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Yo me pregunto

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Se hizo la lux

La marca de electrodomésticos Electrolux publicó un Manual del comprador de entrega gratuita en los negocios del ramo, en el que se incluye “Todo lo que debe saber antes de comprar un electrodoméstico”. El manual, de cincuenta páginas, es un verdadero catálogo de respuestas a disquisiciones tales como: “¿Conviene comprar un lavasecarropas?”; “¿Por qué hay modelos de lavarropas más silenciosos que otros?”; “¿Es mejor con carga superior o frontal?” o “¿Cuál es la heladera ideal?”. A la hora de contestar la pregunta del millón (“¿Qué debo tener en cuenta para comprar un lavarropas?”), el consejo es endiabladamente sincero: evitar esos “con los cuales usted termina siendo esclava del producto, cuando debería ser a la inversa”. y, para reforzar la idea, Electrolux insiste: “El mejor electrodoméstico es el electrodoméstico que mejor se adapta a sus necesidades”. Por si todas estas consideraciones no terminan de definir el perfil que Electrolux tiene de sus compradoras, en la sección Recomendaciones para elegir adecuadamente un microondas se advierte: “Si usted no es una experta en este campo cibernético (sic) es posible que tener un microondas muy complejo le dificulte conocer su funcionamiento en forma adecuada” (por supuesto, los microondas Electrolux no son“complejos” en absoluto). Y, acto seguido, se produce la más extraordinaria de las revelaciones incluidas en todo el manual: “No es cierto que una persona pueda introducir parte alguna de su cuerpo y accidentalmente hacerlo funcionar”.


Uno de Jaimito

Luego de que el Ulises de James Joyce fuera simultáneamente nominado por la respetadísima Modern Library como “la mejor novela del siglo” y por la comunidad académica de Estados Unidos como “la gran novela menos leída de este siglo”, se inauguró en Nueva York una exposición-subasta de primeras ediciones dedicadas por el mismísimo Joyce a amigos y conocidos que lo ayudaron durante los años que escribió su magna obra. La muestra en cuestión evidencia que, si bien la Modern Library puede tener algo de razón, los académicos no se equivocan: la mayoría de los ejemplares exhibidos no tienen las hojas cortadas (por aquel entonces, los libros venían con las hojas unidas y había que usar un cuchillo o un cortapapel para poder leer). Uno de los ejemplares exhibidos fue obsequiado por Joyce a Eleanor Beach (madre de Sylvia, la dueña de Shakespeare and Company, la librería parisina que editó por primera vez el libro): según el catálogo, este ejemplar no está abierto después de la página 117. El ejemplar de Edith Rockefeller, alguna vez mecenas de Joyce, llega con las hojas cortadas a la página 381. Pero las palmas al desdén se las llevan Baron Ambrogio Ralli (un ex alumno y declarado fan de Joyce) y Douglas Orbinson (primo de Beach e impulsor de una colecta en Estados Unidos para solventar al futuro autor del Ulises): directamente no abrieron el libro, ninguno de los dos. El precio de los ejemplares exhibidos para la subasta (cuyo valor de venta, recién salidos de imprenta en 1922, era de catorce dólares) varía entre los cincuenta mil y los doscientos cincuenta mil dólares, siguiendo una secuencia lógica: cuantas menos páginas leídas tenga, más caro cotiza. Y después hacen campañas para estimular la lectura...


Los hombres no son de Venus
(ni de Vulcano)

Finalmente se supo que, a pesar de sus convincentes orejas, el señor Spock -célebre segundo de a bordo del Capitán Kirk en Viaje a las estrellas- no era de Vulcano. Según afirma la revista La cosa en su edición de diciembre, tanto Spock como otros sujetos provenientes de aquel planeta saludaban con el brazo extendido, mostrando la palma de la mano, abriendo los dedos y diciendo: “Larga vida y prosperidad”. La exhaustiva investigación llevada a cabo por La cosa arrojó como resultado una conclusión más que interesante: el gesto y la frase son, en rigor de verdad, una bendición que impartían los rabinos hace siglos. De ser así, ¿de qué planeta era el agnóstico Llanero Solitario cuando se despedía al grito de “Jaio-silber”?