Una emotiva actividad en la ex ESMA recordando el evento histórico
A cuarenta años de la visita de la CIDH
Fue la primera denuncia internacional contra los crímenes de la dictadura militar. Varios de sus protagonistas hablaron sobre memoria en el ex campo de concentración.
Los funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la conmemoración.Los funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la conmemoración.Los funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la conmemoración.Los funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la conmemoración.Los funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la conmemoración.
Los funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la conmemoración. 
Imagen: Bernardino Avila

"Nos conocimos hace 40 años. Desde ahí generamos una amistad que va a durar para siempre". La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto, recibió así a un grupo de funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la ex Escuela de Suboficiales de Mecánica de la Armada (ESMA), a 40 años de la histórica visita que marcó un quiebre en las violaciones a los derechos humanos que ejercía la última dictadura cívico militar. A ese mismo lugar fueron los comisionados en 1979, cuando la ESMA funcionaba como un centro clandestino de detención y tortura, y volvieron este viernes con los organismos de derechos humanos. "En su informe, la Comisión destacó que personas pertenecientes o vinculadas a organismos de seguridad del Gobierno asesinaron a miles de personas en detención, y reafirmó su preocupación por las miles que estaban detenidas y desaparecidas", recordó la comisionada Antonia Urrejola, en el auditorio de la Casa por la Identidad.

La delegación del organismo de la Organización de los Estados Americanos fue integrada por la actual presidenta de la CIDH Esmeralda Arosemena, el vicepresidente primero Joel Hernández, la comisionada Antonia Urrejola, el secretario ejecutivo Paulo Abrão, la coordinadora de promoción Constanza Argentieri y el especialista de la secretaría ejecutiva Erick Mendoca. Esta vez vinieron por la conmemoración y no a monitorear la situación de los derechos humanos. Sin embargo, no dejaron de escuchar distintas advertencias de referentes sociales. "Santiago Maldonado estuvo desaparecido 78 días. El Estado estuvo tres veces en ese lugar y el cuerpo no estaba. No podemos confiar en quienes están investigando. Pedimos que se pueda crear el grupo de expertos independientes. En democracia hubo muchos desaparecidos y no hubo detenidos", detalló Sergio Maldonado, hermano del artesano que murió luego de una represión en 2017. Lo dijo a minutos de que se conociera que la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia había dejado sin efecto el sobreseimiento del gendarme Echazú y había ordenado reabrir el expediente.

"La Comisión tiene la facultad de intervenir en los procesos mientras están ocurriendo y tener efectos directos para hacer cesar violaciones y salvar vidas", explicó su ex vicepresidente Víctor Abramovich, frente a un auditorio repleto de dirigentes de derechos humanos, gremiales y ciudadanos. "La visita de la CIDH en 1979 fue clave para el propio trabajo del organismo. Cuando vinieron acá no sabían cómo hacer una visita in loco, fue la segunda que hicieron. Esa visita marcó la importancia de la presencia en el territorio y del registro de los casos, como una manera de legitimar la versión de la víctimas", agregó Abramovich. Uno de los armadores para la llegada de la CIDH al país en 1979 fue Emilio Mignone. Su hija Mónica fue secuestrada el 14 de mayo de 1976 en la puerta de su casa. Emilio había sido funcionario de la OEA y sabía cómo funcionaba la CIDH. Como él, otros familiares comenzaron a presentar denuncias en el organismo internacional. Era tanta la información que habían recibido para fines de 1978 que podrían realizar el informe desde Washington, sin pisar tierras latinoamericanas. Sin embargo, como remarca Abramovich, "la visita de la Comisión en Argentina fue clave".

La fuerte complicidad civil y eclesiástica permitió que muchas de las prácticas asesinas de la dictadura no se conocieran en el mundo. Además, la mayoría de los países de la región eran gobernados por regímenes similares, coordinados por las embajadas de Estados Unidos. Sin embargo, Abramovich rescata que "hacía falta que un órgano de la OEA, que no fueran las víctimas, dijera lo que estaba sucediendo para que la comunidad internacional comenzara a tomar conciencia de la magnitud que tenían las violaciones de derechos humanos en el país".

Entre el 6 y el 20 de septiembre de 1979 los comisionados no solo escucharon a las víctimas y registraron las denuncias, si no también se encargaron de recorrer distintos puntos para ver qué estaba pasando. La ESMA era una parada obligatoria. Junto con una campaña que apuntaba a desprestigiar a la Comisión, con calcomanías y leyendas, financiadas por el Ministerio del Interior, que decían "los argentinos somos derechos y humanos", la Junta Militar se encargó de maquillar a la ESMA y desaparecer a los desaparecidos. La Marina los llevó a El Silencio, una quinta del Arzobispado de Buenos Aires en una isla en el Tigre. "Estuvimos trabajando en como un mes y medio, reconstruimos la casa, cortábamos el pasto y los árboles con una sierra que había ahí. Ellos nos decían que teníamos que simular para que los vecinos no se dieran cuenta de que ahí iba a funcionar por un tiempo un centro clandestino de detención", relató Alfado Ayala, uno de los 40 detenidos que fueron escondidos durante la visita de la CIDH a la Esma, ante la Justicia.

El día de los comisionados fue intenso. Después de escuchar que los familiares de las víctimas de la tragedia del ARA San Juan llevarán el caso a la justicia internacional por las "irregularidades de la causa y para denunciar la connivencia entre la justicia y el ministro de Defensa Oscar Aguad", fueron a visitar al presidente, Mauricio Macri a la Quinta de Olivos. El organismo no ignoró la situación de los derechos humanos en Argentina durante la gestión de Cambiemos. En julio de 2017, le exigieron al Estado que la situación de la dirigente jujeña Milagro Sala se resolviera fuera de la cárcel. Otro de los temas a los que le puso atención fue al avance de las fuerzas de seguridad contra la prensa en las manifestaciones callejeras. Sin embargo, el jefe de Estado dijo: "Los argentinos queremos vivir en paz, respetando al que piensa distinto y abrazando esa diversidad que nos caracteriza", frente a los comisionados.

Los comisionados destacaron en todo momento el avance de la sociedad argentina en los procesos de memoria, verdad y justicia, que los calificaron como “un ejemplo para el mundo”. Con el rugido de "30 mil detenidos desaparecidos, presentes. Ahora y siempre", la referente de Madres Línea Fundadora Taty Almeida cerró el encuentro.

Informe: Antonio Riccobene

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