Un dramaturgo elige su película favorita.
"Fitzcarraldo", de Werner Herzog

Imposible olvidar aquella imagen de Klaus Kisnki con su gramófono en el techo del barco, haciendo sonar la voz de Caruso, mientras avanza por el río Pachitea, entre la fronda verde de los miles de árboles y la vegetación de la selva amazónica. Su traje blanco y su cara desencajada ante el misterio de ese territorio desconocido.

La primera vez que vi Fizcarraldo fue en la casa de mis viejos en zona sur, durante mi adolescencia, en un reproductor VHS con un televisor de 14 pulgadas. Recuerdo que arrancaba con la escena de Fitz intentando entrar al teatro de Manaos. Venía mirando las películas de los grandes referentes del cine y así encontré algunas de Werner Herzog. En el conurbano sur, ése tipo de películas solo se conseguía en un videoclub del centro de Adrogué. Y si no estaba ahí, tenía que hacer la travesía hasta el mítico videoclub Master, a metros del parque Rivadavia.

Llegué nuevamente al film, cuando Claudio Quinteros me recomendó ver los trabajos de Kinski, en El Hormiguero. Allí vi mi primera obra de teatro en Capital: una adaptación del cuento de Chejov, "La bromita". Ir a capital era toda una experiencia: tomar el tren Roca en la estación de Turdera, luego subte o colectivo. Y si terminaba de madrugada, volver en el 160 o en el 51 desde plaza Constitución. En aquel cuento, Nadenka se tira con un trineo y no sabe si es el viento o su compañero quién le está declarando su amor. Así, empezaban a confluir los distintos lenguajes.

Fitzcarraldo tiene paisajes maravillosos: colores, texturas, puntos de fuga, diagonales, como la escena del Barco subiendo la pendiente del monte selvático. Lo plástico también aparece en Herzog y se cruza nuevamente con la poética del espacio. La belleza de los planos en cada toma, el guion y la actuación de Kinski hacen una pieza deliciosa. Las obras y las personas, se van cruzando, como parte de un entramado de recorridos.

Todo es contingencia infinita y es, a la vez, un devenir. El pasado lunes vino Nacho Rodríguez De Anca a ver Los pájaros. Él era parte de El Hormiguero y protagonizaba aquella obra de Chejov. En el escenario de Los pájaros estaba Marcelo Subiotto, a quien vi por primera vez en Puerta Roja, en una obra sobre un cuento de Raymond Carver, a quien llegué leyendo los cuentos de Chejov. El camino lector, como diría Laura Devetach, y la frontera indómita, de Graciela Montes.

Kinski es un actor teatral, aunque lo veamos en cine. Digo teatral, en el sentido de lo inasible, está en movimiento: abierto al devenir. Lo particular del teatro es que se trata de un arte colectivo. Es también un arte de la repetición, pero una repetición transitiva, no definitiva: que se convierte en novedad, una y otra vez. Algo emerge de la situación. Volví a ver Fitzcarraldo hace unas semanas, porque estoy acompañando a Ciro Zorzoli en el laboratorio del Cervantes. A Ciro lo tuve como profesor en la EMAD y, teníamos una lista de actores de cine para apreciar sus trabajos en distintas películas.

Tal vez, la angustia de la finitud, sea asumir que no hay certezas absolutas que lo expliquen todo: frente a esto, tenemos estas obras, y las que producimos, como parte de un entramado que nos sostiene y nos genera pertenencia: una narrativa más a la hora de estar en el mundo. Pensarnos como proyecto abierto. Lo personal, y en tanto lo que nos atraviesa, es político. Ahí nuestro campo de batalla. No alcanza con lo institucional, el acontecimiento político se juega en otros terrenos, y en la cultura, resistimos al cierre de significados. El arte expande la sensibilidad, abre y pone en cuestión lo que se instala como certeza. Como dice Juarroz “… no se trata de hablar o callar, sino de abrir algo entre la palabra y el silencio…”

Juan Ignacio González es egresado de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD). Los pájaros es la tercera obra que va a dirigir, escrita en coautoría con Ignacio Torres, como las dos anteriores. Dirigió Ocaso, en el teatro Beckett y luego en El Método Kairos. Su primera dirección Con el mar tal vez un poco se realizó en el Abasto Social Club, y ganó el tercer lugar en el concurso de obras inéditas del Fondo Nacional de las Artes. Publicó En reposeras descalzos en la editorial Zindo & Gafuri. Prepara su primer trabajo en narrativa y su segundo de poesía. Dicta talleres de escritura y lectura en el ámbito de la educación pública. Los pájaros se presenta en el Centro Cultural Rojas el lunes 23 de septiembre, y luego sábados de octubre y noviembre. Actúa Marcelo Subiotto, música de Clara Maydana. A las 20.30. 

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