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UNA JUEZA DICE QUE MARADONA ES PADRE DE UNA NENA DE TRES AÑOS
La cigüeña golpea dos veces

La Justicia determinó en primera instancia la paternidad de Maradona. La madre de la nena tiene 21. Diego apelará el dictamen y está dispuesto a ir hasta la Corte. El caso es similar al episodio que el ex capitán de la selección protagonizó en Italia con Cristiana Sinagra y su hijo Diego Jr.

Diego Maradona en otro juicio por paternidad.
No se presentó a las cinco oportunidades que tuvo para el examen ADN.

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t.gif (862 bytes)  A la novela de su vida Diego Armando Maradona le ha agregado otro capítulo para regocijo del morbo popular. Una jueza argentina le adjudicó la paternidad de una niña nacida a mediados de 1996. El astro, que ya ha pasado por una situación similar, no participó durante la instrucción del sumario, se negó a someterse al análisis de ADN y según sus abogados apelará el dictamen judicial.
Valeria Sabalaín tiene 21 años y es la madre de la niña que dijo haber engendrado con Maradona. Sabalaín tenía 18 años cuando trabó relación con Diego. Habrían vivido un breve pero explosivo romance. Sin embargo, se desconoce cuándo y cómo se interrumpió la relación y si Maradona se enteró del embarazo de Valeria o sólo lo supo cuando fue citado por primera vez por la causa 120-190/96 que llevó la jueza Graciela Adriana Varela. Según los abogados querellantes Dalila Pinacho y Ricardo Trebino, el zurdo “ni siquiera se presentó para los expedientes”.
Maradona ya conoce el camino de estas denuncias. Hace 13 años, poco después del Mundial 86, la napolitana Cristiana Sinagra se presentó ante un tribunal italiano para demandar al entonces jugador del Napoli por la paternidad de su hijo Diego Junior. Maradona nunca se presentó en los tribunales napolitanos y la causa la llevó su abogado italiano Vicenzo Siniscalchi, el mismo que tuvo que lidiar con la sanción por doping en 1990 y en la causa por narcotráfico de Guillermo Coppola.
En esos años, la estrategia fue no presentarse, negarse a los exámenes de ADN y dejar que la Justicia dictara sentencia para después apelar. Una vez recorrido todo este camino, el hijo de Sinagra fue autorizado a llevar el apellido Maradona desde 1993 y Maradona obligado a pasar una mensualidad de 4000 dólares para la manutención del niño. El caso de la hija de Sabalaín parece tener el mismo destino. Aunque Maradona no reconozca a sus hijos naturales éstos, al ser reconocidos por la Justicia tienen el mismo status que los hijos legítimos. Si Maradona no quiere que sus hijos naturales hereden sus bienes como los hijos legítimos, existen mecanismos legales (fideicomisos, testaferros) para eludir el compromiso. Ayer, Guillermo Coppola, tal vez sin quererlo, confirmó la estrategia de los abogados del astro al señalar que “Diego sólo tienen dos hijas, Dalma y Giannina”.
La sentencia en primera instancia de la doctora Varela indica que “Maradona es el padre de la niña”, dijo la abogada Pinacho quien agregó que la niña “tiene derecho a usar el apellido” de Maradona y que si la sentencia queda firme, éste tendrá obligaciones alimentarias y el derecho de visita. Los defensores de Maradona –ver aparte– apelarán la medida aunque afirmaron que su cliente “será respetuoso de las decisiones de la Justicia”.
El ex basquetbolista Juluis Ervin el famoso “Doctor J” acaba de reconocer la paternidad de la tenista Alexandra Stevenson, semifinalista de Wimbledon. Mick Jagger tuvo una hija con la modelo brasileña Luciana Moran aunque seguía casado con su esposa “legítima”. Adolfo Bioy Casares, el diputado Daniel Scioli tuvieron hijos extramatrimoniales. El presidente Menem y su fallecido hijo Carlos Menem Jr. también vivieron situaciones parecidas. La amante y la hija ilegal de François Mitterrand recién aparecieron públicamente en el funeral del ex presidente francés. Acostumbrado a estar en los titulares de los diarios y en las aperturas de los noticieros, otra vez Maradona es abonado a los talk shows. El nuevo caso de paternidad llevará más atención en los diarios que el del juez cordobés a quien el miércoles un tribunal de familia lo obligó a pasar una cuota alimentaria mensual de 300 pesos para el hijo de una madre soltera. “La falta de colaboración en el proceso contraría, además, el deber de la cooperación y el que se vincula a la carga dinámica de la prueba”, dijeron los jueces que firmaron la resolución contra el juez cordobés. Casi el mismo argumento que en el juicio Sabalaín-Maradona.
Maradona está en su casa de La Habana y Segurola y sólo ha hablado del tema con su apoderado Guillermo Coppola –ver recuadro– y con losabogados del estudio Cosentino-Díaz. El ex capitán de la selección regresó hace dos días de Italia donde participó de la filmación de la película “Tifosi” y no asistió al partido de despedida de su amigo Enzo Francescoli jugado el domingo en el estadio de River. Desde su regreso sus únicas declaraciones públicas fueron sus disculpas y el lamento por no haber podido asistir al homenaje del uruguayo.
Coppola, como hace con cualquier tema que roce a Maradona o a él después de su absolución en “La causa del jarrón”, supone que detrás de la sentencia “hay otros intereses”. No sería extraño que una vez más Maradona fuera utilizado como “pagote”. Aquella vergonzosa detención en el departamento de la calle Franklin, cuando los medios llegaron antes que la policía para asistir a la detención de un Maradona drogado, es un antecedente válido para abonar la teoría Coppola. Sin embargo, la causa está en Tribunales desde hace tres años, antes de que explotara el sainete Coppola-Bernasconi. Y más allá de las connotaciones que se quieran buscar, una madre tiene derecho a exigir que el padre de su hijo se haga cargo.
Los que están cerca de Maradona no se atreven a cuestionar el comportamiento de Diego. ¿Hay alguien, más que él o su esposa y sus hijas y la propia Valeria Sabalaín con derecho a hacerlo? No disculpan la responsabilidad de Diego y sostienen que “se ajustará a lo que diga la Justicia”. Esto es, cuando la sentencia quede en firme, pasará la mensualidad correspondiente a Sabalaín. Los amigos, en cambio, cuestionan la decisión, no el derecho, de Sabalaín, a reclamar la paternidad de su hija. En criollo, creen que “le quieren sacar plata a Diego”.
Maradona dejó de jugar en octubre del ‘97. Pero sigue siendo tema cotidiano. Ya había entrado a la galería de los famosos con hijos ilegítimos. Pero ni Mick Jagger, Adolfo Bioy Casares y hasta el presidente Carlos Menem, que se sepa, se animaron a ser reincidentes como se sospecha fueron Bartolomé Mitre o el general Urquiza. Una vez más lo privado se convierte en público, aunque esta vez en una circunstancia especial. Mientras los obispos y cardenales del Vaticano tratan de arrancar de la clase política un compromiso firme contra el aborto, Maradona aparece en los diarios sembrando de hijos el mundo. Fuera de la sagrada institución matrimonial, es cierto, pero dentro del estandar argentino según las últimas encuestas oficiales –ver aparte–. No reconocerá a la hija de Valeria Sabalaín pero, llegado el caso, se hará cargo de mantenerla. Es que Diego nunca dejará conforme a la moral media. No está en su naturaleza.

 


 

LAS EXPLICACIONES DE COSENTINO Y PINACHO
Fuego cruzado entre abogados

Por Gabriela Carchak

t.gif (862 bytes) Fernando Cosentino, abogado de Maradona, y Dalila Pinacho explicaron la situación de la causa. El primero fundamentó la apelación que presentará y la abogada sostuvo los argumentos de la querella.
Cosentino dijo a Página/12: “Esto es un reclamo de filiación que promueve una chica, la jueza pidió las pruebas y Diego se negó a realizarse el ADN (prueba de histocompatibilidad HIA). Es cierto que en este tipo de procesos la prueba clave es el ADN, ahora tanto la ley que lo plantea, la 23.511 art. 4º, como la jurisprudencia al respecto, afirman que debe estar acompañada por otros elementos. Nosotros creemos, y en eso vamos a fundar la apelación, que no hay elementos concretos que acompañan esta negativa para demostrar que es su hijo, a diferencia de la jueza que así lo cree, por eso en primera instancia ha acogido la pretensión”.
Pinacho señaló que existen otros elementos acumulados en el expediente como haber acreditado la relación sentimental que existió entre Sabalaín y Maradona. “Maradona nunca se presentó personalmente, tuvo cinco oportunidades para hacerse el examen de ADN pero se negó sistemáticamente a hacerlo”, afirmó la abogada.
“Nosotros apelamos porque no estamos de acuerdo ni con la resolución ni con los fundamentos, porque creemos que las pruebas aportadas por la parte acusadora no son lo suficientemente concretas como para que esta presunción tome fuerza, que no alcanza la negativa de Diego a realizarse los análisis para decir que efectivamente es su hijo, ésa será nuestra estrategia. La ley prevé que la negativa de someterse a una prueba de histocompatibilidad presume un indicio contrario al renuente, genera una presunción en su contra difícil de desvirtuar. En caso de que la apelación no resulte iremos a la Corte y si la Corte nos dice que no, acataremos el fallo”, aseguró Cosentino.

 


 

UNA TENDENCIA QUE NO DEJA DE CRECER
Chicos fuera del matrimonio

Por Adrián De Benedictis

t.gif (862 bytes) Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el 48,19 de los recién nacidos pertenecen a relaciones extramatrimoniales o fuera del vínculo legal. Sin embargo, no existen estadísticas oficiales sobre el porcentaje de hijos no reconocidos en esa franja. A nivel mundial, Argentina se ubica sólo por debajo de Suecia y muy lejos de países como Italia (7,3 por ciento) y España (10,3 por ciento). Curiosamente, la provincia de Buenos Aires –la joven Sabalaín vive en Morón– es uno de los centros donde el índice sube hasta el 45,20 por ciento.
Para este tipo de casos existen algunos lugares donde se preocupan por asistir en forma grupal a los “afectados”. Dora Capelluto, secretaria de la Fundación Siglo 21, donde se asiste la problemática de los segundos matrimonios, le explicó a Página/12 que los factores que pueden llevar a la gente a no asumir la responsabilidad en estas situaciones “habría que buscarlos en el divorcio. Si comienzan a aparecer nuevos hijos de un matrimonio ya formado, puede ser por falta de ensamble. Y el divorcio es un proceso hacia el ensamble”. Y agregó: “En el caso de Maradona habría que ver bien cómo es su situación particular. Pero insisto, estas cosas pueden aparecer por falta de ensamble”.
Los especialistas consideran que en las grandes ciudades el fenómeno tiene más que ver con las nuevas formas de organización familiar (parejas con alguno de sus miembros divorciado, y tendencia a compartir la vida sin papeles). Mientras que en las zonas más pobres abundan los casos de mujeres abandonadas y madres solteras. “La tendencia a no asumir responsabilidades incide en la decisión de postergar o de eludir la celebración del matrimonio, que implica varios compromisos”, afirmó un especialista del Centro de Investigación de Derecho de Familia y Psicoanálisis. La aparición de Maradona en este nuevo grupo, seguramente servirá para aumentar una tendencia que no deja de subir.

 

También Pelé y Valderrama

Carlos Valderrama y el mismísimo Pelé también vivieron situaciones parecidas a las de Maradona respecto de paternidades extramatrimoniales. En noviembre de 1994, el Pibe Valderrama fue citado por un tribunal de Bogotá después de que la periodista Emeline Ruge lo denunciara como padre de su pequeño hijo. En abril de 1995, la Justicia brasileña determinó que Sandra Machado, una desempleada de 30 años, era el producto de una relación entre Pelé y una empleada doméstica y la autorizó a llevar el apellido Arantes do Nascimento.


“Yo tengo dos hijas”

“Siempre acaté las resoluciones de la Justicia; los hijos se hacen de a dos, yo tengo dos hijas que son Dalma y Yanina y dado que no soy Hernán Bernasconi y al no tener fueros ni la protección que tiene este jefe de una banda en una parte del Senado, soy juzgado y en primera instancia hoy se me ha condenado en un trámite filiatorio. Si ese tipo sigue siendo juez, ¿por qué yo ya tengo que ser padre en primera instancia?, éstas fueron las palabras textuales de Diego (Maradona)”, dijo anoche Guillermo Coppola a Página/12.


Jagger, el abuelo terrible

Por Carlos Polimeni

Lo sorprendente no es que la modelo brasileña Luciana Morad haya tenido un hijo de Mick Jagger, que haya podido demostrarlo ante la Justicia y que esté en condiciones de exigirle por eso nueve millones de dólares. Lo verdaderamente raro es que ésta sea la primera vez que eso ocurre. O al menos que se hace público. Jagger, como Maradona, aunque acaso en ámbitos diferentes, y desde mucho antes, ha sido objeto del deseo sexual de millones de mujeres del planeta entero. Fue a las mujeres de su época, y de la que vendría, y aún de una posterior, lo que en los ‘60 eran para los hombres Brigitte Bardot, Sophia Loren y Catherine Deneuve. Ninguna de ellas decía que su fórmula de vida ideal era un cóctel entre el sexo, la droga y el rock. Jagger, en cambio, vivía como decía que vivía. No le ha ido tan mal.
Jagger tuvo relaciones con mujeres en todos los países en que alguna vez se posó el fantástico circo de los Rolling Stones, dice la leyenda. La forma más correcta de expresarlo tal vez sea: mujeres de todos los países del mundo en que estuvo disfrutaron de la fantasía de pasar una noche, o más, con el hombre de la boca más famosa de la historia de la humanidad (y el de las caderas más miradas, después de Elvis Presley y antes de Ricky Martin). Muchas que no lo hicieron lo harían, lo hubiesen hecho o juguetean con la idea, aun a espaldas de sus hombres. Jagger, después de todo, es un icono con el que es dable pasar de la fantasía a la realidad.
Para muchas de esas mujeres, Luciana puede ser una heroína. No sólo tuvo a Jagger a disposición, sino que además consiguió rubricar con un hijo la relación. Para otras, una traidora: no es para eso que una fan se va a la cama con el claro objeto de su deseo. Pero, ¿quién dijo que Luciana sea una fan? ¿Y quién dijo que no haya estado enamorada de ese hombre imposible cuando hicieron lo que hicieron, con las consecuencias conocidas? Lo estaba la espléndida italiana Carla Bruni, con quien Mick tuvo un romance caliente en 1990, que incluyó una temporada de verano en Tailandia. “Me mordió como un vampiro y me llenó el cuello de moretones: aunque tiene la edad de mi papá, es el animal sexual más enérgico que yo haya conocido”, testimonió en 1991 otra modelo, por otras señas desconocidas, Nicole Kruk, avivando fuegos de miles de damas.
La que es aún su mujer legal, aunque en proceso de divorcio –le pide 40 de sus más de 100 millones–, lo había conminado en 1997 a dejar las andanzas y a volver a redil para tener lo que sería su sexto hijo. Pero a Jerry Hall la tranquilidad le duró poco. ¿Cómo mantener a Jagger, que tiene dos nietos de su hija mayor, Jade, alejado de las tentaciones que implica ser la más grande estrella de rock viva? El romance secreto con la brasileña que les dio a sus nietitos un nuevo tío bebé vino a subrayar, por si hiciera falta que a este diablo el rock puede no resultarle excitante como antes, pero que las mujeres no pueden. ¿No es eso lo que el mundo espera de este adolescente que acaba de cumplir 56 añitos?


El hijo de Bioy que nunca fue noticia

Por Alan Pauls

Como la esgrima, los autos veloces, el campo y –durante mucho tiempo– la literatura, tener hijos extramatrimoniales siempre fue un hobby de la clase alta argentina. Si zafaban del aborto, los inesperados retoños quedaban expuestos a dos posibles destinos, según la modalidad de adulterio en la que hubieran sido concebidos: eran indeseables y quedaban con la madre si el adulterio había sido mixto (el estanciero con la china, el playboy con la mucamita, el patrón con la obrera); eran indeseables y los mandaban a Europa con la madre si había sido comme il faut (los ricos con los ricos). En el primer caso eran hijos del rapto, de la violación, a veces de una fogosa pasión interclasista; en el segundo, de un exceso de champagne, de un viaje, del ocio lánguido de la siesta o a veces de una fogosa pasión endogámica. Los primeros eran menos hijos que estigmas, recordatorios crueles, ecos de una ambición y de una debilidad, y era rarísimo que encontraran alguna redención social; los segundos, aunque salpicaran la reputación de sus madres, mal que mal siempre terminaban acomodándose: la clase alta argentina siempre apañó las excentricidades de sus afiliados.
Escribo en pasado porque esas costumbres parecen ya de daguerrotipo o de telenovela brasileña rural, llena de selvas, criadas impúdicas y fazendeiros incontinentes. Ya hay una nueva generación de hijos extracurriculares –todos esos bebés multimillonarios que Mick Jagger o Diego Maradona andan sembrando por el planeta–, y aunque no sepamos todavía cómo serán, a quién saldrán ni a quién llamarán “papá”, seguro que no se parecerán a Fabián Ayerza, hijo del affaire que hace unos 36 años protagonizaron –probablemente a espaldas de sus respectivos cónyuges– el escritor Adolfo Bioy Casares y Josefina Finita Demaría Madero, “de los Madero Unzué, muy bohemia y amante de lo artístico”, como la describía la revista Gente dos años atrás. A diferencia de los casos de Maradona Jr. y Jagger Jr., mediáticos y espectaculares, el affaire Ayerza se manejó con discreción, con la reserva escrupulosa con que los sindicatos importantes dirimen sus conventillos internos. El caso recién salió a la luz pública en 1997. Bioy, de paso por París, asistió al estreno de una obra de teatro de Silvina Ocampo, Lluvia de fuego, protagonizada por Marilú Marini. Cuando cayó el telón pasó por el camarín para saludar a la actriz. “Te presento a mi hijo”, le dijo, señalando al hombre de camisa a cuadros que lo acompañaba.
Bioy reconocía mediáticamente a un hijo que, según dicen, nunca había desconocido, y que además llevaba el apellido del hombre –Eduardo Ayerza- que lo había reconocido jurídicamente. La lección del affaire Ayerza es que nunca llegó a convertirse en noticia. Ya todo había sucedido: los arrumacos de Bioy y Finita, el embarazo, la decisión de tener el chico, el reconocimiento por parte del padre no biológico ... 36 años más tarde, Fabián Ayerza aparecía sin que hubiera el menor conflicto: ni abogados, ni demandas millonarias, ni detalles escabrosos, ni verdades atroces que por fin se desamordazan. Nada: sólo el pasado, con su glamour, su romanticismo, sus suaves fulgores de tolerancia. Lo único que era noticia era la elegante, fácil, aristocrática habilidad con que algo privado siguió siendo privado a lo largo de casi cuarenta años.

 

¿De quién es esa zurdita?

Por Juan Sasturain

Fue un domingo al mediodía. La nena, panza arriba en el moisés, hacía crepitar el sonajero entre grititos y revoleos de ojos. De pronto, en medio de la agitación que conmovía las sábanas como un oleaje anárquico, asomaron los pies buscando libertad y el escarpín izquierdo, no demasiado bien sujeto por el nudito de lana, voló por encima del borde de mimbre trenzado y fue a parar lejos, a los pies del escéptico abuelo que entraba a la cocina guiado por el tuco.
–Ta –dijo la nena que sólo decía “ta”.
–Alcanzámelo, pa –dijo la joven madre que solía decir otras cosas también, como “te digo que es de él, pa” y “no me rompas más las pelotas, pa”.
El abuelo, un hombre todavía joven al que la bisagra lumbar solía morder a traición, se agachó bruscamente y tomó el gastado escarpín rosa como quien recoge una ostra.
–¿Siempre lo hace?
–Todo el tiempo –exageró la joven madre y única hija mientras colaba los fideos.
–Es extraordinario –exageró él.
El padre de única hija y abuelo de única nieta verificó el redondo agujerito en la lana del escarpín que coincidía con el punto de inserción del dedo gordo de la nena. Metió su propio índice allí.
–¿Qué hacés, pa? Lo vas a romper. Poneseló.
–Ta –aprobó la nena.
–Es extraordinario –repitió el abuelo que acababa de abandonar el escepticismo sin aviso.
Se inclinó sobre el moisés y la nena lo saludó con una catarata de pataditas. Tuvo que inmovilizarla con una mano para poder ponerle otra vez el escarpín. La uña minúscula afloró por el agujerito como un brote, como una esperanza.
–¿Vas a la cancha? –dijo la joven madre, joven hija y cocinera dominguera.
El hombre no contestó. Levantó a su nieta, sacó el gorrito tejido que tenía en el bolsillo trasero del vaquero y se lo puso bien metido hasta las orejas.
–Hay que conseguir un buen abogado –dijo de pronto.
Por un instante sólo se escuchó el roce de la cuchara de madera en la cacerola del tuco.
–Ta –aprobó finalmente la nena.

 

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