Si hay un nombre reivindicado por su compromiso social tras el asesinato de George Floyd es el de Colin Kaepernick, el ex mariscal de campo de San Francisco 49ers en la NFL que se arrodillaba durante el himno para protestar por la violencia policial contra ciudadanos afroamericanos. Tras enfrentarse incluso a Donald Trump , el jugador de fútbol americano que encabezó aquella protesta se quedó sin lugar en la NFL, ya que ninguna de las 32 franquicias intentó contratarlo.

A cuatro años de aquella situación y en medio de las manifestaciones por el crimen de Floyd, un ex dirigente de la Liga reconoció que los equipos de la NFL boicotearon la carrera de Kaepernick porque ficharlo era un mal negocio y podían perder abonados.

Joe Lockhart, quien fuera vicepresidente de comunicaciones de la NFL y se desempeña como analista político en la CNN, dejó en claro que tener a Kaepernick en un equipo podía generar pérdidas económicas. "Los propietarios pensaron que firmar a Kaepernick era malo para el negocio. Un ejecutivo de un equipo que consideró ficharlo, me dijo que si lo hacían proyectaban perder el 20 por ciento de los abonados de temporada", expresó el ex dirigente de la NFL.

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Lockhart argumentó que no se trató de un accionar para congraciarse con Donald Trump, que en aquel momento pidió que echaran a "esos hijos de puta", por los jugadores que protestaban con la rodilla en tierra. Por el contrario, sólo se trató de una cuestión económica. "Ese era un riesgo comercial que ningún equipo estaba dispuesto a asumir, ya fuera el propietario partidario de Trump o un liberal. Era un problema de imagen que ningún propietario estaba dispuesto a asumir parar poner el negocio en riesgo", expresó el ex dirigente. 

Desde que se fue de los 49ers, Kaepernick no regresó nunca más a la NFL, más allá de que el año pasado la Liga organizó un campus para que los equipos interesados pudieran ver su estado, pero el propio jugador lo consideró un fraude.