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Embarazadas-desaparecidas en Regimiento de Palermo

En la causa en que se investiga la sustracción y apropiación del nieto de Estela de Carlotto, el médico militar Andrés Jorge Chovancek reconoció, por primera vez, que atendió a detenidas-desaparecidas embarazadas en la sede del Regimiento de Patricios, en Palermo. 

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, sigue buscando a su nieto Guido.


Por Victoria Ginzberg

t.gif (862 bytes) Un médico militar reveló ante la jueza María Servini de Cubría un dato hasta ahora desconocido: dentro del Regimiento de Patricios, en Palermo, se atendieron a mujeres embarazadas. Andrés Jorge Chovancek manifestó que revisó a dos detenidas que esperaban familia en ese lugar. “Una estaba de cuatro o cinco meses; la otra, de menos tiempo”, aseguró. Para la abogada de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, Alcira Ríos, el testimonio refuerza las pruebas de la existencia del plan criminal montado por los militares para apropiarse de los hijos de desaparecidos. 
“Esta declaración fue sumamente importante porque demuestra la existencia de otro sitio donde se alojaron embarazadas. Confirma que hubo un plan sistemático para apropiarse de los hijos de desaparecidos”, aseguró a Página/12 Ríos, quien confirmó los datos aunque en el juzgado prefieren la discreción. La abogada ratificó que Chovancek testimonió en la causa en la que se busca al nieto de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
Laura Carlotto tenía 23 años y estaba embarazada cuando fue secuestrada en noviembre de 1977. A fines de 1980 la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo supo por una pareja de ex detenidos de La Plata que en junio de 1978, en el Hospital Militar de Capital Federal, Laura dio a luz un varón al que le puso Guido. 
“¿Atendió usted a mujeres detenidas ilegalmente en el Hospital Militar?”, le preguntaron al médico en el juzgado. “Nunca atendí a mujeres en el Hospital Militar”, fue la respuesta de Chovancek, que fue llamado a declarar porque había sido mencionado por un soldado que lo involucró en la causa Carlotto. Ante esa frase, y porque en la entonación percibió algo raro, Ríos quiso saber si el testigo había asistido a mujeres en algún otro sitio. Y así fue como se supo que en el Regimiento de Palermo, sede del Comando en Jefe del I Cuerpo de Ejército, se alojó a detenidas-desaparecidas embarazadas durante la última dictadura. 
Después de aportar el dato revelador, Chovancek no quiso dar más detalles. Afirmó que “creía” que en “dos” oportunidades “le ordenaron, en su calidad de médico militar”, atender a mujeres que se hallaban privadas de su libertad en Palermo. Y que no estaba “en condiciones de decirlo con precisión”, pero que el año en el que ocurrió ese hecho fue 1978. 
Cuando el médico fue interrogado por las características físicas de las embarazadas que vio en Palermo –donde durante la dictadura se realizaban los “consejos de guerra” a los detenidos– no aportó detalles. De la mujer que estaba de cuatro o cinco meses dijo que tenía “entre 25 y 30 años”. “Petisa no era”, fue su descripción. No pudo precisar color de pelo ni rasgos faciales. Pero aclaró que ambas “estaban en buen estado de salud”. Respecto de la otra mujer, aseguró que respondía a las “mismas características”. Tampoco “recordó” quién fue la persona que le ordenó concurrir al predio de Palermo para revisar a las mujeres. Sólo aseguró que su inmediato superior en esa época en el Hospital Militar era el mayor médico Horacio Antonio Schiavo. 
Dentro del Regimiento de Palermo existe una sala de sanidad conocida como “Hospital Maldonado”, donde se realizaban las revisaciones médicas para los convocados al servicio militar. Obviamente en ese lugar no existía servicio ginecológico y por eso la abogada de Abuelas sospechó que se podría haber convocado a médicos del Hospital Militar, ubicado aproximadamente a quince cuadras. Nada se sabe por ahora de partos clandestinos en el Regimiento de Patricios, pero en la causa hay indicios de al menos dos alumbramientos –el de Laura Carlotto y otro ocurrido un mes antes– en el Hospital Militar “Cosme Argerich”.
Las Abuelas de Plaza de Mayo calculan que durante la última dictadura funcionaron alrededor de diez maternidades clandestinas. En base a los testimonios de sobrevivientes las Abuelas reconstruyeron la sustracción de alrededor de quinientos chicos. Hasta ahora se recuperaron casi sesenta. 

 

 

Beroch, defendido por expertos

Acompañado por su nuevo abogado, Jorge Appiani –el socio del recién liberado Jorge Olivera– el ex profesor Néstor Beroch, involucrado en la desaparición de siete estudiantes secundarios en el hecho conocido como “La Noche de los Lápices”, se negó a declarar ante la Cámara Federal de La Plata, tras plantear la incompetencia del tribunal y sostener que lo que se investiga es “cosa juzgada”. La agrupación HIJOS lo esperó a la salida con una lluvia de huevos e insultos. La policía fue la encargada de proteger a Beroch, quien tuvo que refugiarse durante horas en el tribunal. 

 

 

opinion
Por Liliana Mazea y Leonel Curutchague* 

Desaparición no es muerte

Con estupor escuchamos en estos días voces alertando a los familiares de los detenidos-desaparecidos que tramitar la ausencia por desaparición forzada de un familiar implica obtener su partida de defunción. La ley que ampara esta figura es la 24.321 que no sólo permite percibir un beneficio reparatorio, como algunos sentencian, sino que tiene por objeto dejar establecido en los registros pertinentes la cantidad de víctimas desaparecidas por el accionar del terrorismo de Estado. La mencionada ley 24.321 establece que podrá decretarse la ausencia por desaparición forzada a toda persona que hubiere sido privada ilegítimamente de su libertad hasta el 10 de diciembre de 1983. Por lo que, desde el punto de vista de la prescripción penal, el desaparecido no es un asesinado, por lo que el delito se sigue perpetuando hasta la aparición con vida o si se hallare el cuerpo del desaparecido.
Esta norma dice en su artículo 4º que el juez cuando dicte sentencia lo hará decretando la ausencia por desaparición forzada; ésta no implicará nunca el fallecimiento del desaparecido y provoca la nulidad de la sentencia cuando se pretenda incorporar la palabra “fallecimiento” o “muerte”, o fijar fecha presunta de fallecimiento (agregado a la ley 24.823), atento seguir siendo un desaparecido.
Queda claro, entonces, que la ley que creó la ausencia por desaparición forzada fue sancionada (dando cumplimiento a lo pedido por los organismos defensores de los derechos humanos) con la intención de evitar a los familiares que tengan que declarar muerto o presuntamente fallecido al desaparecido, como sucedía anteriormente. Por último, una partida de ausencia por desaparición forzada (o un pedido trucho de partida de defunción) no permitiría nunca dejar en libertad a los genocidas.

* Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

 

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