Economía solidaria

Un emprendimiento de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) propone fortalecer a las organizaciones comunitarias con una iniciativa que encausa la experiencia de alumnos, egresados y docentes: una cátedra abierta, itinerante y gratuita de consultoría impositiva y legal.

La cátedra Práctica Profesional de Aplicación en Entidades de la Economía Solidaria de la Facultad de Ciencias Económicas desarrolla la iniciativa en tres locales elegidos para tener cobertura territorial. El objetivo es asesorar en materia impositiva, jurídica y conceptual a los actores barriales. De este modo, además de trabajar en tiempo real las problemáticas de las organizaciones, los estudiantes y egresados de Económicas y Derecho de la UNR conocen el panorama de sus campos de estudio.

Los equipos funcionan en el Centro Cultural Toscano, en el Barrio General Las Heras (zona sur rosarina), en la Vecinal La Florida, en La Cerámica (zona norte), y en la Asociación La Casa de Todos (zona oeste).

En diálogo con el Suplemento Universidad, la estudiante de la Licenciatura en Administración Yamila Mamy y el contador público Martín Vitta coinciden: “Lo primero y fundamental es sacarse la idea de la extensión universitaria como transferencia. Es decir, nosotros no somos quienes ‘la tenemos clara’. No tenemos que ir a decirle al resto cómo hacer las cosas. El acercamiento a un territorio es un diálogo en el cual todos los saberes se reconocen diferentes pero igualmente valiosos y en el que se generará un nuevo conocimiento que busca enriquecer igualmente a todos. Esto se ve cuando los estudiantes dicen ‘pensé que yo venía a ayudar, pero es mucho más lo que aprendí’”.

Con once estudiantes, dos docentes y tres graduados de Económicas y dos graduadas y un estudiante de Derecho, algunos de los trámites que la Cátedra acompañó este cuatrimestre fueron presentaciones ante la Inspección de Personas Jurídicas, llenado de libros legales y contables, tramitaciones de CUIT, emisiones de facturas electrónicas, pedidos de exenciones impositivas, aperturas de cuentas bancarias y convocatorias a asambleas.

“En muchos casos sucede que lo exigido a la organizaciones dista mucho de su realidad –explican Vitta y Mamy–, por ejemplo, cuando la AFIP le exige a un centro comunitario de un asentamiento que presente servicios para darle un CUIT. Situaciones simples como esta son las que más llaman la atención de los estudiantes, donde se ve como lo que se estudia choca con la realidad”.

Sobre el futuro de la Cátedra, visualizan: “Cuando decidimos mover la Cátedra de la Facultad e instalarla en los locales de organizaciones nuestra llegada mejoró mucho y todas las semanas recibimos gente nueva. Si la necesidad permanece, se podría pensar en abrir algún nuevo centro en alguna otra zona. También esperamos seguir vivenciando el lado humano de la profesión y ver que desde nuestro lugar podemos aportar a la construcción de otra economía, más justa y solidaria”.

 

 

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