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“LA LETRA” EN PSICOANALISIS, A TRAVES DE LA INTERPRETACION DE UN SUEÑO
“Tiene un problema, ama con pasión a su mujer”

Bajo lo que parece un
rutinario viaje familiar a Mar
del Plata puede latir una oscura historia de sexo, violencia y... amor. La develación de ese “deseo mortífero” puede servir –según el autor de esta nota– como ejemplo de la función de interpretar los sueños y como muestra de por qué “la cuestión de la letra es capital para la clínica”.

Por Sergio Rodríguez *

Les voy a relatar un sueño de un paciente: tuvo importancia para revelar el núcleo del ser del soñante.
“Tuve un sueño: estaba en un lugar donde el mar entraba y salía, tenía altas arcadas. En la escena siguiente hacía una larga cola, había mucha gente, estaba mi señora. Yo no me apuraba y la hacía hasta el final.” Termina el sueño.
Esta persona, como muchos hombres, tiene un problema: ama apasionadamente a su mujer. En los momentos más importantes, él se sentía rechazado por ella pero, a pesar de eso, en verdad, por eso, no podía dejar de amarla. El sueño nos va a mostrar que hay un más allá de la pantalla, que sólo nos lo puede contar la letra.
En un fin de semana largo, había decidido ir con la familia a Mar del Plata. Como suele ocurrir, la señora puso dificultades, lo cual provocó las primeras chispas. El, como buen obsesivo, quería salir a las 5 de la mañana para que el sol no los tomara en el medio de la ruta, pero salieron a las doce del mediodía. Las chispas ya adquirían el carácter de un peligroso cortocircuito. En tales condiciones, el señor no manejaba contento su auto. Además, acostumbraba ir velozmente y la ruta le ponía obstáculos. No sabía por qué, se sentía tentado a transgredir, adelantándose a otros autos en lugares prohibidos. El, que es un hombre ordenado y legal, aunque sabía que no está bien, no podía dejar de hacerlo. Mientras manejaba con el ceño fruncido, su cabeza se llenaba de “ratones” eróticos. Pensaba en todo lo que va a hacer, al final del viaje, con su amada.
Para eso, una vez en Mar del Plata, se le ocurrió el pretexto de que en el departamento donde paraban había poco lugar. Dejaron a los hijos que disfrutaran del departamento y se fueron a un albergue transitorio. Pero, cuando él pasó a la acción, ella lo rechazó. El se agarró un enojo infernal, dio media vuelta y se durmió.
La situación es sencilla: el objeto de deseo se escurre; la esposa, deseada en la fantasía previa, se escapa en la acción. El relato trata de ir ciñendo la cuestión: sintagmáticamente y por contigüidad espacial y temporal, trata de dar cuenta de un deseo reprimido. Como veremos, no es sólo un deseo de coito. A este deseo, la conciencia tuvo acceso todo el tiempo.
El contenido del sueño tiene un sujeto: “el mar”, y un predicado: “entra y sale en las arcadas”. Sustituye no sólo para reprimir sino también para indicar su deseo inconsciente y su significación. De ella, el sujeto aún no sabe nada. En ese sentido, la significación es rigurosamente solidaria con su deseo inconsciente transmitido en la metonimia. Lo que él desea no es solamente gozarla eróticamente sino que, a la mujer que ama, a la razón de su amor, lo que él desea es abrirla con la fuerza de su arma, aunque eso signifique llevarla, a su amada, hasta las arcadas.
En la siguiente escena del sueño, están “haciendo la cola” para entrar a un cine: segundo lugar donde el señor va depositar su arma. “El mar entra y sale en las arcadas”, lo puedo interpretar y produce efecto. En el contexto metonímico de ese viaje a Mar del Plata, en ese contexto de transgresión y enojo, “mar” se transforma en anagrama de “arma” y de “amar”.
Su amor es consciente, pero lo del arma es lo más profundamente inconsciente. El deseo inconsciente de este señor no es simplemente gozar erótica y pacíficamente con su mujer sino que su pene funcione como un arma. En el centro de su amor él tiene un deseo profundamente destructivo hacia su objeto. Eso es lo que está velado en el sueño. Y tiene que ver con recuerdos infantiles, hay muchas asociaciones.
¿Por qué tiene importancia esta interpretación? Porque genera condiciones de posibilidad para la relación entre ambos partenaires. La historia no viene sólo del lado de su mujer, viene también de parte de él,y tiene que ver con que, en lo más profundo de su ser, se sitúa ese deseo mortífero.
En este sueño ni siquiera hay un equívoco, no hay tampoco diferencias de letras sino que con las mismas letras se escribe otro enunciado. El enunciado manifiesto del sueño soporta una enunciación que aparece en la palabra “mar”: el sujeto del sueño, o sea el mar, está representando a nuestro soñante a través de “amar” y de “arma”. Lo que aparece es un puente hacia lo más real de su deseo. Por eso, la cuestión de la letra es capital para la clínica.
Interpreté: “Está claro, usted se dio vuelta y se puso a dormir, pero en el sueño usted hizo tragar su arma hasta las arcadas, le hizo la cola hasta el final y recién ahí se quedó tranquilo”. Se empezó a reír francamente y agregó: “Lo único que no sé es de dónde saca ‘arma’”. De “mar”, le dije.

* Fragmento del libro En la trastienda de los análisis, de próxima aparición (Ed. Letra Viva).

 


 

SIGNIFICANTE, SIGNIFICADO, SIGNIFICACION, LETRA
Breve glosario psicoanalítico

Por S.R.*

Significante: Lacan tiene varias definiciones. La definición final dice: es lo que representa a un sujeto para otro significante. Otra: es lo que representa un sujeto para otro significante. Lacan introduce al sujeto en las dos variantes de la definición. En relación con el significante de la lingüística, según Ferdinand de Saussure introduce una diferencia fundamental: la función del significante de representar al sujeto. Además el artículo neutro en la definición –es lo que representa– connota que cualquier cosa puede ser significante, no sólo la palabra.
Significado: la cosa en tanto definida por el significante, lo que la recorta como objeto. Por lo tanto, a veces el sujeto es el significado.
Significación: es el movimiento por el que algo es significado; por lo tanto puede ser, a veces, el que produce desde el significante al sujeto para significar a éste. Es la relación entre significante y significado. En la metáfora, el significante logra significar al sujeto, porque la significación del sujeto atraviesa la barra de la significación. Cuando el hablante-ser intenta significar y la significación se da parcialmente, pero algo se escapa permanentemente, estamos ante la metonimia, ante el intento de cernir un objeto que realmente no cesa de escabullirse.
Letra: el soporte material cuyo efecto por articulación es el significante. Es una herramienta clave para nuestro trabajo. El ejemplo paradigmático es el equívoco: cambiando letras de lo que se pensaba decir nos abre camino al análisis de lo inconsciente.
Hay que subrayar que para Lacan no todo es significante: puede haber un discurso lleno de palabras sin que haya significante. Esta preocupación lo obsesionó los últimos diez años de su vida: ¿cómo hacer para que los analizantes no llenaran de palabras el consultorio, gozaran y se adhirieran a ese goce de la palabra sin analizarse? Entonces llegó a hacer cosas que a mi modo de ver son locuras, como tirarle a uno con una maceta. Pero sus locuras no eran sin ninguna razón, había una materia con la cual estaba trabajando: la paradoja misma del psicoanálisis. En el psicoanálisis se trabaja a través de la palabra, pero la palabra puede ser el principal factor de goce para mucha gente, el goce del psicoanálisis puede resistir al psicoanálisis.

* De En la trastienda de los análisis, de próxima aparición.

 


 

EL DISCURSO DEL PODER EN LA ARGENTINA CONTEMPORANEA
Llegó la devaluación... de la palabra

“Nunca se sabe adónde se irá a parar por ese camino; primero uno cede en las palabras y después, poco a poco, en la cosa misma.” (Sigmund Freud, Psicología
de las masas y análisis del yo)

Por Sebastián T. Plut *

Estas líneas son parte de un conjunto de reflexiones sobre los denominados problemas y patologías del desvalimiento: aquellos desenlaces anímicos que encuentran un fragmento sustantivo de sus razones en el apremio de la vida y sus nexos con los aportes vinculares –intersubjetivos– y sociales.
En la Argentina, la falta de representatividad de los discursos y las acciones de la gran mayoría de los funcionarios de gobierno alcanza gran magnitud. Cuando un ex presidente afirma “si decía lo que iba a hacer, no me votaban”, el acto carece de efectos. Freud, en carta a Weiss del 11 de junio de 1922, dice que “un paciente que habla en todas partes de su análisis contribuye desde el principio a hacer el análisis inocuo”. Se trata de la palabra devaluada. Planes, promesas, que sólo son palabras inocuas –como dice Freud–, inoperantes para transformar la realidad.
Predominan discursos catárticos, inconsistentes y especuladores. El discurso catártico se caracteriza por la tentativa de expulsar el problema que describe y, sobre todo, anular al interlocutor reflexivo. El discurso inconsistente se distingue por no representar a quien lo pronuncia. El discurso especulador acentúa las cuentas, como privilegio de lo cuantitativo por sobre la cualidad y la significatividad. La recuperación de la subjetividad ciudadana –si se me permite tal denominación– supone, como dice Alain Badiou, el intento organizado de transformar el lazo social.
La teoría psicoanalítica sostiene que las relaciones interindividuales tienen como fin privilegiado procesar las exigencias pulsionales y, secundariamente, las que provienen de la realidad y las del superyó. En el caso de las instituciones, grupos o comunidades, el triple vasallaje proviene de las aspiraciones de grupos e individuos de la propia organización o comunidad, de las tradiciones y de la realidad intra y extrainstitucional. Cada uno de estos tres sectores –realidad, tradición, aspiraciones societarias– tiene sus representantes y es en sí mismo heterogéneo, con conflictos, transacciones y alianzas diversos. El modo en que una organización o sociedad específica –y en particular su líder– dé cabida a estas tres fuentes de incitaciones contiene la clave para la generación y continuidad de proyectos.
Al hablar del pensamiento apocalíptico, David Maldavsky señala que éste “condena todo proyecto, toda iniciativa comunitaria que abra el futuro a lo posible, a lo nuevo, y pesquisa y magnifica en cada producción sublimatoria los restos de una voluptuosidad irrestricta, por lo cual dicha producción queda anatematizada como introductora de la disolución en los lazos sociales” (Procesos y estructuras vinculares, Ed. Nueva Visión, 1991, pág. 267). Cuando este tipo de pensamiento es encarnado por el líder, se va plasmando un despotismo creciente, correlativo de una degradación de las identificaciones recíprocas.
El liderazgo apocalíptico se envilece ante la falta de respuestas adecuadas para hallar transacciones entre las tres fuentes de exigencias. Se torna cada vez menos representativo, con los consiguientes efectos de supresión de la diversidad, la tendencia a una nivelación descomplejizante y la abolición de los nexos sociales de tipo solidario. El pensamiento de René Kaës apunta en la misma dirección cuando afirma que “en esos casos, no existe en realidad identidad colectiva fundada sobre identificaciones mutuas, ni localización de adversarios sociales, y en consecuencia no existe tampoco identificación correlativa de sí mismo y del otro... Sólo subsisten explosiones efímeras, expresiones esporádicas, ni organizadas niduraderas. Lo que se evita así es la continuidad de un movimiento organizador” (“El grupo y el trabajo del preconsciente en un mundo en crisis”, en Rev. de la Aappg, 1, XIX, 1996, 1995, pág. 85).
En este contexto, la comunidad puede quedar invadida por un malestar impotente que culmina en un dejarse morir, en un abandono de los proyectos y, en lugar de un Estado en el cual uno se sienta representado, puede surgir la certeza de ser objetos de una supresión identificatoria.

* Psicoanalista. Docente de UCES y UBA. Miembro de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo Aappg. Fragmento del trabajo “La devaluación
de la palabra”.

 

 
POSDATA

Corporal. “Carrera terciaria de coordinador de trabajo corporal”, en el Instituto de la Máscara: charla informativa el 14 a las 19. 4775-3135.
Tartamudez. “Primer programa de tratamiento intensivo de tartamudez”, para adolescentes y adultos, en el Hospital Rocca, del Gobierno de la Ciudad. 4566-4030 int. 225.
Duelo. Presentación de Los tiempos del duelo, de Adriana Dreizzen, con Gilou García Reinoso, Silvia Amigo e Isidoro Gurman. El 9 a las 20 en Uruguay 1371.
Malestar. Presentación de Mal Estar: psicoanálisis/cultura, de Fundación Proyecto al Sur, con A. Borinsky, J.L. De Diego, C. Brück y H. Libertella. El 10 a las 19.30 en el Museo de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473. Gratuito.
Fóbicos. “La cura de los pacientes fóbicos”, con Raúl Yafar, Norberto Giarcovich, Ernesto Wahlberg y Alvaro Couso, el 11 a las 16 en Moreno 712, Quilmes. Gratuito. 4257-7110.
Cosita. “La Cosita. De la madre–cosa en la clínica kleiniana a la cosa freudiana”, con Cecilia Carlevaro, Gabriela Torres, Graciela Camjayi, Paula Camjayi, Luis Barbieri, Saúl Chaio y Nora Torres en Centro Psicoanalítico Argentino, el 18 a las 18. 4823-4941.
Clínica. “Puntuaciones y desarrollos de las estructuras clínicas”, por Liliana Cohen en la EFBA, desde el 16 a las 15. 4776-7828.
Grupos. Curso de técnicas de coordinación grupal en el Bancadero. 48620944.
Dolor. Presentación de El dolor. Un enfoque interdisciplinario, de Rodolfo D’Alvia (comp.), con Norberto Marucco, Alfredo Maladesky y Ricardo Alvarez, el 15 a las 19.30 en Castex 3217.
Adopción. Presentación de Adopción. El nido anhelado, de Eva Rotenberg, con Moty Benyakar, Aurora Pérez y Claudia Selser, el 15 a las 21 en APA, Rodríguez Peña 1674.
Sistémica. “Seminario de clínica de familia y pareja”, con mostración y discusión de casos clínicos, por Jorge Campodónico y Lorena Vázquez, del Equipo de Terapia Familiar del Hospital de San Isidro. Miércoles de 9.30 a 11.30 desde el 22. 4798-0150.
Síntoma. “Síntoma, cuerpo, sinthome”: seminario por Cristina Gartland en el Borda, desde el viernes a las 11. 4304-1264. Gratuito.
Identificación. “La identificación en la clínica con niños”, con Aurora Favre y Patricia Leyack en la EFBA, los jueves a las 13. 4776-7827.
Estructuras. Presentación del libro Las estructuras clínicas a partir de Lacan, de Alfredo Eidelsztein, con Gustavo Carranza, Elida Fernández y Fernando Rodríguez, el 15 a las 20.30 en Uruguay 1371.
Violencia. Jornada interdisciplinaria “Prevención de la violencia en la sociedad actual”, en la Universidad del Salvador. El 10 de 9.30 a 18 y el 11 de 9.30 a 12.30. Marcelo T. de Alvear 1312. Gratuito.
Lacan. “Desembarco y desarrollo de su pensamiento en la Argentina”, por J.C. Gorlero, R. Harari, M. Leivi y M. Eizaguirre. Hoy a las 20 en Vicente López 2220. Asociación Latinoamericana de Historia del Psicoanálisis. Gratuito.
Transferencia. “La transferencia”, por Osvaldo Couso y Jorge Fukelman, el 11 a las 10 en Lavalle 23, Avellaneda. 4201-7476. Gratuito.

 

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