que le lleve la idea.

En la ciudad de Santa Fe, el peronismo gana con la misma comodidad o tal vez más, con la que pierde Rosario. Y de los 19 departamentos, la vez que peor le fue tuvo una mayoría muy cómoda en el Senado provincial.

"Nosotros mejor de lo que estamos no vamos a estar. Con el Lole de candidato se gana. Vamos a perder Rosario, como siempre, pero igual se va a ganar la provincia. No va a sobrar nada. Todo lo que pase de aquí en más no nos favorece, para el peronismo que está en el gobierno no puede haber voto 'cascada'. Si pasa algo anormal nos puede perjudicar", especuló un allegado a Reutemann que sin decirlo teme una tendencia del voto aluvional a la Alianza un par de meses antes de la elección a Presidente, cuando se realicen los comicios en Santa Fe. "Con De la Rúa no puede haber sorpresas, pero si es Graciela puede pasar cualquier cosa", sostiene el operador que prefiere al radical como adversario, "y si no preguntale a Duhalde", remata.

FACTOR SORPRESA

Si hay algo que distingue a la oposición en Santa Fe es que no ofrece sorpresas. Esto que puede ser bueno una vez en el gobierno, es malo para llegar hasta él. ¿Cuánto hace que desde la UCR, el PDP o el Frepaso, no aparece una figura o una alternativa política capaz de romper con el esquema de derrota garantizada? ¿Cuántas elecciones más van a pasar hasta que se intente algo diferente al mismo candidato que amargamente recorre la provincia sabiendo que va a perder?

La interna abierta de la Alianza ofrecerá una posibilidad. Como dijo el dirigente reutemista, "con De la Rúa no puede haber sorpresas". A Duhalde y señora, no le ganó ni Melchor Posse, ni Juan Manuel Casella. El desembarco de Graciela Fernández Meijide en provincia de Buenos Aires fue la mayor sorpresa de la política argentina de los últimos 15 años. Su arrasadora victoria le permite llegar hoy a Rosario con inmejorables perspectivas de ser la candidata a Presidente de la República. "Se van a llevar la sorpresa del siglo", gritó Raúl Alfonsín desde el palco frente al Monumento a la Bandera en el cierre de campaña en 1983. Quince años después, y sin pedir tanto, hay un número importante de santafesinos que siguen esperando que en su provincia les den una sorpresa.