Denuncian la parálisis oficial
Reclamo de la industria en el Incaa Gaumont
Trabajadores de todos los rubros alertaron sobre el preocupante estado del sector: hay una larga lista de irregularidades que hacen centro en el Instituto del Cine.
Esta vez, los trabajadores del cine se concentraron dentro del Gaumont y no en la puerta.Esta vez, los trabajadores del cine se concentraron dentro del Gaumont y no en la puerta.Esta vez, los trabajadores del cine se concentraron dentro del Gaumont y no en la puerta.Esta vez, los trabajadores del cine se concentraron dentro del Gaumont y no en la puerta.Esta vez, los trabajadores del cine se concentraron dentro del Gaumont y no en la puerta.
Esta vez, los trabajadores del cine se concentraron dentro del Gaumont y no en la puerta. 
Imagen: Leandro Teysseire

Técnicos, productores, distribuidores, cineastas y otros actores de la industria cinematográfica coincidieron en un mismo reclamo. Aunque habría que hablar en plural, porque los reclamos conforman una larga lista y un grave panorama. Con la Mesa de Directores de Cine a la cabeza, brindaron una conferencia de prensa esta tarde en el primer piso del Gaumont en la que denunciaron el “estado crítico” del cine independiente. Subejecución del presupuesto, suspensión de créditos, la apertura de una única convocatoria al año para nuevas producciones conforman el difícil escenario. Además, el INCAA no ha garantizado el funcionamiento del Consejo Asesor ni de la Asamblea Federal -órganos de cogobierno del organismo que chequean “números y decisiones políticas”- y ha incumplido el pago para los proyectos ganadores de las convocatorias Incubadora documentales-2017 e Historias Breves.

Todo esto contribuye a “un gran debilitamiento y estancamiento” del fomento del cine nacional, “única función esencial del INCAA”. Lo primero que hicieron los integrantes de la Mesa de Directores fue compartir en voz alta un comunicado con fecha del 29 de agosto, en el que cuestionan al Instituto por manipular estadísticas respecto de la cantidad de películas subsidiadas y films en rodaje. Por ley, debe aplicar el 50 por ciento de la recaudación a subsidios a películas nacionales. Pero en ese porcentaje el organismo incluye anticipos de subsidios, premios y coproducciones que no deberían estar incluidos. El documento habla también de subejecución presupuestaria, “inestabilidad legislativa” y de que el INCAA no garantizó el funcionamiento de su órganos de cogobierno -el balance 2018 fue rechazado por la Asamblea Federal, el presupuesto 2019 no fue chequeado por el Consejo Asesor-, entre otras cosas.

Según se podía leer en un volante que se repartía a quienes se acercaban, el sector exige la publicación detallada de gastos de ejercicio 2018-2019, el nombramiento “urgente” y la puesta en funcionamiento del consejo asesor, que sesione la Asamblea Federal, la liquidación de los pagos pendientes a la producción de películas y un nuevo plan de fomento “basado en la pluralidad, la equidad de género y el apoyo a los eslabones más débiles del cine”. La Mesa la conforman un grupo de asociaciones: Cine Documental Argentino (ADN), Colectivo de Cineastas (CdC), Directores Independientes de Cine (DIC), Documentalistas de Argentina (DOCA), Asociación de Directores de Cine (PCI), Red Argentina de Documentalistas (RAD) y Realizadores Integrales de Cine Documental (RDI). El comunicado leído en el Gaumont cuenta con más de 4 mil firmas en apoyo.

Andrea Testa, quien iba a representar a los cineastas en el Consejo Asesor que no fue puesto en funciones, leyó una carta pública del Consejo y de integrantes de la Asamblea Federal. La carta denuncia que el Incaa está desconociendo a ambos órganos y ejecutando el presupuesto autárquico de la actividad mediante “una política pública unilateral”. También puntualiza otras irregularidades, como el hecho de que no se designan comités de créditos desde diciembre de 2017; el envío del presupuesto sin pasar por la aprobación del Consejo; la no convocatoria a la Asamblea Federal para concluir una reunión del 14 de mayo que había pasado a un cuarto intermedio. “Hasta el día de la fecha no se ha nombrado al nuevo Consejo Asesor 2019. Desconocemos la ejecución del presupuesto y la proyección para el próximo año, además de no contar con la designación de futuros comités de evaluación de películas ni convocatorias nacionales, regionales y de ópera prima para este año, perdiendo así la posibilidad de sostener, fomentar y proteger a la producción de la industria audiovisual y a todo el trabajo que genera”, leyó Testa.

Después de muchas concentraciones en la calle en estos “cuatro años de resistencia”, esta vez los manifestantes ocuparon el Gaumont. Lo que sí se mantuvo fue el esquema de micrófono casi abierto: pasaron al frente representantes de distintas asociaciones, dando una imagen coral al reclamo. En gran parte, los discursos volvieron sobre los mismos temas, pero también aparecieron otras cuestiones, como la esperanza de que una nueva gestión recomponga la situación. Los productores nucleados en la Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales (Apima) aseguraron no contar con “la previsibilidad necesaria” para cumplir con su trabajo y desempeñarse como micro pymes, perdiendo “socios, inversionistas y coproductores que dejaron de confiar” en el cine nacional. Los técnicos de la recientemente creada Federación Audiovisual agregaron que "la política de desmantelamiento cultural ha negado y cercenado la autarquía de la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional” e instó a consensuar una lista de personalidades “idóneas” para que sean consideradas por el Poder Ejecutivo para ocupar la presidencia del Instituto, entre otras cosas.

La desigualdad de género también se filtró en la jornada. El Colectivo de Técnicas de Cine y Publicidad advirtió que las mujeres no tienen acceso a puestos de jerarquía y que su escala salarial es “patriarcal y antigua”, a la vez que celebró la creación de un fondo de maternidad para el sector. Dos referentes de Distribuidores del Cine Argentino protestaron por la no fiscalización de la cuota de pantalla y la exhibición de películas independientes en “horarios marginales”. El “estado deplorable” de los espacios INCAA y la censura al documental Escuela bomba, de Juan Mascaró, justamente en el espacio de Avenida Rivadavia, aparecieron también en los discursos. A la conferencia llegaron adhesiones de diferentes provincias del país.

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