Opinión

El doctor Jekyll y el señor Hyde

Hace 130 años, Robert Louis Stevenson escribió El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, clásico del terror que narra la historia de un hombre de bien que, al tomar una pócima, se transforma en un ser malvado. Con cada día que pasa, queda más en evidencia que el Presidente llegó al poder mediante un fraude preelectoral, cometido por el doctor Mauricio Jekyll, que tras las elecciones se reveló como el señor Mauricio Hyde.
Jekyll prometió que no iba a devaluar. Hyde asumió y el dólar se fue a 15 pesos. Jekyll prometió que los trabajadores no iban a pagar el Impuesto a las Ganancias. Hyde hizo no sólo que siguieran tributando, sino que incluso sumó trabajadores al pago de ese impuesto. 
Jekyll prometió hacer crecer la economía y generar nuevos puestos de trabajo. Hyde tomó medidas recesivas que provocaron que más de 200 mil personas perdieran su empleo o fueron suspendidas, sin incluir a los trabajadores no registrados, lo que duplicaría esa cantidad.
Jekyll prometió devolver transparencia a las contrataciones y a la acción gubernamental. Hyde no sólo realizó un apagón estadístico de diez meses, sino que por Decreto 690/16 elevó el monto máximo para las contrataciones directas que realiza el Estado.
Jekyll prometió pobreza cero. El primer dato ofrecido por el actual gobierno elevó la cifra al 32 por ciento y según la UCA en apenas tres meses el señor Hyde generó 1,4 millones de pobres.
Jekyll prometió: “Vamos a mantener los subsidios, no vamos a aumentar las tarifas”. Hyde aumentó más de 400 por ciento las tarifas de energía eléctrica, gas y agua corriente.
Jekyll prometió que iba a poner en marcha un “ambicioso plan de infraestructura”. La obra pública está paralizada, y del Plan Belgrano, ni noticias. 
Jekyll prometió que el 10 de diciembre iba a lanzar un millón de créditos hipotecarios. No hay nuevas viviendas y Hyde tampoco accedió a incorporar un Procrear complementario para que las familias que no pueden terminar sus casas debido a la inflación, puedan hacerlo.
Jekyll prometió que no iba “a poner ni sacar jueces a mi antojo”. Hyde se apropió de manera ilegítima de un lugar en el Consejo de la Magistratura que correspondía a los diputados del FPV-PJ, para así quedar a un voto de poner y sacar jueces a su antojo e intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema de Justicia. Con la Procuradora Alejandra Gils Carbó el ataque es sin disimulo. Lo mismo con varios jueces independientes.
Jekyll prometió duplicar la inversión en ciencia, tecnología e innovación. En el Presupuesto que envió al Congreso, Hyde disminuyó esa cifra.
Jekyll prometió “terminar con la corrupción y mejorar la atención del PAMI”. Hyde creó 351 cargos (más de 400 millones de pesos anuales en nuevos salarios para los funcionarios macristas), quitó 150 medicamentos de la lista de cobertura al 100 por ciento y despidió médicos sin causa. 
Jekyll prometió fortalecer la autonomía e independencia de los organismos de control. Hyde puso la Oficina Anticorrupción en manos de una acérrima militante Pro, modificando la reglamentación porque no es abogada.
Jekyll prometió que el Fútbol Para Todos iba a seguir, “pero sin propaganda política”. Hyde nos deja sin fútbol, con o sin propaganda política.
En realidad, Hyde apareció dos veces en la campaña. Una cuando anunció que le iba a pagar a los fondos buitres, punto que cumplió con la ayuda de sus aliados en el Congreso y en condiciones de indigna claudicación que ni siquiera aseguraron el fin de los litigios, como lo demuestra la demanda por 65 millones de dólares que acaba de interponer un fondo bahameño. La otra cuando prometió el fin de las retenciones, que significó una multimillonaria transferencia de fondos hacia los sectores agropecuarios y mineros más concentrados. Demostró que, como vengo sosteniendo, el suyo es un gobierno para los ricos.
En la novela de Stevenson, existía un antídoto que le permitía al doctor Jekyll dejar de ser el malvado señor Hyde. En nuestra Argentina, ese antídoto no existe porque, en realidad, Macri es un señor Hyde que se disfrazó de Jekyll para engañar a la mayor parte de los argentinos. El mismo lo reconoció en junio ante un congreso de dirigentes: “Si hubiera dicho lo que iba a hacer, no me hubiera votado nadie”.
Lo que más miedo da de este nuevo clásico del terror es preguntarnos que quedará de la Argentina si Macri sigue con este plan de gobierno de ajuste y endeudamiento. 

* Diputado de la Nación.

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