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GABRIEL POZZO, CORDOBES, 22 AÑOS, MONARCA DEL RALLY
Otro campeón del mundo

El joven piloto del Córdoba Racing Team conquistó la corona del Grupo N, la segunda división del Mundial de Rally, al terminar segundo en San Remo, y es el primer argentino en lograr un título mundial de automovilismo desde que Juan Manuel Fangio ganara cinco coronas de Fórmula 1 en la década del ‘50.

El cordobés Gabriel Pozzo se consagró campeón mundial de Rally del Grupo N4 –una especie de Segunda División de la especialidad– al finalizar el Rally de San Remo en la segunda posición. Pozzo, de 22 años, es el primer piloto argentino desde Juan Manuel Fangio que obtiene un título mundial en automovilismo, y su conquista quedó asegurada en la penúltima prueba especial de la carrera, cuando abandonó el uruguayo Gustavo Trelles, el único piloto que podía impedir la consagración del argentino.
“Yo ya había visto pedazos del auto dos kilómetros antes –relató el cordobés– y le había dicho (a su navegante Daniel Stillo) ‘son del auto de Trelles’, pero Stillo no me creía. Trelles es un señor arriba y debajo del auto: cuando pasamos por el lugar donde estaba parado, hasta nos hacía la barra. Hemos conseguido un campeonato por el que hemos luchado tanto”, señaló Pozzo al finalizar la competencia, que concluyó en la segunda posición, detrás del italiano Alessandro Fiorio.
Pozzo es integrante del Córdoba Racing Team, un emprendimiento impulsado por el gobierno provincial de José Manuel de la Sota, y coordinado por quien fuera hace muchos años el navegante de Jorge Recalde, Martín Christie. Precisamente, este título que conquistó Pozzo ayer fue el que perdió en 1987 el fallecido corredor de Mina Clavero, indudablemente el mejor piloto de la historia del rally argentino. Pozzo empezó el 2000 como coequiper de Claudio Menzi, y este año, con Marcos Ligato como coequiper, quedó como primer piloto de la escuadra, que utiliza los Mitsubishi Lancer Evo VI del equipo italiano Top Run, una de las pocas escuderías que corren todo el campeonato.
“Nunca me imaginé este momento –explicó Pozzo–, yo simplemente quería estar arriba de un auto de carrera y a lo sumo dar una vuelta arriba con un piloto importante. Uno va continuamente avanzando, progresando, mi familia, mis viejos me apoyaron desde un principio. Este título es para mi país, para Argentina y se lo dedico a mi familia y al gobernador de Córdoba.” De la Sota le prometió a Pozzo, tras la carrera, que habrá auspicio para que el cordobés ascienda el año próximo a la división mayor del rally. “Martín (Christie) ya mantuvo varias conversaciones, pero todavía no hay una decisión clara sobre qué equipo y qué auto”, señaló el flamante campeón mundial, y agregó: “En nuestro país hay talento suficiente, hay mucha gente que puede dar muchísimo, lo que sucede es que no hay oportunidades.”
Desde que Juan Manuel Fangio conquistó su último título mundial de Fórmula 1, en 1957, los pilotos argentinos lograron éxitos aislados, la mayoría de carácter europeo o estadounidense, pero ninguno ecuménico. Carlos Reutemann fue subcampeón europeo de Fórmula 2 en 1971, corriendo para el equipo del Automóvil Club Argentino, y subcampeón mundial de F–1 diez años más tarde, pero jamás conquistó un campeonato en el exterior.
Oscar Larrauri logró el título europeo de Fórmula 3 en 1982, y Norberto Fontana ganó el Alemán de F–3 en 1995. Juan Manuel Fangio, el sobrino del Quíntuple, ganó inclusive dos títulos de la IMSA GTP, un fuerte campeonato estadounidense de autos prototipos, en 1992 y 1993. Ninguno tenía el carácter mundial de éste logrado por Pozzo, instituido por la Federación Internacional del Automóvil.
Pozzo logró la consagración a falta de tres competencias para la terminación del campeonato –Córcega, Australia e Inglaterra–, pero no participará de la próxima prueba, en la isla francesa. Con los resultados de ayer, Pozzo sumó 65 puntos contra 26 de Trelles, y 22 de Ligato y el austríaco Manfred Stohl, el otro rallista que corrió la mayoría de las carreras del torneo. El rally de San Remo fue ganado por el francés Gilles Panizzi (Peugeot 206), delante de su compatriota Sebastien Loeb (Citroën Xsara) y Didier Auriol (Peugeot 206). Tommi Makinen y Colin McRae lideran el torneo, ambos con 40 puntos.

PERFIL DEL NUEVO CAMPEON MUNDIAL ARGENTINO
Un sueño alimentado desde pibe

Por Laura Cerezo *

Mamá, yo voy a ser campeón del mundo de automovilismo”, le dijo Gabriel Pozzo a su mamá Alicia cuando apenas tenía 7 años. Ni siquiera esa frase tan terminante podía sorprenderla, teniendo en cuenta que desde los nueve meses recorría el patio en un auto naranja con un número 9 pintado como si fuera de carrera y que su asiento favorito era la tapa del distribuidor del Fiat 125 que acunaba sueños en el taller de papá Marcelo.
La infancia de aquel nene nacido el 26 de marzo de 1979 transcurría tranquila en el barrio de Villa Cabrera de la ciudad de Córdoba. Sólo el propio Gabriel alteraba la paz del vecindario cuando salía a andar en bicicleta, esquivando los escobazos de las vecinas que salían a barrer la vereda.
Así pasó sus primeros años en el Instituto Peña, a pocas cuadras de su casa, demostrando algún interés por las matemáticas, pero toda la pasión por los autos. Gabriel adoraba los fines de semana, cuando toda la familia iba a las sierras y papá Marcelo le permitía probar el auto en los mismos caminos donde los grandes del rally mundial asombraban cada año al público de Córdoba.
“Hizo apenas 30 segundos más que Makinen”, comentaba el papá a sus amigos, que intercambiaban miradas de comprensión y escepticismo. El Rally de la Argentina por el Campeonato Mundial era una fiesta para Gabriel. Ver esos autos, a su ídolo Carlos Sainz, pedirle un autógrafo...
Tampoco se sorprendió Alicia cuando su hijo renunció al tradicional viaje de estudios para pedir que, a cambio, le compraran un auto para correr en serio. Así, Gabriel tuvo su primer Golcito. Cuando Alicia entró al taller del fondo para ver el flamante cero kilómetro, se encontró con todas sus piezas desparramadas. “Lo estamos preparando para correr”, explicaron, como si hiciera falta.
Gabriel Pozzo debutó oficialmente en el Rally de Villa Las Rosas, que sería la última carrera de Ernesto Soto. Para competir debió conseguir una autorización especial, porque no había cumplido aún los 18 años. En su debut con el VW Gol blanco, sin otra publicidad que la del negocio de su papá, Gabriel conoció la victoria. Un triunfo que celebró subido en andas de su abuelo, quien lo apoyó como nadie en esa loca idea de las carreras.
Después de los zonales, vinieron las nacionales, pero era difícil ir a todas con tan poca plata...
El resto es conocido. El proyecto del gobierno de Córdoba pensó en él como segundo piloto de Claudio Menzi en el 2000. En el primer tramo de su debut en el Safari Rally de Kenia, cuando todos querían ver dónde estaba parado en relación con los de la punta, él era el puntero. Como en Villa Las Rosas, en Kenia o en ese tramo de las sierras de Córdoba, Gabriel fue el más rápido. Tal como se lo había prometido a su mamá, es el nuevo campeón del mundo.
Y aunque su abuelo no está para subirlo en andas, seguro que él también está festejando.

* Periodista de Córdoba, especializada en rally.

 

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