1 CENTRAL Buljubasich; Marra, Casiani, Cuberas, Rivarola; Hugo González, Daniele; Walter Gaitán, Carracedo; Bustos Montoya y Scotto. DT: Edgardo Bauza.

0 ATLETICO MINEIRO Emerson; Indio, Lima, Claudio, Vitor; Roberto, Bruno, Edgar, Hernani; Valdir y Marques. DT: Carlos Alberto Torres.

Cancha: Gigante de Arroyito.

Arbitro: Bonifacio Nuñez (Paraguay).

Goles: PT 18m Scotto (C).

Por Alejo Diz

El mismo arco de calle Génova. Las mismas camisetas frente a frente a once metros de distancia. Pero las cosas fueron distintas a aquel 19 de diciembre de 1995, cuando el penal del Polillita Da Silva se le coló a Tafarell y le dio la Copa Conmebol a media ciudad. La venganza fue terrible y dejó planchados a los 15 mil canallas que veían repetirse la historia, pero con final cambiado. El tiro de Rivarola atajado por Emerson fue el broche negro que le faltaba a la ya oscura noche de Arroyito. Antes, el equipo de Bauza había ofrecido apenas media hora de fútbol en el arranque del primer tiempo. En el segundo todo fue de los mineiros, que se cansaron de trazas surcos entre Marra y Casiani.

En el complemento, Central se preocupó primero por defender y dejó en segundo plano la posibilidad de atacar. Enfrente, el Mineiro comenzó a poner la pelota en el piso con toques rápidos y precisos. Pero el desarrollo del juego careció de la explosión de los primeros 45 minutos. Para revertir esto, el Patón optó por la velocidad de Flores Coronel, pero Daniele fue el que puso algo de fútbol. Con un centro preciso, el Cuis —único sobreviviente de la Conmebol `95— dejó solo a Bustos Montoya frente a Emerson. Pero el delantero dilapidó el que hubiera sido el segundo gol canalla con un disparo que encontró en el camino el cuerpo del arquero. El rebote lo agarró nuevamente el Tati y de emboquillada intentó vulnerar visitante, que fue salvada providencialmente por Lima de cabeza.

Con el correr de los minutos, la visita se animó a arriesgar algo más, porque las dudas de la defensa canalla fueron una invitación a la cita en el arco de Buljubasich. Imprevistamente, Central se dio cuenta de que jugaba de contragolpe, y que el Mineiro era el protagonista del partido. El local lo desperdició nuevamente en los pies de Bustos Montoya, y como reza la norma, los goles que no se hacen en el arco contrario, se sufren en el propio. Y fue justo. De tiro libre, Bruno sacó un misil al segundo palo de Buljubasich que nada pudo hacer.

Pero Central tuvo un regalo que no mereció, pero que existió. Sobre el final lo bajaron a Carracedo dentro del área y el tiro penal de Rivarola fue atajado por Emerson, que se tiró a su derecha. Esa fue la verdadera imagen que dejó Central. Jugó mal, tuvo un penal para definirlo pese a todo y ni así supo quedarse con la primera semifinal.

Central salió a jugar con la intención de encontrar el gol en los primeros minutos. Así, con mucho despliegue físico y con la posesión de la pelota, creó dos jugadas claras de gol en los primeros quince minutos. Después de que Claudio se lo perdió con un cabezazo en el segundo palo que llegó a las manos de Buljubasich, Central generó peligro en el área brasileña. Primero fue un disparo de Carracedo que exigió a Lima sobre la línea. Tiempo después, el hábil volante canalla con un disparo bajo y de ángulo cerrado fue nuevamente despejado ante de trasponer la línea de gol. En esta oportunidad, fue el defensor Indio.

El Mineiro —como se esperaba— se paró en el Gigante con la insípida propuesta de esperar, aguantar y salir de contragolpe. Pero poco éxito tuvo esa táctica.

En uno de los tantos ataques por derecha, Walter Gaitán levantó la cabeza y lanzó un centro justo para que Scotto con sólo peinarla clavara la pelota al segundo palo de Emerson. La alegría del gol fue doble: porque el goleador que la gente de Central tanto esperó, al fin había aparecido.

La respuesta de la visita tardó en llegar. Recién a los 27 minutos, con un tiro libre de Bruno, que pasó a centímetros del arquero canalla, el equipo de Belo Horizonte pudo responder.

Central cedió la iniciativa y por obligación el equipo de Mineiro atacó y llegó con profundidad. Una escapada de Marques por izquierda, que dejó parado al colombiano Casiani, llegó hasta el fondo y sacó un centro atrás que conectó Valdir con la mala fortuna que su disparo fue desviado por Rivarola.

Así emparejó el visitante. Un poco con el permiso canalla y otro por virtudes propias. Pero cuando terminaba el primer tiempo, y Central se despedía con una imagen inconsistente, Gaitán hizo una sutileza. Un tiro libre se estrelló en el travesaño del estático Emerson. Y así, los jugadores canallas se retiraron al vestuario con el delirio de su gente, que se quedó con ganas de gritar el segundo.