Los consejeros se ocuparán del pasado de Walter Pérez Blanco

A pedido de organismos de derechos humanos, el consejo directivo de Medicina debatirá la separación del ex agente de inteligencia.

Por José Maggi

El Consejo Directivo de la Facultad de Medicina tratará en su reunión del próximo jueves una presentación realizada por SERPAJ y APDH, que reclaman la separación del cargo docente del ex agente de inteligencia del ejército Jorge Walter Pérez Blanco, quien se desempeña en la casa de estudios desde hace más de 20 años. La iniciativa cuenta con el apoyo de varios de los consejeros —como la propia vicedecana, Cristina Vidal, quien señaló que no debe permanecer en el cargo—, y tras su aprobación será elevada al Consejo Superior. Este último ya se encuentra instruyendo un sumario a Ana Rosa Cristeler, alias "Anita", por su participación como servicio de informaciones durante la última dictadura militar.

La historia del ex agente de inteligencia del ejército durante la última dictadura, de la que dio cuenta Rosario/12 en la edición de ayer, fue tema de debate en los pasillos de Medicina, aunque causó poco asombro entre los médicos veteranos que conocían parte de los antecedentes de Pérez Blanco, mientras a los más jóvenes les sonó como demasiado lejana.

"El nombramiento era de auxiliar de segunda en la cátedra de Medicina Legal con dedicación simple, cargo que generalmente es ocupado por estudiantes que no concursan y se renueva por pedido del titular de la cátedra. En este caso, como la resolución que lo puso en funciones no tenía fecha de término, automáticamente quedó en el cargo. En este fue nombrado con un título de licenciado en criminalística", dijo la vicedecana Vidal, a cargo de la facultad ante la ausencia del decano Juan Marro.

Vidal reveló que Pérez Blanco "no está al frente de un grupo de alumnos" luego de un reclamo realizado por varios de ellos, aunque no pudo precisar la fecha exacta de la misma. Aseguró que sigue estando al frente de la materia Criminalística en el posgrado de la carrera de médico legista. "Este año sin embargo dio una sola clase", aclaró.

"Yo pienso que Pérez Blanco no debe permanecer en la facultad pero las leyes vigentes impiden el despido por cualquier causa. Así que debemos separar: una cosa es el deseo y la otra es la forma de llevarla a cabo", expresó la vicedecana.

Vidal recordó que "en el caso de los docentes existe la figura del juicio académico, es decir una valoración entre pares, no la de un sumario administrativo como en el caso de los no docentes".

Por su parte, Mariana Hernández Larguía y Lilian Echegoy de APDH y Antonio Tessolini del SERPAJ, realizarán un presentación conjunta ante el Consejo Directivo el próximo jueves para que Pérez Blanco sea separado de su cargo de docente. "Por supuesto que vamos a apoyar esta iniciativa", adelantó la vicedecana.

Vidal reveló que "el sueldo de Pérez Blanco deben ser hoy unos 50 pesos más la antigüedad", lo que refuerza la idea que su presencia en la carrera de Medicina tenía como objetivo contar con un espacio desde el cual llevar adelante tareas de inteligencia durante la dictadura.

Y vaya si lo logró. Hoy una placa —que se colocara el último 5 de junio en un pasillo que conecta la facultad con el Hospital del Centenario —recuerda los 20 nombres de desaparecidos que dejó como saldo la dictadura en las carreras de Medicina, Enfermería y Fonoaudiología: Ricardo Alberto Massa, Susana Beatriz Becker, Jorge Luis Francesio, Alejandro Ramón Pastorini, Ricardo Yavicoli, Claudia González, Juan Lucero, Santiago Werle, Liliana Pérez, Oscar Manzur, Roberto Altamirano, Silvia Fabris, Beatriz Aguilera, Silvina Ofelia Urteaga, Mónica Cristina Woelflin, Humberto Luis Fraccarolli, Mario Urquizo, Silvio Basile, Alicia D'Emilio y Ariel Morandi.

Cristina Vidal contó que el listado con los nombres de los desaparecidos se había armado con los datos pasados "de boca en boca" debido a que la documentación desapareció con el robo a los Tribunales Provinciales, incluso tampoco estaban los legajos de quienes fueron alumnos o docentes en la propia facultad. Ese 5 de Junio los pasillos amarillentos de Medicina fueron ganados una por la memoria: las pancartas de sus hijos, de sus compañeras y de sus madres, los recordaban con dolor y con ternura. Tal vez solo por ese día el conjuro del olvido pudo ser alejado.