Claudio Perrin estrena su tercer largometraje
Entre la infancia y su melancolía
El director de Bronce y Umbral presenta El Cuento, dedicado a su hijo, con la atención puesta en la melancolía y los afectos

Casa adentro, una madre y su hijo sobreviven a un afuera que guarda un secreto. Entre ellos, un mundo se despliega. En la forma de un cuento, entre juegos. "Es una película muy familiar. Siempre digo que estamos adentro y afuera de la película, y eso está bueno", refiere Claudio Perrin. El Cuento, con protagónicos de Zahir Perrin, Claudia Schujman y David Edery, se estrena el jueves próximo a las 20.30 en El Cairo Cine Público (Santa Fe 1120), con entrada libre y gratuita.

"Es nuestra familia la que está reflejada, pero también los rastros de ese lugar donde estuvieron mis abuelos, donde vivieron mis viejos, donde viví yo", continúa el director de Bronce y Umbral. "En la película está la infancia suya", aclara Claudia Schujman, actriz y esposa de Perrin: "Es la casa donde vivió toda su vida, donde su madre vive todavía. Los juegos con los que Zahir juega son lo que él tenía. Todo lo que está filmado ha sido en base a su infancia".

Justamente, la productora de Perrin es Zahir Films, un proyecto que vuelve indistinguible al cine de la vida. Tal como lo expresan sus películas, tendientes a ahondar en lazos afectivos (Bronce), a veces sombríos (Umbral). El Cuento, luminosa, está dedicada a su hijo, capturado por la cámara durante su infancia -Zahir tenía 8 años en ese momento, ahora cumple 12-, a partir de la rememoración personal del padre. Un ejercicio bellísimo.

-¿Es raro verte en la película?

Zahir Perrin: -No, está bueno.

Claudio Perrin: -Pensá que te van a estar viendo en Corea del Sur, en Rumania, ahora en Georgia (por el Georgia International Latino Film Festival).

El film es protagonizado por Zahir Perrin, Claudia Shujman y David Edery.

"Creo que Zahir tiene más conciencia ahora de lo que es actuar. En El desentierro (película en proceso) se lo vio más asentado, entendiendo más. En ese momento era muy chiquito y conmigo jugaba, la cámara era testigo de un juego que armábamos entre los dos. Ahora tiene más conciencia de la actuación y le está pidiendo al padre que filme otra película porque quiere actuar de nuevo", comenta Schujman. Y le pregunta a su hijo: "¿Te acordás? Nos juntábamos a grabar los domingos..."

Zahir: -Sí, me acuerdo del atún, era muy rico.

Schujman: -Claro, porque en la película David Edery tiene una lata de atún que después comimos, fue parte del almuerzo.

Zahir: -Y me acuerdo de cuando mi mamá me dice "no podés hablar con gente extraña".

Perrin: -Principalmente, la película está dedicada a él (mira a Zahir). Me pareció muy interesante mancomunar todo esto: un hijo, la historia pasada, los lugares que uno ha habitado. Es una forma muy melancólica. Yo soy melancólico.

Schujman: -Y queríamos salir un poco de la cuestión más oscura de la que veníamos en Umbral, que era bastante densa, lúgubre, en blanco y negro. Conversábamos sobre intentar un lenguaje más poético, por eso la idea del cuento. Fue mi hermana, que es docente, la que me dio el cuento "Irulana y el ogronte" (de Graciela Montes). Nos encantó y lo tomamos para la película, que se fue armando así, por ideas que iban surgiendo, mientras Claudio escribía las escenas. Fue un guión bastante desarmado.

Perrin: -En realidad, no había guión. Básicamente, eran tres páginas de pautas, muy escuetas. Fuimos recreando sobre esas páginas.

En este sentido, la tarea de la montajista Verónica Rossi fue fundamental: "Le dimos un montón de ladrillos para que construyera la casa", grafica Perrin. Agrega Schujman: "Fue un año y medio de rodaje y un año de montaje; ella es impresionante, porque genera lenguaje. La película se fue armando gracias a su trabajo".

De igual modo, habrá que destacar los aportes también esenciales como las animaciones de Belén López Medina, que suman un elemento nodal al visualizar el cuento que la madre lee al hijo; así como la música compuesta por Pablo Sorini y Pablo Vergara: "Les transmitimos lo que queríamos, algo romántico, que inspirara cuentos y juegos", señala Schujman.

El rescate de la memoria, así como su legado, indaga entre los pliegues de El Cuento. El director explica que "habitualmente voy a la casa de mis padres, pero en lo cotidiano lamentablemente uno olvida ciertas cosas. Así que fue entrar allí pero con otra mirada, de una manera como uno no lo hace habitualmente. Y recordar que éste es el pasillo donde jugaba a la pelota, solo. Fue recordar y filmar. Hay una imagen maravillosa, que es la del nene jugando en el césped, con las hojas amarillentas. Eso es maravilloso. Lo hice jugar en el fondo del patio de mi casa, el mismo lugar donde yo jugaba. Mi lugar preferido".

El Cuento completa su despliegue técnico con Claudio Perrin en fotografía y cámara, Santiago Cánepa y Cristian Pérez (Gaffer), Verónica Rossi (Montaje y postproducción), Bruno Chiovoloni (Sonido), Raúl Cardozo (Foto fija), César Belfanti (Diseño Gráfico), y la producción de Denise Almeida.

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