Tianzhuo Chen - G.H.O.S.T.

La de Chen es una mitologia personal, y sus divinidades, injertos de otras, aprehendidas en su China nativa o quién sabe en qué ensoñación del Asia menos produnda. El cuerpo de sus dos performers es la base de tiza o de lacre, y sus colmillos se propagan, como la niebla, que es espesa y todo lo pega, hasta las canoas que van. Es un puerto, se ven barandas, flota basura. Como dos perrxs que juguetean, una y otra figura se destraban en coreo ritual, y la música, del vietnamita Nodey, podría efectivamente estar sonando como suenan esos dientes, que no rechinan pero casi. Las aguas turbias pueden también brotar en sangre porque allí se venera como es debido: con siete collares de monedas y piedras superpuestos. Chen extiende en G.H.O.S.T. el desarrollo de esos mitos propios, los mismos que a veces dibuja sobre billetes, o manda a bordar en banderones que cuelga en fiestas.

Florencia Rodriguez Giles - La fuerza que contiene una forma

Bajo las patas de una autopista y al costado de un micro bosque, un dúo de fisicoculturistas enmascaradas hasta el postizo estira los plexos y se monta en betunes y otras galas, todo como prolegómeno a un mano a mano sobre un potro de pulseadas. Ocurren escenas paralelas, despertares o picnics, y la fuerza se sostiene, palma contra palma. De los ojos crecen trenzas y de las uñas, ofrendas. Las pasarelas peatonales de la autopista terminan siendo senderos por los que la artista y videasta argentina hace circular a ambas protagonistas, sus siluetas imposibles un recorte de concreto.

House of Ladosha - House of Ladosha: Feeeling the fantasy

Son raperxs, son muchxs y comieron hongos alucinógenos en la casa de veraneo que alquilaron, igual que cada año, para hacer fiestas que resulten en videos como el que aquí se exhibe y, claro, en más fiestas. Producen sus raps y clips: son la legendaria Casa de Ladosha, o House, para las amigas, y ofrecen este efervescente compilado breve de peripecias al costado de la piscina o la arena fina que rebalsa de cuerpxs y hawaian trópicxs. Aterrizan sirenes, los truques son de sticker (como las pezoneras), y el goteo de agua con sales entibia el lente: se puede hacer voguing incluso con las olas golpeando densas.

Fatima Al Qadiri & Khalid Al Gharaballi - Mendeel Um A7mad (N x I x S x M)

Existe en Kuwait un ritual partido en femenino o masculino -como todos- que ordena a la gente que se reúne a tomar el té de la tarde. El de ellas, llamado chai dhaha, es representado en esta pieza por cuatro performers dragueadxs en damas de cartera ostentosa y lengua karateca, todo chismes y dagas discursivas, como una parodia de otra parodia de un episodio de reality norteamericano. La Al Gharabali y la Al Qadiri, ambas integrantes del octeto artístico medioriental GCC, ponen el foco no solamente en la distinción por género sino principalmente en la espacialidad en que estas costumbres se desarrollan, en este caso con un salón de fiestas de lujo como decorado, además homenajeando a un mítico actor de su país, reconocido por interpretar papeles femeninos cuando las mujeres tenían impedida la labor artística. En el centro de la acción, la mesa ratona y su caja de pañuelos descartables, a kilómetros de cada quien.

SOPHIE - Faceshopping

Cuando el año pasado la dj y productora escocesa SOPHIE editó este clip consiguió desmembrar en fetas toda memoria de aquellas primeras épocas en que se mantenía entre tinieblas (su carrera en albores, su identidad un misterio optativo durante un largo lustro). Hace poco lo dijo para este suplemento la popstar alemana Kim Petras, que trabajó con ella: es una motherfucking genia de la música. Y de la imagen. Su rostro es un juguete, y ella viene a destruirlo. Después de todo, le pertenece. ¿La letra de la canción? Vidriera, visage, virtualidad. Es un temazo chirriante que estalla en cada síncope de chispas.

Signe Pierce y Alli Coates - AMERICAN REFLEXXX

Unx deidad digital hecha lycra y huesos desfila atravesando las multitudes que pueblan las avenidas, neón y ruido, en una noche de calor en Myrtle Beach, Carolina del Sur. Su vestido azul klein es brevísimo; su rostro, un espejo convexo que retruca el de quien le dirija la mirada o la palabra. Rebotan sus tacos flúo, los pies chuecos, los vasos descartables, mientras se acerca un macho a meter mano y pedir un turno que jamás podría aprovechar. La que filma es Alli Coates, directora, y su protagonista, la artista y performer Signe Pierce, ambas ideólogas en 2013 de este perturbador video, especie de experimento antropológico pensado con incierto pronóstico e intenciones en última instancia vueltas anécdota. Pierce no hace más que caminar, a veces pareciera querer bailar, o estar mirando a alguien, sin ojos, porque no posee. Es todo lo que hace falta para desatar un caos exponencial esparcido por su cuerpo. Entre glitches y subtítulos de dibujo animado, las amenazas verbales por creerla una mujer trans serán lo menos violento que las multitudes perpetren sobre Pierce: ella andará hasta el fin sin faz, y su videasta será de roca. ¿Nos sacamos una selfie?


Camp Fires - Del 27/09 al 19/10 en UV, Humboldt 401, Buenos Aires.