El megáfono

Hartas de contar muertas

nos matan por ser mujeres, por ser travestis, por ser lesbianas, por ser trans.

miramos las noticias del día con un grito anudado en la garganta y los puños cerrados.

claro que duele.
pero más que dolor siento rabia.

hay una guerra ahí afuera contra nosotras.

caminamos por las calles conscientes del peligro. cuando viajamos solas, hay una amiga, una madre, una conocida, a la que le avisamos que llegamos bien. y aunque naturalizamos ese gesto de cuidado mutuo, sabemos qué quiere decir eso: no me agredieron, no me violentaron, no me abusaron, sobreviví.

hay una guerra ahí afuera.

no. no es afuera. la guerra está en todas partes.

la mayor parte de los femicidios ocurre en el hogar de la víctima. la mayoría de los asesinos son conocidos. como suele ser conocido, e incluso parte de la familia, el abusador.

no hay adentro y afuera, hay un sistema de opresión transversal a todos los ámbitos, que borra la diferencia entre lo privado y lo colectivo, que no respeta fronteras, que es universal.

todos los días sabemos de otro asesinato. aumentan las cifras. desafiamos la memoria para que no sean números, para recordar los nombres, para señalar la impunidad.

estamos dolidas. estamos furiosas. estamos hartas.

no se trata de un mal de esta época, de un incremento inusitado de violencia, de un fenómeno que no sabemos cómo explicar.

llevamos siglos de contar muertas.

la diferencia, quizás, es que en este tiempo caen las máscaras de las opresiones, que deja de naturalizarse la jerarquía de género, que nos decimos unas a otras que se terminó el tiempo de la obediencia. que de nada nos sirvió quedarnos calladas. que no es algo que hacemos nosotras. que no lo provocamos. que estamos en peligro y no podemos quedarnos quietas. que ya no queremos callarnos. que es tiempo de gritar.
gritamos nuestra indignación en las marchas, en las calles, en las paredes pintadas, en las redes.

también llevamos nuestra indignación a la práctica. necesitamos organizarnos, todas, en todas partes.

la lucha empieza por cada una.
empieza ahora. acá. en vos.
con quiénes hablás de tus dudas y temores?
con quiénes pensás tus modos de vincularte?
cómo te preparás para defenderte en la calle, en el trabajo, en tu casa?
necesitamos practicar la autodefensa. para eso es importante estar en grupos de pertenencia y crear juntas herramientas. un espacio donde sabernos, donde pasarnos información indispensable, donde estar para otras y para nosotras, para el alerta y para el abrazo, para pensarnos juntas, para el autocuidado grupal.
no es necesario ser amigas.
es necesario ser compañeras que resisten y se fortalecen.
las cosas están cambiando. no por suerte, sino por lucha.
y el cambio lo hacemos entre todas. con lo que podamos, porque sabemos que muchas estamos rotas. pero cuando nos juntamos, cuando nos sabemos, cuando accionamos, se despliega una fuerza que nadie nos enseñó que nos pertenecía.

claro que duele.
pero más que dolor tengo furia. y amor.

*clodet garcía, teatrista y aRtivista feminista.

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