Opinión
Las PASO y Bolsonaro en estado puro
Imagen: NA

Alrededor de la una de la tarde la Bolsa de Valores de San Pablo se desplomaba 2,2%, el dólar avanzaba 1,22% sobre el real y el euro, otros 1,32%. Algunas de las acciones más importantes cotizadas en la Bolsa tuvieron retrocesos aún más significativos: Petrobras, 2,8%; Itaú, 3,3%. Analistas de la sacrosanta entidad conocida como "mercado financiero" trazaban un panorama sombrío en Argentina: los informes elaborados a ritmo frenético aseguraban que Mauricio Macri no tiene ningún camino posible para, en octubre, revertir el resultado de las PASO.

Ya por la mañana, en Brasilia, tanto militares incrustados en el gobierno de Jair Bolsonaro como veteranos funcionarios como del ministerio de Relaciones Exteriores y otros, que integran el equipo económico, demostraban serias – y calladas e inútiles – preocupaciones sobre cómo el ultraderechista iría reaccionar al escenario surgido el domingo. La manera como Bolsonaro se involucró en el tema electoral argentino ha sido siempre visto con muchísima reserva por parte de su gobierno. Decían, discretamente y en vano, que los furibundos ataques a Cristina Kirchner podrían resultar en tensiones elevadas si ocurriese lo que todo indica que ocurrirá en octubre.

Decían, junto a los oídos sordos de Bolsonaro y sus ideólogos, que provocar chispas anticipadas podrá tener serias consecuencias, y que la única manera de no tensionar aún más el ambiente sería evitar cualquier tono belicoso al referirse al resultado de las PASO y a la nueva perspectiva surgida con claridad en un horizonte antes enturbiado.Y, una vez más, Jair Bolsonaro no decepcionó ni sorprendió: volvió a lucir su descontrol en todo su resplandor.

Hablando en el interior de la provincia de Rio Grande do Sul, y sin que tuviese ninguna relación con el motivo de su presencia – la entrega de tramos duplicados de una carretera – se refirió de manera virulenta a lo que ocurrió en Argentina. "Si esa izquierdalla (una mezcla de izquierda con canalla, en su léxico personal) vuelve aquí en Argentina, podremos, sí, tener en Rio Grande do Sul una nueva Roraima (refiriéndose al estado norteño que hace frontera con Venezuela y recibe gruesos contingentes de inmigrantes). Y no queremos ver hermanos argentinos huyendo hacia acá, tomando en cuenta lo que de malo que parece que se concretizará si las elecciones de ayer se confirmen en octubre".

(Una anotación al margen: esa es la traducción benevolente de lo que Bolsonaro dispara. En su portugués particular suena aún más confuso). Y siguió:  "La patota de Cristina Kirchner es la misma de Dilma Rousseff, que es la misma de Maduro, Chávez y Fidel Castro, y vuelve a dar señales de vida".

No hay indicio de que el ultraderechista descontrolado cambie de tono de aquí en adelante. Y al parecer no hubo nadie con valor suficiente para decirle a Bolsonaro que, a lo mejor, una de las razones de la inmensa ventaja de Alberto Fernández y Cristina Kirchner sea precisamente el respaldo que desde abril él prestó a Macri y también sus ataques a la ex presidenta…

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