Ser o no ser un can acariciable, esa es la cuestión

“A lo largo de los años, los videojuegos han crecido enormemente en fidelidad y alcance. Los mundos virtuales que ofrecen son cada vez más complejos, y muchos títulos permiten a los jugadores interactuar con otros personajes y objetos en un intento por crear escenarios digitales que se sientan reales. Y, sin embargo, como lo deja claro cierta cuenta de Twitter, nada de esto importa si no pasan la única prueba que en verdad interesa: que podamos acariciar a los perros del videogame”. Sabias palabras del sitio geek AV Club al hablar de @CanYouPetTheDog, un catálogo superespecífico que efectivamente avisa en qué juegos los canes pueden (o no) mimarse. Inquietud que comparten cantidad de gamers, a juzgar por los 250 mil seguidores que siguen esta propuesta online. “Jamás imaginé que fuera a tener tanto éxito, y tan rápidamente”, admite, sorprendido, el hacedor del proyecto; que además de proveer clips visuales que corroboran sus dichos, va al punto en cada tuit. Informando, por caso, que en Elsinore sí se puede achuchar al susodicho animalito; en Shovel Knight también. En Mega Man 3, mal que pese, imposible hacerlo; tampoco en Cadence of Hyrule. Dice el creador de la cuenta –que prefiere mantener su identidad en el más estricto anonimato– que se le prendió la lamparita tras jugar a una versión beta de Division 2 y notar cómo “había perros callejeros que no podíamos calmar, acariciar, abrazar; algo que no solo me frustraba a mí personalmente sino también a muchos otros competidores”. “Cuando ves una puerta en un videogame, te decepciona no poder accionar cómo lo harías normalmente: abriéndola. De igual modo, si ves un cachorro, tu instinto es interactuar con él. Cuando ese contacto no está programado, la ilusión de mundo se cae momentáneamente”, ofrece el muchacho, que irónicamente no tiene mascotas en la vida real. Acaso por eso palia la ausencia con los bichos virtuales, siempre y cuando  –claro– se le permita saciar “ese anhelo profundo, una verdadera necesidad colectiva, de abrazar a un can”.

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