Entrevista a Derek Willis, periodista y desarrollador de ProPublica  
Fake news, aportes de campaña y transparencia
Llega al Media Party 2019 a compartir un modelo de investigación y difusión flexible y no atado a los anunciantes. El tema del dinero como factor de poder político. 
Conocer quién aporta a los partidos "es importante para saber cómo actuarán".Conocer quién aporta a los partidos "es importante para saber cómo actuarán".Conocer quién aporta a los partidos "es importante para saber cómo actuarán".Conocer quién aporta a los partidos "es importante para saber cómo actuarán".Conocer quién aporta a los partidos "es importante para saber cómo actuarán".
Conocer quién aporta a los partidos "es importante para saber cómo actuarán". 

A esta altura, con su sexta edición al hilo, la Media Party (https://mediaparty.info/es/ ) es un evento tan instalado como indispensable: cada año desde 2014, alrededor de 2500 emprendedores, periodistas, programadores de software y diseñadores de cinco continentes se dan cita para discutir, debatir, conocer y aprender sobre el presente –y sobre todo adivinar el futuro– del periodismo. Y como en cada edición, en ésta que se desarrollará entre el jueves 29 y el sábado 31 en la Ciudad Cultural Konex también aparecerán los casos que refrendan el quehacer correcto y señalan rumbos posibles, aunque nunca sellados, dicen. Es el ejemplo de ProPublica (https://www.propublica.org/ ), una organización sin fines de lucro dedicada al periodismo de investigación que, desde su inauguración en 2007, ha sido señalada en el mundo entero como el modelo a seguir, con su combinado de riqueza periodística, éxito financiero –mediante donaciones de importantes filántropos y aportes de los lectores– y la entrega de importantes investigaciones a grandes medios sin cobrarles por ello. Su objetivo es difundir lo que investigan.

Así es que la Media Party 2019 tendrá como invitado a Derek Willis, quien se encarga de desarrollar aplicaciones de noticias para la sala de redacción independiente de ProPublica, con foco en la política y particularmente en las elecciones. Nunca más a tiempo para que venga a Buenos Aires quien también fue reportero de The New York Times y editor de bases de datos para The Washington Post y el Centro para la Integridad Pública, además de cofundador de Open Elections, un proyecto para recopilar y publicar resultados electorales de los 50 estados de Estados Unidos. Su trabajo está generalmente enfocado en la transparencia electoral, tanto en materia de resultados como de fondos.

--Buena parte de su campo de investigación está en torno de los aportes de campaña y la transparencia electoral, dos temas que están en plena discusión en Argentina. ¿Cuál es su perspectiva sobre este asunto?

--Creo que el hecho de que la mayoría de las contribuciones a partidos políticos durante las elecciones de 2015 hayan sido en efectivo sugiere que los partidos preferirían que el público no sepa sus fuentes de financiamiento. Pero conocer quién aporta y apoya los partidos, quién está detrás de ellos, es importante porque habilita al votante a ser más juicioso y tener más claro cómo actuará cada partido o candidato ante determinados asuntos. El financiamiento privado es usual y no significa corrupción per se, pero conocer cuáles son las fuentes de financiamiento ayuda a los votantes a entender mejor el contexto de cada candidato y quién es. Y en los casos en que efectivamente hay corrupción, siempre se trata de dinero, así que poder seguir el curso de ese dinero es un paso importante en el pedido de rendición de cuentas de la democracia.  Precisamente, ProPublica significó un gran cambio cuando salió a la luz porque revolucionó la idea de hacer periodismo enfocado en los lectores-ciudadanos y porque mostró un modelo de negocios y supervivencia alternativa que revolucionó el ecosistema de medios, justo cuando los espacios tradicionales de noticias e investigación languidecen en la búsqueda de modos de monetizar lo que producen. Al no tener fines de lucro y no depender de anunciantes ni de ventas, la producción “se enfoca en lo que realmente se cree necesario investigar.

Para evitar la influencia directa de los aportantes, de todos modos, el periodista y desarrollador señala que no aceptan ingresos para proyectos específicos. Su modelo se hizo famoso en 2010 y 2011 porque ganaron dos Pulitzer y todo el mundo quiso ser como ellos. Willis recoge el guante: “El modelo puede ser replicado en las situaciones correctas, sobre todo donde hay una buena base de potenciales aportantes. Hay buenos casos como el Texas Tribune, por ejemplo, pero no creo que puedas hacerlo en Idaho o en Nuevo México y que sea sostenible. Lo que sí está claro es que necesitamos pensar en modelos de negocio diferentes, incluyendo los que son sin fines de lucro, pero también otros medios y modelos no tradicionales. Tenemos que probar muchas cosas”, invita.

En medio de un evento electoral como el argentino y habiendo seguido de cerca el proceso por el cual Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos y lanzó el concepto de “fake news” al estrellato, ProPublica postula un modelo que propone involucrarse y prestar atención especial al ecosistema en el que se desenvuelven hoy los medios. No obstante, Willis se pregunta abiertamente si es necesario invertir más tiempo en detectar fake news que en producir buenas investigaciones. “Hay que estar alertas, claro, pero no sé cuál es el balance correcto entre cobertura electoral, refutación de informaciones falsas e incorrectas, y producción de investigaciones. Creo que debemos dar a los lectores lo que sabemos, bien investigado y con datos difíciles de refutar”, advierte.

--¿Cómo se puede escapar de las manipulaciones políticas de los medios y las noticias, o de las acusaciones a periodistas para desviar el foco, como hizo Trump?

--No sé si podemos evitarlo del todo, pero de todos modos esos ataques estuvieron desde siempre. Los políticos encuentran útil elegir sus peleas porque distraen y corren el foco de los temas y problemas que verdaderamente importan. Lo que diga un político acerca de ProPublica no es importante, solo nos debemos enfocar en contarle al lector lo que el poder puede hacer y lo que hace. Eso sí: debemos repudiar los ataques focalizados a periodistas.

Con una concepción del periodismo que involucra un aporte a fortalecer los valores cívicos en la ciudadanía, en participación e inmiscuyéndose en temas de gobierno y votaciones, y en ese camino educando, Pro Publica ha sumado un modelo enseñanza con becas que ya ha formado a más de mil periodistas de todo el mundo. Y esos mismos ejes replican para su audiencia. Sobre ellos, los lectores que sostienen al medio, Willis refuerza lo que aseguró Amanda Zamora, ex ProPublica y hoy en el Texas Tribune, en la Media Party 2015: lo que intentan es construir una comunidad, más allá de espectadores.

--Muchos gurúes de la profesión están hablando ahora de que el futuro es el periodismo de servicios, ¿cómo ve esa tendencia?

--De algún modo, todo buen periodismo es de servicio, porque le dice a las personas cosas que necesitan para ser buenos ciudadanos. De lo que nosotros hablamos mucho es de impacto, y en general significa darle a la gente cosas que precisen para cambiar sus vidas y para que las instituciones trabajen responsablemente por ellos. Personalmente no creo que puedas imponerle cambios a alguien que no los busca.

 

* Media Party 2019 ocurrirá del jueves 29 al sábado 31 de agosto en la Ciudad Cultural Konex, con inscripciones gratuitas a través de la plataforma Meet Up (https://www.meetup.com/es-ES/HacksHackersBA/events/ )

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