El pecado de la carne
En su embestida contra sindicatos y oposición, el Gobierno buscó mostrar el tiroteo en el que se involucró al titular de la Federación de la Carne como un enfrentamiento entre kirchneristas. Los vínculos de Alberto Fantini, en realidad, están ligados al oficialismo: un viaje oficial con Triaca, fotos con Macri, denuncias de relaciones con las barras de Boca y Newell’s
Mauricio Macri junto a Alberto Fantini y otros dirigentes sindicales que fueron de gira con Triaca por Europa.Mauricio Macri junto a Alberto Fantini y otros dirigentes sindicales que fueron de gira con Triaca por Europa.Mauricio Macri junto a Alberto Fantini y otros dirigentes sindicales que fueron de gira con Triaca por Europa.Mauricio Macri junto a Alberto Fantini y otros dirigentes sindicales que fueron de gira con Triaca por Europa.Mauricio Macri junto a Alberto Fantini y otros dirigentes sindicales que fueron de gira con Triaca por Europa.
Mauricio Macri junto a Alberto Fantini y otros dirigentes sindicales que fueron de gira con Triaca por Europa. 

Aunque intentó mostrar el violento episodio como un enfrentamiento entre gremios kirchneristas, el Gobierno aparece cada vez más claramente vinculado a Alberto Fantini, el titular de la Federación de la Carne señalado como la figura detrás del ataque al frigorífico Ecocarnes, en el que la semana pasada fueron heridos de bala dos trabajadores que aún permanecen internados. A las fotos de Fantini con el presidente Mauricio Macri -también hay una compartiendo la mesa con Jorge Triaca, como parte de una delegación sindical que el ex ministro de Trabajo llevó a Europa con todos los gastos pagos- se agregan denuncias que relacionan al dirigente con las barras bravas de Boca y Newell’s. Los delegados de Ecocarnes aseguran que sus patotas vienen apretando a operarios y patronales de todos los frigoríficos que se dedican a la exportación y aún no están alineados con la Federación de la Carne. El rubro está en crecimiento por la apertura del mercado asiático y la disputa es por la afiliación de trabajadores y aportes de las empresas. Sin embargo, no convendría perder de vista que quien se imponga sindicalmente logrará algo más que los millones de aportes rapiñados: llevará al interior de las plantas su postura en cuanto a la flexibilización laboral.

¿Por qué hubo disparos?

Una de las cuestiones más confusas fue por qué una disputa por la afiliación gremial terminó con dos heridos de bala. En la Argentina todo el tiempo hay pulseadas por el encuadramiento de una actividad en uno u otro sindicato; no son infrecuentes las denuncias de un sector gremial contra sus adversarios. Todo es parte de una vida gremial que pocas veces deriva en lo que se vió el miércoles pasado en San Fernando. Además de los dos trabajadores baleados, hubo vecinos heridos, un colectivo incendiado, corridas y agresiones por las calles linderas al frigorífico.

Los hechos comenzaron a las cinco de la mañana, en el horario de ingreso del primer turno de trabajadores, que emplea a más de 200 personas. En esas horas todavía oscuras, tres micros se estacionaron en el playon de la ruta 202 y Cordero. Silvio Etchehún, del Sindicato de Trabajadores de la Carne (SICGBA), uno de los gremios enfrentados a la Federación de Fantini, asegura que esta es práctica de grupos que responden al dirigente: cortar los accesos y generar una situación parangonable a un paro, para finalmente terminar forzando una negociación.

Un grupo de la Federación había estado en la puerta de Ecocarnes dos semanas antes, pero sin que la situación pasara a mayores. Entregaron volantes, insultaron a los que no quisieron agarrarlos, pero nada más. El miércoles los trabajadores del primer turno pudieron ingresar a la planta. Fue en el horario de ingreso del segundo turno, a las 7 de la mañana, cuando se produjeron forcejeos y los dos operarios -ambos además, representantes gremiales- fueron baleados. Los que cayeron estaban del lado de adentro del frigorífico; los que dispararon, del lado de afuera, separados por una reja.

“Dos horas antes de los disparos denuncié lo que estaba pasando a la comisaría, pero a pesar de nuestros reclamos la policía no apareció hasta que hubo heridos”, señala Etchehún. No duda de que los agresores actuaron en una zona liberada. “Hubo 60 llamados al 911, de trabajadores y de vecinos” sin que se acercara un patrullero. ¿Puede pasar esto sin algún tipo de orden desde arriba?

Walter Espinoza es delegado en Ecocarnes. Fue uno de los que no llegaron a ingresar y vio cómo la patota corría a trabajadores que se habían congregado en una esquina y respondían al bloqueo con piedrazos. En esa refriega fueron incendiados el micro y quemada la moto de uno de los changarines. "Frente a la planta hay un destacamento. No fue la comisaría de la zona la única que no respondió."

Representaciones

En el frigorífico tienen presencia dos organizaciones gremiales, una de izquierda (a ella pertenece Espinoza) y “otra más de centro, en la que estoy yo”, se autodefine Etchehún. Ninguna de ellas integra la Federación de la Carne. “Coexistimos los dos hace 18 años, cada uno con sus delegados. Hay trabajadores que un año se afilian a un sindicato y otros a otro. Nosotros no estamos en ninguna Federación, el otro gremio viene de un desprendimiento de la Federación de Fantini. En concreto: nadie está en su Federación. Ya hemos hecho asambleas y consultado a los compañeros y no quieren saber nada”.

Etchehún dice que el tema "comenzó porque la Federación de Fantini ha tomado una decisión de querer apropiarse de la representación no sólo de Ecocarne, sino de todos los frigoríficos exportadores. Lo que buscan es conseguir compulsivamente algún tipo de afiliación, tomar el poder de representación para cobrar por cada trabajador un aporte de mil pesos, estén ellos de acuerdo o no”.

Es tradición en los convenios firmados por gestiones neoliberales (el recurso fue ampliamente usado en el menemismo) que se incorporen estas cláusulas, como “cuota solidaria” o bajo la excusa del “uso del convenio”. En este caso, los gremios opositores dicen que también hay en juego una contribución patronal. La Federación de Fantini tiene el pie puesto en frigoríficos como Coto, Runfo o Agroflex. Y ha hecho presión, aseguran, en otras como Visom o el Frigorífico Rioplatense.

El titular de la Federación amiga del Gobierno evitó hasta ahora hacer declaraciones. Mediante un comunicado, su organización se limitó a desmentir haber participado “en los hechos de violencia” y pidió a la Justicia “que investigue cómo se sucedieron los incidentes". Hasta ahora, pese a que lo sucedido quedó registrado por las cámaras de vigilancia, tampoco hubo detenidos.

Fantini con Macri, en una imagen de 2017.

¿Quién es Fantini?

Alberto Fantini fue uno de los doce dirigentes sindicales que, en febrero del año pasado, viajó junto al entonces ministro Triaca a Europa en una gira destinada, según la información oficial, “conocer modelos de diálogo social”. El viaje incluyó España, Holanda y Alemania y fue realizado días después de un masivo acto de Hugo Moyano en la Avenida 9 de Julio, que expuso el quiebre del dirigente de Camioneros con el gobierno de Cambiemos. En esos días Triaca ya estaba en caída por el escándalo con su ex empleada familiar Sandra Heredia, y venía tan devaluado que las primeras líneas del sindicalismo-PRO se bajaron del vuelo.

Fantini integró la delegación como titular de la Federación de la Carne. El dirigente proviene de Rosario. Salió de la fábrica Swift y fue titular del Sindicato de la Carne de Rosario. Durante años respondió a las 62 Organizaciones, el sector que, conducido por Gerónimo “Momo” Venegas, fue el principal socio sindical en la campaña que llevó a Macri a la Presidencia en 2015. Quienes conocen el paño señalan que Fantini ha estado, en realidad, con todos los gobiernos. Se define como peronista y fanático de Boca.

De su cercanía al gobierno actual da fe no sólo la foto de la gira con Triaca. Otra lo registra junto a Macri el 23 de marzo de 2018, en Casa Rosada, en lo que fue difundido como “una importante reunión” con gremialistas para "analizar las consecuencias de la tecnificación del mundo laboral".

Una tercera fue tomada en el Ministerio de Trabajo con Triaca -en septiembre de 2016- también en ese tipo de encuentros que han sido útiles al PRO para mostrar que su gestión no carece de apoyo sindical.

En las paritarias de este año, Fantini fue el primero en firmar un 28 por ciento de aumento con cláusula de revisión, tal como propuso el sucesor de Triaca, Dante Sica. La clave de la cláusula de revisión fue que reemplazó a la cláusula gatillo, de ajuste automático por inflación. “Revisar” no es lo mismo que aumentar.

Dichos y hechos

La primera versión del Gobierno sobre los hechos de violencia de la semana pasada fue que se había tratado de un enfrentamiento “entre kirchneristas”. El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, habló de “neo kirchneristas” que “se cagaron a tiros”. “Muestran la hilacha, no cometen errores, es lo que hacen. Dos facciones de ellos se cagaron a tiros en un frigorífico. Ayer nos vinieron a patotear estos neo kirchneristas (la referencia fue para Juan Grabois) y vimos a otro sindicalista patotero amenazando a uno de los empresarios más pujantes de la Argentina" (por el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, y su reclamo al dueño de Mercado Libre, Marcos Galperin).

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, retomó el tema al día siguiente: “Los gremios en donde tenemos problemas son los que se han encolumnado públicamente dentro del kirchnerismo. Hay elementos para pensar que están empezando a agitar un poquito más por el momento de campaña electoral”.

El derrape no fue en soledad, tuvo el impulso de la corporación mediática que, con el diario Clarín a la cabeza, difundió la temprana versión de que se había tratado un enfrentamiento en el que participaron “Barrios de Pie, la CTA y el gremio ATE”. Nada de esto era cierto.

La puja para imponer una brutal flexibilización laboral es la otra cara de los mismos hechos. Para los referentes de base, el paraguas para las prácticas por las que denuncian a Fantini no es gratuito: está relacionado con su capacidad de ocupar con violencia las plantas, barriendo la organización que puede hacer frente al avance de hecho de la flexibilización. Los delegados indican que con el aumento de las exportaciones hay más producción. Las empresas, al calor del discurso del Gobierno, buscan aumentar las horas trabajadas bajando sus costos. En el caso de Ecocarnes, el frigorífico opera de lunes a viernes, y hasta ahora los gremios no han acordado con la patronal para operar también los sábados. “Nos ofrecen un pago que los compañeros no aceptan por bajo”, dice Espinoza. Agrega que “en los frigoríficos que maneja la Federación ya están trabajando en jornadas de 12 y 15 horas con bajos sueldos. No dejan elegir delegados, fijan las paritarias como quieren y al que reclama, lo echan”.

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