Espacio Bravo reabre con sus propuestas en febrero

El teatro independiente y sus fieles acólitos

Romina Mazzadi Arro, una de las gestoras de la casa de Catamarca 3624 y dramaturga, habla de grotesco y posdictadura
Espacio Bravo tiene casa propia desde hace dos años. Espacio Bravo tiene casa propia desde hace dos años. Espacio Bravo tiene casa propia desde hace dos años. Espacio Bravo tiene casa propia desde hace dos años. Espacio Bravo tiene casa propia desde hace dos años. 
Espacio Bravo tiene casa propia desde hace dos años.  

El verano rosarino no arredra a la gente del teatro independiente. Espacio Bravo abrirá su temporada 2020 en febrero con un recorrido de Andrea Fiorino por sus 30 años de trayectoria: 30 años de monólogos al azar. "Serán cinco sábados a las 9 y media de la noche", anticipó a Rosario/12 la directora teatral Romina Mazzadi Arro, quien con Elisabet Cunsolo y Paula García Jurado integra Hijos de Roche y gestiona el espacio. "Espacio Bravo se crea en el 2009, que inicialmente era mi casa y un estudio adelante, en la calle Pasco. Le puse ese nombre y empecé a trabajar dando talleres", evocó. "Seguí sola hasta el 2014, cuando me asocio con Paula y con Elizabet, porque era un proyecto muy grande para uno solo; hicimos una obra ahí que veníamos ensayando, 'Baby Jane', y eso armó el germen de que Espacio Bravo se transforme en una sala. Luego nos fuimos a calle Salta, y ahora hace dos años tenemos casa propia en Catamarca 3624".

--¿Qué formación teatral tienen?

--Yo empecé a hacer teatro en Rafaela de pequeña. Después estudié acá en la Escuela de Teatro, con docentes como el gran Rody Bertol y Lelia Area. Paula García fue también y Elisabet también. Nos conocimos en la Escuela de Teatro y formamos Hijos de Roche en el '99, con ellas: Paula, Elisa y un montón de otra gente más que fue circulando por el grupo. Inicialmente éramos Paula García, Carolina Hall, el Titi Ricciuto, Sofía González y yo. Después se sumó Elisabet, pasó Bárbara Peters, Francisco Fissolo, una banda loca. Quedamos Paula, Elizabet y y yo. El primer laburo de Hijos de Roche fue Como si no pasara nada, con textos de la Pizarnik. Y después hicimos las obras Insoportable, Baby Jane, Ya estoy solo, El desagüe, Hasta la exageración y Esta máquina no era Dios, el año pasado. Este año vamos a reponerla desde mayo los sábados a la noche.

--¿Cómo se gestiona el espacio? ¿Cómo se crean las obras?

--Obras, talleres, ensayos... las cosas que vayan surgiendo, cosas alternativas, hicimos un ciclo de teatro breve el año pasado que se llamó Teatro Bonsai, y también a veces recursos personales, aportes del Instituto Nacional de Teatro y todo lo que pueda. Los textos los escribo yo y después los procesos de ensayo son generalmente largos; este último, el de Esta máquina... fue de un año. Por lo menos hasta acá Hijos de Roche siempre hizo textos míos. Por ejemplo Esta máquina... la escribí rapidito de un tirón y salió como estaba. Otras obras por ahí se transforman mucho en el proceso de ensayo. Pero siempre el punto de partida es, para mí, el elenco (o sea, quiénes van a ser los actores o las actrices) y el texto. Para mí es fundamental para deshacerlo y desandarlo, no para que nos patotee con su antivitalidad, pero sí es un punto de partida importante.

--En Insoportable y Esta máquina no era Dios hay una estética que podría definirse como no naturalista, de comedia y... ¿grotesco? ¿absurdo? ¿Qué influencias hubo? 

--Yo los veo como grotescos, porque son formas exageradas, gestos recalcitrantes... No sé si fue una influencia, pero de adolescente, cuando empecé teatro, empecé gracias a mi hermana, que ya no está en este mundo. Mi hermana se llamaba Carina Garlocha, era actriz, vivía en Rafaela, se murió hace 3 años y medio (en Rosario, el 26 de julio de 2016, a la edad de 50 años). Ella hacía teatro en el grupo independiente Centro Ciudad de Rafaela; en aquel momento lo dirigía Antonio Germano. Yo nací en Rafaela en 1973 y me crié en Mendoza, me fui a vivir a Rafaela durante la secundaria y era chica, tenía 13, venía estudiando música, era un desastre, entonces mi hermana me dice "Vení al grupo de teatro". Y para mí ella fue la puerta a la cultura y el arte, a los escritores, a los músicos... Teníamos distinto papá, por eso tiene otro apellido. Aparte de la cultura y el arte, lo que hizo mi hermana fue enseñarme la libertad. Como ella era grande y yo era más chica, como no había otro lugar íbamos todos los sábados a ver teatro y se veía comedia, grotesco, absurdo... Esa gestualidad exagerada, ese color intenso en las actuaciones, no me lo propongo pero siempre terminan parecidas. No me gusta el naturalismo. Lo que tengo es influencia de poetas, me gusta mucho la poesía. Y si tengo influencia es del cine. Almodóvar cien por ciento, Tarantino, y lo que fue esa época de Hollywood corte La malvada. Baby Jane era una película que me fascinaba y quise hacer la versión de teatro; Insoportable es un biodrama, porque es la historia de mi familia. Esta máquina..., que salió hace dos veranos, creo que fue netamente una descarga del horror social que estuvimos atravesando, porque es una obra bien política. Hasta la exageración es un secuestro de un pobre por otro pobre, muy mal planeado. 

--Me viene a la memoria aquella puesta de culto que fue La cantante calva, de Ionesco, por el grupo Aquelarre que dirigía Héctor Barreiros en los '80 en Rosario. ¿La viste? 

--¡Claro! ¡La cantante calva! Nos quejábamos del bombero, pero fue increíble... era el teatro post dictadura, yo agarré esa generación. Y lo independiente tiene que ver con la independencia estética. Creo que hay un soporte en Rosario. Hay un público acólito que va, que está, que ve tus trabajos, que vuelve, así que para mí ha sido difícil pero feliz.

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